Algunos refranes nos recuerdan que la cosa más preciada en este mundo, es la confianza. “Puede tomar años el ganarse la confianza de alguien y solo unos segundos en perderla.”

Hablar de un proceso judicial penal implica tomar en cuenta varios elementos. Uno de los más importantes es la prueba. Sin prueba no existe proceso alguno que pueda resolverse. La prueba es el elemento que define quién es inocente y quién es culpable. El Juez debe analizar las pruebas y estas deben convencerlo, sin lugar a duda, aplicando una verdadera justicia y logrando que los verdaderos delincuentes estén en la cárcel con las penas que se merecen y, si las pruebas no son convincentes, dejando en libertad a la persona por falta de pruebas.

Hay que reconocer que los entes encargados de la investigación y persecución penal en Guatemala han realizado un importante trabajo en los últimos años. Trabajo que ha sido reconocido por muchos guatemaltecos, sobre todo en los temas relacionados con el ataque a la corrupción. Sin embargo, preocupa ver cómo el sistema de justicia pasa por momentos de poca credibilidad, donde se cuestiona su imparcialidad y su profesionalismo. Asimismo, es alarmante ver cómo los entes de investigación y persecución penal han empezado a ser cuestionados en su imparcialidad y señalados en sus funciones, debido a casos donde se menciona que han presentado denuncias fundadas en pruebas “fabricadas”, testigos falsos e incluso revelando hechos o situaciones que nunca existieron. Es importante que estos temas se aclaren pronto y no perdamos la confianza que se ha venido construyendo.

Lo delicado del tema es que son juicios que avanzan a paso de tortuga, los involucrados permanecen en prisión preventiva por años, lo que significa división y alejamiento en las familias, la pérdida de poder seguir trabajando y generando ingresos, así como experimentar las dificultades que sabemos existen en las cárceles, entre otras cosas. Y todo como consecuencia, según lo que se ha mencionado, por haber iniciado un proceso con base en una denuncia sustentada con pruebas falsas. Si el Juez es una persona honorable y responsable, y no se deja presionar o amedrentar, debería no darle valor probatorio a ninguna de esas pruebas. De lo contrario, Usted y yo sabemos claramente lo que sucedería.

Estos señalamientos a los entes encargados de las investigaciones deben ser aclarados pronto. No podemos seguir perdiendo la credibilidad en el sistema de justicia. El Organismo Judicial es el pilar fundamental para que exista un Estado de Derecho y seguridad jurídica. La justicia debe prevalecer, y la certeza de castigo para el que viola la ley debe ser un elemento indudable en la mente de cualquier guatemalteco. No podemos dudar de la imparcialidad y profesionalismo de los entes encargados de la investigación y menos de los jueces que conforman y fortalecen el sistema de justicia. No dejemos que siga perpetuándose esta grave situación; de lo contrario, nos quedaremos sin confianza en instituciones vitales para el funcionamiento del país.

Hoy, como guatemaltecos, ninguno estamos exentos de sufrir una situación como la mencionada anteriormente. ¿Se puede imaginar Usted el sufrimiento, los daños, el coste que tiene para una familia verse sometido a una situación como esta? Y lo peor, en algunos casos, como consecuencia de venganzas o revanchas de tipo político o ideológico. Se ha puesto a pensar lo que significa vivir todo este proceso (años) y que al final simplemente le resuelvan, en el mejor de los casos: “queda absuelto de toda responsabilidad y culpa, tomando en cuenta que las pruebas resultan alejadas de la realidad”. Y haber vivido todo ese calvario sin ningún motivo. ¿Le parece justo?

No debemos dejar de lado ¿qué pena debe imponérsele a aquellas personas o instituciones donde se compruebe que han iniciado denuncias o introducido pruebas falsas? Todo el peso de la ley necesariamente ha de ir en contra de ellos. Fabricar, implantar y sesgar pruebas es un delito. Necesitamos que se fortalezca el Estado de Derecho, donde las instituciones de Gobierno hagan su trabajo con transparencia, ganándose la confianza del ciudadano. Hoy volvemos a ver la importancia de tener instituciones fuertes y confiables, en las que se cumpla la ley y prevalezca un buen servicio público. El sistema de justicia y los entes de investigación están a prueba y los guatemaltecos a la espera de sus aclaraciones. Necesitamos que se respete la ley, de lo contrario, cada día perderemos un poco más de nuestro país. “La confianza sube en escalera, pero baja en ascensor.”

