¡Como si nada!

¡Como si nada!

Por: Ivan Buitron

En este país maravilloso, con un potencial enorme, privilegiado desde todo punto de vista, es increíble como para muchas personas la realidad pasa de largo o se actúa como que no pasara nada. En el imaginario de muchas personas que ocupan puestos en Instituciones estratégicas para el desarrollo de Guatemala, los dramáticos indicadores de pobreza, exclusión, inequidad, empleo, competitividad, infraestructura, etc, no son tomados en cuenta.


Personas que pueden accionar para que esto cambie no logran salir de las viejas costumbres, de la parálisis, del día a día, de la sobrevivencia, del miedo, del clientelismo al que hemos estado sometidos. Estamos paralizados en muchos espacios por la falta de actitudes cotidianas de cambio, falta de liderazgo y recursos para la inversión.


Guatemala está atravesando por un momento histórico impresionante. Esta es la oportunidad de lograr una transición al cambio que reduzca las brechas de desigualdad y genere inversiones concretas para lograr un bienestar general para la mayoría de su población. Es la oportunidad para generar una nueva institucionalidad que dedique su mayor esfuerzo a la acción.

Se requiere de urgencia las alianzas para implementar programas y políticas que lleguen de forma concreta y directa a la población, que acceda a servicios como luz, hospitales, centros de salud de calidad, escuelas y acceso a competencias para el futuro con innovación y calidad, inversión en carreteras y caminos rurales de primer mundo, vivienda digna, acceso a financiamiento y a una Banca de Desarrollo, facilidades para el emprendimiento, la producción, la empresarialidad, el comercio. Se requiere que estas inversiones lleguen con prioridad a quienes no han tenido una oportunidad, que lleguen a los territorios rurales.

Se producen políticas que se repiten cada cuatro años con variaciones de “toque” para asegurar la respectiva diferenciación, se hacen propuestas técnicamente coherentes producto de la experiencia de los consultores “expertos” contratados para que la calidad de la propuesta supere los requisitos de las instituciones financieras, los Bancos, la Cooperación, el Gobierno y otras fuentes de financiamiento.

El grave problema es que los documentos, políticas y planes no bastan sino se concretan en la realidad y generan los resultados previstos para la reactivación económica y generación de empleo e ingresos que la población necesita de urgencia. Se requieren de empleo e ingresos para mujeres, jóvenes. La realidad es que en los territorios más pobres de Guatemala no se ha invertido en lo que se necesita, y las consecuencias graves de eso son estar en el penúltimo lugar de casi todos los indicadores de pobreza, de competitividad y de inversión de América Latina.

Cuando viajamos por Guatemala y vemos la dura realidad, podemos imaginar lo que la población vive en el día a día. La población se enfrenta a un transporte público terrorífico y caótico, a vías intransitables tanto a nivel comunitario y de carreteras principales. Cientos de comunidades sin acceso a lo básico, a recursos para la producción, a infraestructura mínima, a financiamiento para generar ingresos sostenibles para sus familias.

La gran contradicción es que en Guatemala hay suficiente experiencia y modelos probados de éxito que han generado experiencias exitosas, replicables y de excelente diseño y calidad, con resultados medidos y probados. La capacidad instalada de guatemaltecos/as brillantes, es impresionante. Su capacidad de entrega, trabajo y pasión es reconocida internacionalmente. Los productos de Guatemala tienen gran demanda en los mercados, son muy solicitados en mercados de alto valor.  Si apoyamos estos modelos y hacemos lo que nuestros vecinos ya hacen, como Zonas Francas, inversiones en infraestructuras MEGAPROYECTOS, incentivos a la producción y al emprendimiento, inversiones a escalas de la demanda (la brecha es muy grande) podremos lograr un desarrollo equitativo y de calidad. La población necesita y quiere una oportunidad.

En los sectores social, ambiental, de mujeres, sociedad civil, sector privado, academia, gremiales, artístico, intelectual, etc. hay una impresionante capacidad humana que han logrado resultados impresionantes, concretos y con metodologías replicables, que incluso se implementan y replican en muchos lugares del mundo.

En Guatemala se sabe claramente lo que hay que hacer, el grave problema es que para lograrlo se requiere reducir fuertemente los recursos de “ejecución del gasto clientelar” del presupuesto del Estado para priorizar los recursos de inversión. Reducir la brecha requiere inversión financiera, esto quiere decir, reducir considerablemente la “planilla” del Gobierno, elevar la capacidad técnica y de ejecución de inversiones que prioricen el apoyo, financiamiento e incentivos a las Cadenas de Valor y todos sus actores, en los sectores agrícolas, de manufacturas, de servicios para generar empleo, comercio y negocios sostenibles que reduzcan de forma directa la pobreza.

La reactivación económica es una prioridad urgente para Guatemala, por ejemplo concreto es la oportunidad de aprobar la propuesta de Ley de Turismo que está en el Congreso y apoyar la institucionalidad y las inversiones en el sector Turismo y Gastronomía, cadena que podría dinamizar rápidamente la generación de ingresos inmediatos para el Estado, logrando niveles de desarrollo como lo han logrado otros países con destinos similares.