¡Guatemala, es urgente un pacto de gobernabilidad!

IVAN-BUTRON

No por el protagonismo, no por pelear sólo los intereses sectoriales, es hora de construir una agenda de reconstrucción nacional, con una reingeniería de la institucionalidad pública de cara a nuestro futuro para los próximos 50 años y acabar con la improvisación que está llevando al país a un escenario de caos e ingobernabilidad.

No podemos seguir con cargos públicos en manos de personas que no reúnen las competencias, los requerimientos y perfiles para tomar las decisiones correctas y no se ponga en peligro la institucionalidad del país. No podemos seguir con las redes clientelares, las plazas fantasmas, “los cuates”, esto le está ocasionando un gran daño a la imagen de Guatemala.

¿Por qué un pacto de gobernabilidad? Porque para un pacto no se necesita que cada quien renuncie a su ideología, posiciones o principios. Se requiere aportar para construir una agenda país que incorpore en base a consensos las principales y urgentes acciones para lograr un manejo eficiente, fluido de los 3 poderes del Estado, de la relación y aporte del sector privado, académico, de sociedad civil, representado por las personas que realmente tengan la representatividad de estos sectores.

El actual liderazgo del país necesita renovarse. Guatemala tiene excelentes cuadros técnicos, profesionales, hay que dejar paso a las nuevas generaciones, ya que hace falta mucha energía para reacomodar el país, para proponer nuevos caminos y rutas, para no perder el control de la macroeconomía, que ya comenzó a decrecer aceleradamente.

Ningún país puede salir adelante en ningún modelo sin una economía fuerte, diversificada, con exportaciones sólidas y una balanza de pagos equilibrada. Ningún país ha podido desarrollar sus motores económicos sin incentivos y sin inversiones sólidas en infraestructura de comunicaciones, autopistas, trenes, aeropuertos, puertos, sistemas de riego, acopio, inversiones para fortalecer sus principales cadenas productivas, las que más empleo e ingresos generan a la economía nacional.

Ningún país ha podido desarrollarse sin fuertes inversiones en Educación, Salud, acceso a infraestructura, de servicios y para la producción. La prioridad es atender los enormes desequilibrios de acceso a oportunidades, para la mitad de la población que se encuentra en pobreza y pobreza extrema.

Construir una agenda de desarrollo implica priorizar, sacrificar temas que todavía pueden desarrollar en base a sus propias capacidades y apoyar el desarrollo de los sectores que necesitan de urgencia una reingeniería, una modificación a sus dinámicas que actualmente se basan en un accionar clientelar muy ligado a prácticas de corrupción, nepotismo, manejo político clientelar.

Si no enfrentamos problemas estratégicos como el acceso a empleo y oportunidades de generación de ingresos para la población rural y para la población en ciudades intermedias. Si no apoyamos de urgencia las principales cadenas de valor que generan mayores oportunidades de empleo e ingresos sostenibles.

Sino apoyamos de urgencia a las poblaciones que se encuentran en los territorios donde hay hidroeléctricas, que generan desarrollo para el país, a costa de la pobreza de las comunidades que habitan en esos territorios ricos en recursos naturales.

No se trata de hacer escuelitas aisladas, ni programas caritativos ni asistencialistas, costumbre muy arraigada en Guatemala, la visión de la caridad. Se trata de proyectos de desarrollo territorial, con escuelas, tecnológicos, infraestructura productiva para generar empleo en esos territorios, acceso a un buen sistema de educación y salud, que hoy se encuentran colapsados.

Pero nadie lo quiere ver porque cada quien quiere ver que saca para sus intereses particulares, esta versión cortoplacista lleva a la quiebra y los síntomas están a la vista, a punto de que ¡estalle la olla de presión!

Guatemala tiene muchas riquezas y oportunidades, es hora de un ¡pacto de gobernabilidad!