No por el protagonismo, no por pelear sólo los intereses sectoriales, es hora de construir una agenda de reconstrucción nacional, con una reingeniería de la institucionalidad pública de cara a nuestro futuro para los próximos 50 años y acabar con la improvisación que está llevando al país a un escenario de caos e ingobernabilidad.

No podemos seguir con cargos públicos en manos de personas que no reúnen las competencias, los requerimientos y perfiles para tomar las decisiones correctas y no se ponga en peligro la institucionalidad del país. No podemos seguir con las redes clientelares, las plazas fantasmas, “los cuates”, esto le está ocasionando un gran daño a la imagen de Guatemala.

¿Por qué un pacto de gobernabilidad? Porque para un pacto no se necesita que cada quien renuncie a su ideología, posiciones o principios. Se requiere aportar para construir una agenda país que incorpore en base a consensos las principales y urgentes acciones para lograr un manejo eficiente, fluido de los 3 poderes del Estado, de la relación y aporte del sector privado, académico, de sociedad civil, representado por las personas que realmente tengan la representatividad de estos sectores.

El actual liderazgo del país necesita renovarse. Guatemala tiene excelentes cuadros técnicos, profesionales, hay que dejar paso a las nuevas generaciones, ya que hace falta mucha energía para reacomodar el país, para proponer nuevos caminos y rutas, para no perder el control de la macroeconomía, que ya comenzó a decrecer aceleradamente.

Ningún país puede salir adelante en ningún modelo sin una economía fuerte, diversificada, con exportaciones sólidas y una balanza de pagos equilibrada. Ningún país ha podido desarrollar sus motores económicos sin incentivos y sin inversiones sólidas en infraestructura de comunicaciones, autopistas, trenes, aeropuertos, puertos, sistemas de riego, acopio, inversiones para fortalecer sus principales cadenas productivas, las que más empleo e ingresos generan a la economía nacional.

Ningún país ha podido desarrollarse sin fuertes inversiones en Educación, Salud, acceso a infraestructura, de servicios y para la producción. La prioridad es atender los enormes desequilibrios de acceso a oportunidades, para la mitad de la población que se encuentra en pobreza y pobreza extrema.

Construir una agenda de desarrollo implica priorizar, sacrificar temas que todavía pueden desarrollar en base a sus propias capacidades y apoyar el desarrollo de los sectores que necesitan de urgencia una reingeniería, una modificación a sus dinámicas que actualmente se basan en un accionar clientelar muy ligado a prácticas de corrupción, nepotismo, manejo político clientelar.

Si no enfrentamos problemas estratégicos como el acceso a empleo y oportunidades de generación de ingresos para la población rural y para la población en ciudades intermedias. Si no apoyamos de urgencia las principales cadenas de valor que generan mayores oportunidades de empleo e ingresos sostenibles.

Sino apoyamos de urgencia a las poblaciones que se encuentran en los territorios donde hay hidroeléctricas, que generan desarrollo para el país, a costa de la pobreza de las comunidades que habitan en esos territorios ricos en recursos naturales.

No se trata de hacer escuelitas aisladas, ni programas caritativos ni asistencialistas, costumbre muy arraigada en Guatemala, la visión de la caridad. Se trata de proyectos de desarrollo territorial, con escuelas, tecnológicos, infraestructura productiva para generar empleo en esos territorios, acceso a un buen sistema de educación y salud, que hoy se encuentran colapsados.

Pero nadie lo quiere ver porque cada quien quiere ver que saca para sus intereses particulares, esta versión cortoplacista lleva a la quiebra y los síntomas están a la vista, a punto de que ¡estalle la olla de presión!

Guatemala tiene muchas riquezas y oportunidades, es hora de un ¡pacto de gobernabilidad!

 

 

 

Según el diccionario de la Real Academia Española el miedo es “la sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario”, doctrinariamente también se define como “sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea”, con base a estas definiciones quiero concentrarme en dos aspectos importantes, peligro imaginario y la percepción de que pasará algo contrario a lo que se desea.

El miedo mata, mata los sueños, mata las ilusiones, mata la esperanza, mata el coraje, mata el deseo de éxito, mata muchos sentimientos de crecimiento personal, aunque el miedo en algunas ocasiones nos permita tomar con cautela ciertos acciones asechadas por peligros reales, también el miedo al final puede detener el crecimiento personal, puede detenernos de emprender; pero entonces ¿cómo minimizamos el miedo? ¿cómo lo ignoramos? ¿cómo vencemos el miedo?

