¿”Feliz día de…”? El 8 de marzo, día para reivindicar la igualdad y equidad

jeraldine (3)

Este día es en absoluto inequiparable a un “feliz día de…” como tantos otros. El día internacional de la mujer, ahora conocido como el día internacional de la lucha de las mujeres, es un día en que, a partir de su origen histórico, la humanidad tiene la oportunidad de reflexionar sobre la construcción de sociedades más justas en las que tanto mujeres como hombres sean verdaderamente libres y no sufran desventajas o discriminaciones de ningún tipo.

 Las demandas de las mujeres en los diversos países del mundo siguen vigentes. Eso no significa que no se celebren los logros alcanzados. Ciudadanía, derechos laborales, civiles, políticos. Sin embargo, no todas y no en todos lados. El reclamo es al sistema de organización social, político y económico, en el que tanto mujeres como hombres somos parte y reproducimos situaciones de desventaja que limitan el desarrollo integral de la mitad de la sociedad.

Por ello, en decenas de países mujeres a título individual, así como agrupaciones organizadas y cada vez más hombres consientes, se unen a un conjunto de demandas, muchas nuevas y muchas rezagadas históricamente, que, a pesar de los avances, seguimos sin alcanzar.

 Se enfocan en aspectos fundamentales como una distribución equitativa de los oficios domésticos, en aras de superar los roles atribuidos a hombres y mujeres de manera desigual en función de la división sexual del trabajo.

 Otra de las demandas comunes es el derecho a una vida libre de violencia. En sociedades violentas, tanto hombres como mujeres somos víctimas de este flagelo. Sin embargo, existe una violencia particular en contra de mujeres por el hecho de ser mujeres. Violencia física, psicológica, sexual y económica que deja a las mujeres en un plano de subordinación y que, el móvil de las acciones violentas es la misoginia u odio hacia las mujeres, que, en su búsqueda de empoderarse, transgreden el orden de las culturas machistas, despertando así un odio específico.

Esta violencia es también clara en los espacios públicos, la publicidad, la industria del entretenimiento, que reduce a las mujeres a objetos sexuales, cosificándoles y reproduciendo así un sistema de dominación que subordina a las mujeres. Esto, entre otros factores, se suma al creciente número de niñas-madres, quienes, en un gran número de casos, fueron víctimas de violencia sexual, muchas veces en el seno de sus familias ya llegados.

 Esto además se relaciona con demanda de derechos sexuales y reproductivos, además relacionadas con la educación, para que todas y todos estén ampliamente informados y formados, así como tengan libre acceso a las opciones que consideren más afines.

En general, son un grupo de demandas, relacionadas entre sí, que interpela a un sistema global, demostrando que las mujeres somos fundamentales para la sociedad y que en pleno 2017 es inaceptable que persistan las diversas formas de discriminación que limitan nuestro desarrollo y sobre todo, nuestro aporte a la sociedad.