Por: Gisela Morales

Durante un viaje en carro con una amiga a la antigua, en el camino de regreso por venir platicando de la vida y filosofando, nos pasamos el cruce hacia Guatemala, situación que nos causó un camino aún más largo del típico tráfico de un viernes por la tarde.


Lo bueno de este largo desvió es que nos permitió platicar más tiempo y dentro de estas “filosofadas” me di cuenta que algo muy “natural” en nosotros es criticar a las terceras personas. Sigo sin saber si es un mal aprendido o algo natural en los humanos pero me recordé de una experiencia que viví cuando tenía 17 años y estaba en la universidad de Auburn con mi equipo de natación.


En un viaje de campamento para año nuevo, viajamos  a las Bahamas con todo el equipo, nos separaron a las mujeres en cuartos de 4 atletas por cuarto, en donde nos tocaba compartir cama con otra nadadora. Yo tuve la suerte que me tocó un cuarto con 3 atletas y a la ficha, me gané la cama para mi solita o al menos eso pensaba.

Después de 2 noches sola en mi cama, un día a las 3 am, me tocaron la puerta para avisarme que una nueva atleta de Australia, se estaría uniendo a nuestro equipo y que se quedaría en la cama conmigo. Sin mucho que pensar, como zombie solo moví mi cabeza, dije OK y ella entró sin verle la cara, el cuerpo o tan siquiera saber su nombre pues teníamos entreno a las 6 am del siguiente día.

Durante el resto de la mañana pude notar como esta nueva atleta se rascaba todo el cuerpo, similar como lo hacen los perritos cuando se rascan las pulgas y tiembla toda la cama. Algo que pasó toda la madrugada. Sin poner mucha importancia, al día siguiente note ya con la luz del sol como esta atleta tenia estrias y manchas en toda su piel de todo el cuerpo siendo más notorio el cuello y pliegues en su cuerpo.

Mi primer pensamiento fue pensar que ella tenía una enfermedad contagiosa y se lo comenté en forma de “chisme” a una amiga. La segunda noche aún sin hablarle mucho y desconfiada, decidí poner almohada en medio de la cama pues me daba miedo que se me contagiara lo que fuera que ella tuviera y estaba enojada como los entrenadores me habían puesto a esta atleta sin saber que estaba pasando.

En la madrugada del segundo día, recapacite y me di cuenta cómo estaba actuando de mal y que estaba hiriendo los sentimientos de esta nadadora, así que decidí hablarle para entender qué pasaba y porque se rascaba toda la noche. Me disculpé, ya que en vez de preguntarle desde la primera noche, lo consulte con una amiga en forma de chisme y esto pudo haber dañado sus sentimientos y no estaba aportando nada positivo al equipo.

Para resumir mi experiencia, ella me agradeció por mi honestidad y me comentó que nació con una enfermedad en donde no tiene vellos en su cuerpo y como podrán saber, los vellos del cuerpo sirven como reguladores de temperatura en el cuerpo. Una enfermedad conocida como Alopecia. Lo raro del caso de ella es que si tenia cabello en la cabeza aunque era escaso pero esta falta de vellos en el cuerpo causaban picazón en su cuerpo y ella en la noche se rascaba sin notarlo y eso le dañaba su piel, le salian estrias y causaba muchas cosas.

Me di cuenta cómo algo tan sencillo como preguntar y ser honesta, nos evitó conflictos, chismes y mucho más y ella me comentó como en su equipo anterior pasaron casi 6 meses en donde la rechazaban y nadie se atrevió a preguntarle que tenia pero si decidieron juzgarla y criticarla. Me agradeció por mi acercamiento y nos hicimos grandes amigas.

Ella resultó siendo una de las mejores nadadoras de la universidad y de Australia en sus eventos y muy exitosa en general.


Pero un ejemplo tan sencillo me hizo pensar cuantas veces asumimos situaciones erróneas, criticamos, chismeamos y no vamos a la persona y consultamos qué está pasando o buscamos romper barreras.


Hoy cuento esta pequeña historia para que analices y pienses dos veces antes de criticar a alguien y puedas usar mi historia para tomar decisiones diferentes. Los chismes contaminan familias, grupos, trabajos, amigos y solo dañan sin dejar algo positivo. Tratemos de entendernos, buscar información directa y recordemos que Si No SUMAS, restas.

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