Primero tenemos que saber que el riesgo, que tus miedos se hagan realidad es mínimo y casi nunca son temores que sean de vida o muerte.

Por ejemplo, si tienes miedo a fundar tu empresa, hay que preguntarse ¿por qué tienes miedo? Y luego surgirán preguntas que generan el mismo miedo como: ¿qué pasa si me va mal? ¿qué pasa si no les gusta mi producto o servicio a los clientes? ¿qué pasa si no gano lo suficiente para mantener a mí familia? ¿qué pasa si pierdo mis ahorros? Para que dichos temores desaparezcan, sencillamente debemos de responder a las preguntas que el mismo miedo generó, por ejemplo: no me puede ir mal en este negocio porque soy una persona preparada, sé del negocio, realicé una investigación y a las personas les gusta lo que lo voy a comercializar, ya tengo personas interesadas, etc. y mientras más respuestas vaya dándole a mis miedos, disminuirá nuestro temor. El problema es que solo nos quedamos con las preguntas del miedo y no tratamos de darles respuesta.

Les Brown dijo en una conferencia “tu puedes decidir vivir tus sueños o vivir tus miedos y pienso que la mayoría de las personas actualmente no están viviendo sus sueños, sino viviendo sus miedos porque permitimos que gobiernen nuestra vida”, entonces ¿Cuáles son nuestros miedos? identifiquémoslos y venzámoslos. Decidamos que el miedo no va a ser una limitante en nuestra vida. El miedo una vez lo venciste ya no aparece en el futuro.

José Mujica en una plática dijo: “lo imposible cuesta un poco más” por eso no huyamos de nuestros miedos, enfrentémoslos, es complicado, buscar nuestros sueños es difícil, pero al encontrarlos hay una recompensa más grande y satisfactoria.

Enfoquémonos en nuestros sueños, no en nuestros miedos, no es fácil pero tenemos que buscar las respuestas que permitan que el miedo desvanezca. El miedo irá desapareciendo cuando sigas a tu corazón y no dejes que tu mente se anteponga, porque el miedo está en la mente y en el corazón los sentimientos, que son más poderosos que la mente.

Por: HUGO DÍAZ, DIRECTOR UFM ACTON MBA

En el libro “La Tierra es Plana”, publicado en 2005,  Michael Friedman advirtió sobre la tendencia a la globalización del trabajo. Los avances tecnológicos harían que más personas en cualquier parte del mundo pudieran competir por plazas laborales que en el pasado sólo eran accesibles a ciertos trabajadores en mercados desarrollados. Esta tendencia se ha hecho evidente en las últimas décadas con el crecimiento de servicios de tercerización como los call centers, los que han creado miles de trabajos a los países en desarrollo.

Pero la siguiente ola de esta tendencia está generando algo aún más interesante. Los trabajos ya no sólo están disponibles en forma de plazas fijas a través de empresas de tercerización sino que existe un mercado de trabajo creciente para personas dispuestas a trabajar por proyecto o contrato de forma individual (conocidos en inglés como “freelancers”). Estas oportunidades son orientadas a personas que prefieren libertad y flexibilidad de trabajo.

En el pasado, esta figura podía tener una connotación negativa; como una forma del empleador de evitar el compromiso de contratar a un empleado de tiempo completo. Sin embargo, según un estudio publicado en el 2016 por la revista Forbes, el 35% de la población económicamente activa de Estados Unidos estaba conformada por freelancers y se proyectaba que para el 2020 este número estará cerca del 50%”.

Para el colaborador, trabajar en esta modalidad ofrece cierta flexibilidad que lo hace atractivo. Generalmente, pueden trabajar a su propio tiempo y desde cualquier lugar; al preguntar a estas personas si prefieren este modelo en comparación con una relación de dependencia de trabajo es común encontrarse con respuestas como estas: “me da más flexibilidad”, “me gusta manejar mi tiempo” o “gano más dinero y trabajo menos horas”.

En un modelo de trabajo por contrato se deben tener objetivos claros y formas de medir los resultados de forma objetiva. Esto puede representar grandes beneficios de productividad para la empresa que contrata y brinda mayor flexibilidad para el trabajador.

Sitios de Internet como Upwork, Outsourcely y Freelancer, entre otros, han facilitado la conexión entre empresas que necesitan trabajos por contrato y personas dispuestas a hacerlos. Este tipo de sitios proveen herramientas que permiten calificar el trabajo de cada persona y hasta medir el tiempo que dedican a los trabajos para los que fueron contratados. Si se analizan los informes anuales de estas empresas saltan a la vista algunos datos muy importantes: en el 2016 cerca de tres millones de trabajos fueron publicados en estos sitios generando más de un billón de de dólares en ingresos para trabajadores freelance.

