Hace 23 siglos, Aristóteles consideró al ser humano como «Zoon Politikón», o sea, un animal político. Es político porque es ser de palabra. La constante crisis política en Guatemala, iniciada en 2015, es una crisis de la palabra de quienes se hacen llamar «políticos». Un grueso de la ciudadanía se declara hastiada de esta gente, pero la virtud y la felicidad de las personas se logran en el quehacer político, con la convicción de que el «Zoon politikón» se compromete para lograr una sociedad con moral, principios y valores plenamente efectivos. Por eso, necesitamos más y mejor política. La infelicidad proviene de abstenerse de participar en la formulación de soluciones, en la pobreza de argumentos y declarar el divorcio de la política de toda manifestación social.

Ahora que se respira fútbol por todas partes, es momento propicio para reflexionar sobre los vínculos del deporte más popular del planeta con la política. En Latinoamérica, al igual que las demás regiones del mundo, el fútbol ha sido instrumentalizado con fines políticos. En 1969, la disputa futbolística entre Honduras y El Salvador se utilizó como pretexto para una guerra provocada por problemas agrarios y la inmigración ilegal. Cuando Brasil obtuvo la Copa Jules Rimet, en 1970, la dictadura militar se afianzó al ensalzar el orgullo patrio y disminuir los afanes de cambio de muchos brasileños. En 1978, la junta militar argentina aprovechó el triunfo de su selección para mostrar al mundo un rostro del país distinto al de los campos de tortura, con la complicidad de la maquinaria periodística nacional. Los grandes disturbios en Brasil se aplacaron con el inicio la Copa Mundial de 2014. También, hay futbolistas comprometidos políticamente. Diego Armando Maradona ha sido un aliado de los regímenes de Cuba y Venezuela. Sócrates, el genial jugador brasileño, promovió el retorno de la democracia en su país desde su club Corinthians.

El 8 de octubre de 2005, el equipo de Costa de Marfil se clasificó por vez primera para un Mundial de fútbol. Por entonces, Costa de Marfil llevaba tres años de guerra civil. Los marfileños ganaron a Sudán por tres goles a uno. Mientras el país entero enloqueció de alegría y celebraba la clasificación, Didier Drogba habló a sus compatriotas. «Ciudadanos de Costa de Marfil, del norte y del sur, del este y del oeste. Acaban de ver que toda Costa de Marfil puede cohabitar, puede trabajar unida con un mismo objetivo: clasificarse para el Mundial. Les habíamos prometido que esta fiesta iba a unir al pueblo; hoy les pedimos otra cosa». Drogba y sus compañeros, puestos de rodillas, imploraron a sus conciudadanos: «Por favor: perdonen, perdonen, perdonen». Añadió: «El único país de África que tiene todas estas riquezas no puede hundirse así en la guerra. Por favor, depongan las armas, organicen unas elecciones y todo irá bien». El discurso fue efectivo. Una semana después, se firmó un alto el fuego que resultó ser el principio del fin del conflicto. ¿Cuántas vidas se salvaron por las palabras de Drogba?

Antes de iniciar el Mundial en Rusia, la humanidad ignora la tragedia del pueblo palestino. Palestina es la tierra donde nació, padeció, murió y resucitó el Dios de los cristianos, negado por los judíos. Cristiano Ronaldo donó millón y medio de euros obtenidos en la subasta de una de sus Botas de Oro, para los niños palestinos de Gaza. Antes, también subastó la mayoría de sus zapatos deportivos para recaudar fondos destinados a las escuelas en Gaza.

Los israelíes se victimizaron por el Holocausto y el sentimiento de culpa del mundo permitió legalizar la invasión de Palestina. Por setenta años de víctimas se transformaron en victimarios. La humanidad no debe ignorar la tragedia humanitaria en Gaza. Donald Trump dinamitó los esfuerzos para que haya paz en Tierra Santa, al reconocer a Jerusalén como capital de Israel, contra el consenso mundial. Para fortalecer la ocupación militar, el Giro de Italia inició en Jerusalén.

Este 9 de junio, Argentina jugará contra la selección de Israel, antes del inicio del Mundial. Invito a no ser cómplices silenciosos de la tragedia palestina, al pedir a los futbolistas argentinos que cancelen un encuentro que solo lavará la cara al régimen de Israel. La paz es un asunto muy serio para dejárselo a los políticos. De manera similar, el fútbol es algo muy importante para ser utilizado a favor de un gobierno que comete crímenes que agravian a la Humanidad. Las peticiones pueden dirigirse a #ArgentinaNoVayas y @Argentina

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