Aunque estos trabajos están disponibles para hacerse de forma remota desde 180 países (incluyendo toda Centroamérica), las personas ofreciendo sus servicios en estos sitios provienen predominantemente de países como India, Pakistán, Filipinas y Ucrania. Usualmente las personas en estos países tienen alto nivel de capacitación y pueden ofrecer sus servicios por tarifas competitivas gracias a los bajos costos de vida en sus países. Aun así, estas personas pueden ganar mucho más de lo que ganarían en su país.

En Vital Interaction, utilizamos estas herramientas desde la fundación de la empresa para tener acceso a talento global a un costo accesible para una “startup”. Nos ha permitido crear una cultura de trabajo remoto y basado en resultados.

El hecho que haya competencia a nivel global y que se pueda documentar el nivel de satisfacción del cliente hacen que la contratación de estos servicios sea cada vez más fácil y más confiable para las empresas; a la vez que abre más oportunidades de trabajo flexible y bien remunerado para personas de países en desarrollo que saben utilizar herramientas en línea y tienen ganas de trabajar.

Los datos demográficos por sí solos nos indican que no podemos abordar los desafíos y oportunidades del futuro sin la inclusión de los jóvenes, los cuales representan un alto porcentaje de la población actual y seguirán marcando la tendencia en los próximos 10 años.

Según la Organización Internacional del Trabajo -OIT-, en 2016 el número de jóvenes desempleados, a nivel mundial, alcanzó casi 75 millones.  Además, de los casi 156 millones de jóvenes que trabajan, 37,7% vive en pobreza extrema o moderada, especialmente en los países emergentes o en desarrollo.

Una cifra alarmante es la cantidad de empleos necesarios a generarse en el mundo en los próximos 10 años, la cual según información del Global Youth Economic Opportunities Summit 2016, asciende a 600 millones.

Las repercusiones económicas y sociales de esta realidad son muchas, especialmente en un mundo laboral cambiante en el que la especialización, el multilingüismo y el conocimiento de tecnologías avanzadas, marca una tendencia en la oferta laboral.  Asunto que está presentando un gran reto para gobiernos, organizaciones internacionales y empresas privadas.


La importancia de tomar acciones puntuales para superar los retos se hace evidente a través de los múltiples foros y esfuerzos internacionales.


En el mes pasado durante el Foro Económico Mundial realizado en Suiza, el CEO de Coca-Cola, Muhtar Kent, calificó como terrible que 75 millones de jóvenes están listos para ingresar a la fuerza laboral, pero no pueden encontrar trabajo y oportunidades para crear valor.   Kent sugiere que la única forma de abordarlo y superarlo es a través de la formación de un “triángulo de oro” en el que participen empresas, gobierno y sociedad civil.

Un enfoque similar ha dado Global Youth Economic Opportunities, el cual, en su reciente capítulo contó con la participación de 55 países y más de 235 organizaciones, desde la Fundación Rockefeller hasta Microsoft, todos en búsqueda de las mejores prácticas y oportunidades para mitigar la amenaza de desempleo en los jóvenes y sus posibles consecuencias para el mundo.

De igual manera en la XXV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno realizada a fines de 2016, 22 países firmaron el Pacto Iberoamericano de la Juventud, en el que se reconoce la importancia de definir un marco de coordinación entre los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado, la academia y la cooperación internacional para el desarrollo de políticas, programas, proyectos e iniciativas que incidan en las realidades de las juventudes.  Buscando trabajar en 6 ejes estratégicos que van desde el fortalecimiento de las políticas públicas, con el objetivo de aumentar las capacidades, hasta la capacitación para el empleo y emprendimiento.

Guatemala es uno de los países firmantes y será en el 2018 la sede de la XXVI Cumbre Iberoamericana, lo cual es muy importante, ya que obliga a que desde ahora se realicen esfuerzos integrados para poder mitigar los grandes retos locales como son: la disminución de la informalidad, de la tasa de subempleo y el desempleo.

Siendo una de las principales limitaciones del país el bajo nivel de escolaridad, adicional a que el sistema educativo actual no cuenta con un currículo en la educación vocacional orientado a brindar capacidades para aumentar las oportunidades de empleo.

La voz se sigue levantando y el problema a solucionar cada vez es más evidente.  Los legisladores, las líderes y las personas trabajamos en el ámbito sabemos que, si esto no se resuelve integralmente y como una prioridad, es una bomba de tiempo.

No habría forma de mitigar las consecuencias si no se prevé desde ahora una solución, somos un país con un alto bono demográfico, el más grande de la región. Un país en el que la población en edad de trabajar crece a mayor velocidad que aquella en edad de dependencia.

El gran reto queda ahora a los actuales ministros y miembros del congreso, para que en los próximos meses de gobierno se tomen las acciones necesarias para encaminarlo hacia un buen final, con objetivos claros y sostenidos en la política pública.

Esperamos que el Ministerio de Trabajo lidere este camino con la Política Nacional de Empleo, la cual deberá ser integral y contundente para llegar a atacar de raíz el problema. Debiendo llegar a aspectos básicos como la revisión y modificación del CNB (Currículo Nacional Base), la creación y potenciación de la capacitación técnica para el trabajo, la tecnificación en la educación y por qué no; a la creación de un nuevo currículo, adicional al existente, enfocado a la preparación al trabajo en aquellas zonas rurales en donde se ha comprobado que el estudiante llegará a 3-4 años de estudio máximo. Es lo que muchos países desarrollados han puesto en marcha.

Coincido al 100 por 100 con lo que expresó Ronald Reagan hace unos años “El mejor programa social, es un trabajo” y para que exista la oportunidad de un trabajo, deben crease las condiciones de competitividad para la inversión y las capacidades de la mano de obra. Un reto de todos.

Pareciera ser que una vez hemos fincado nuestras expectativas en alguien o algo y este falla, su reputación queda totalmente dañada hasta que no hayan evidencias confiables de credibilidad.


Reputación, concebida como la opinión o prestigio que se tiene de alguien o algo se construye con base en el tiempo, con los estímulos adecuados recibidos por una determinada audiencia que abre los ojos para evaluar la credibilidad de un personaje o institución.

Es precisamente esta la que está en juego, pues el público deposita su confianza en lo que cree, en aquello con lo que la persona se identifica, en visiones, principios y valores, mismos que al ser asimilados y unificados por una colectividad se vuelven compartidos, es decir una imagen pública global del producto, servicio, marca, idea, persona, institución, etc.

Si la empresa o persona logra que el público la diferencie y se identifique con ellos, en ese momento se establece una conexión, una relación de mensaje – expectativa en la que constantemente se está evaluando si se cumple con los intereses y aspiraciones del cliente, si es una propuesta novedosa, útil y rentable para el modelo de vida del receptor.

Pero, ¿qué pasa si dichas entidades hacen algo o les pasa algo que afecte su imagen, operación y respuesta ante el público? Se produce un rompimiento de la continuidad de esa expectativa con la consecuente suspensión del juicio y que al ver que no se responde proactivamente con el envío de estímulos positivos y se confirma la falla o el error, entonces se ven afectadas las emociones.

Esos sentimientos positivos o románticos, que el cliente había depositado en la marca, producto, empresa o personaje se ven frustrados, procediendo primero a retirarle su confianza, posteriormente la credibilidad y por último la reputación desaparece.

La reputación, ¿se puede recuperar?  Sí, pero es más difícil, lleva más tiempo y más esfuerzo en todo sentido, recursos y acciones que regularmente no se está en la disposición de hacer porque se considera que “existirán y vendrán nuevos clientes”, poniendo a trabajar más a su departamento de ventas y no al de relaciones públicas que es el encargado de la credibilidad y la reputación.

Empresas y líderes no se dan cuenta de que el cliente quiere volver a confiar en su producto o institución, pero al no recibir los estímulos verbales y no verbales apropiados dicha confianza termina desapareciendo y se revierte, pues el público considera que debe castigar a quien lo decepcionó, es decir, generando rumores, chismes o memes que son aún más dañinos que la propia falla cometida.

En fin, la reputación es un valor agregado que debe tenerse siempre en cuenta como capital intangible de empresas, instituciones o líderes de opinión.

Este día es en absoluto inequiparable a un “feliz día de…” como tantos otros. El día internacional de la mujer, ahora conocido como el día internacional de la lucha de las mujeres, es un día en que, a partir de su origen histórico, la humanidad tiene la oportunidad de reflexionar sobre la construcción de sociedades más justas en las que tanto mujeres como hombres sean verdaderamente libres y no sufran desventajas o discriminaciones de ningún tipo.

 Las demandas de las mujeres en los diversos países del mundo siguen vigentes. Eso no significa que no se celebren los logros alcanzados. Ciudadanía, derechos laborales, civiles, políticos. Sin embargo, no todas y no en todos lados. El reclamo es al sistema de organización social, político y económico, en el que tanto mujeres como hombres somos parte y reproducimos situaciones de desventaja que limitan el desarrollo integral de la mitad de la sociedad.

Por ello, en decenas de países mujeres a título individual, así como agrupaciones organizadas y cada vez más hombres consientes, se unen a un conjunto de demandas, muchas nuevas y muchas rezagadas históricamente, que, a pesar de los avances, seguimos sin alcanzar.

 Se enfocan en aspectos fundamentales como una distribución equitativa de los oficios domésticos, en aras de superar los roles atribuidos a hombres y mujeres de manera desigual en función de la división sexual del trabajo.

 Otra de las demandas comunes es el derecho a una vida libre de violencia. En sociedades violentas, tanto hombres como mujeres somos víctimas de este flagelo. Sin embargo, existe una violencia particular en contra de mujeres por el hecho de ser mujeres. Violencia física, psicológica, sexual y económica que deja a las mujeres en un plano de subordinación y que, el móvil de las acciones violentas es la misoginia u odio hacia las mujeres, que, en su búsqueda de empoderarse, transgreden el orden de las culturas machistas, despertando así un odio específico.

Esta violencia es también clara en los espacios públicos, la publicidad, la industria del entretenimiento, que reduce a las mujeres a objetos sexuales, cosificándoles y reproduciendo así un sistema de dominación que subordina a las mujeres. Esto, entre otros factores, se suma al creciente número de niñas-madres, quienes, en un gran número de casos, fueron víctimas de violencia sexual, muchas veces en el seno de sus familias ya llegados.

 Esto además se relaciona con demanda de derechos sexuales y reproductivos, además relacionadas con la educación, para que todas y todos estén ampliamente informados y formados, así como tengan libre acceso a las opciones que consideren más afines.

En general, son un grupo de demandas, relacionadas entre sí, que interpela a un sistema global, demostrando que las mujeres somos fundamentales para la sociedad y que en pleno 2017 es inaceptable que persistan las diversas formas de discriminación que limitan nuestro desarrollo y sobre todo, nuestro aporte a la sociedad.

La India es uno de mis destinos favoritos. Casi nueve millones de turistas viajaron a ese país en 2016. Yo mismo he tenido la suerte de visitarlo en varias ocasiones, porque siempre me llena de energía. Podría decir incluso que es un descanso para mis rutinas. India es la mezcla perfecta entre el caos y el entendimiento; es un subcontinente lleno de contrastes.

Aunque muchos lo consideran el país de los mil colores, yo prefiero llamarlo el país de las mil emociones. En cada uno de mis viajes he descubierto un nuevo secreto de cada lugar y, al mismo tiempo, un pedazo de mí mismo.


Siempre digo que soy un ciudadano del mundo, porque mi pasión es explorar culturas diversas y conocer gentes; pero no solo para hacerme fotos en los monumentos más conocidos. Hablo de un turismo con sentido, para descubrir lo desconocido, abrir nuestra mente y dejar atrás la zona de confort limitante.


 

Cuando viajamos solos, a no ser que vayamos con un objetivo claro de desarrollo personal, acabamos centrándonos en lo estético. Sin embargo, si lo hacemos en equipo, podemos juntos decretar una intención, reflexionar, meditar en común y crear una nueva comunidad de intereses.

Por eso cada año incluyo la India entre los destinos de Cala Mundos. La primera vez fundamos una familia alrededor del viaje y aprendí que ir en grupo crea una convivencia totalmente diferente, un reconocimiento de alma a alma.

La familia que creció en el primer Cala Mundos India aprendió que existe un orden dentro del caos. Y que para poner rumbo a nuestra vida, primero debemos soltar los lastres que arrastramos durante años. Así hicimos en el río sagrado Ganges, en aquella experiencia única de transformación que tuvimos en Delhi, Varanasi o Mumbai.

La India me completa. Es un lugar que nos enseña a soltar los apegos, los miedos y los límites. Por eso coincido con el escritor francés Romain Rolland: “Si hay un lugar sobre la faz de la tierra donde todos los sueños de los hombres han encontrado un hogar desde el primer día en la existencia del hombre, es la India”.