Los saldos

Los saldos

A pesar que son propuestas diferentes Anaya y AMLO, ambos coinciden en su discurso en plena contienda electoral.


Ferrera campaña de comunicación política han montado los estrategas de Anaya candidato del PAN, versus AMLO mejor conocido cómo López Obrador del partido Morena.  


López Obrador ha logrado remontar su imagen, debido que las derrotas pasadas han significado aprendizaje y fortaleza para este candidato, hasta el punto de ser atractivo cliente para uno de los consultores mejor cotizados a nivel mundial Antonio Sola, quién argumentaba en su reciente visita a México, qué López Obrador es un hombre renovado y que ya no representa un peligro para su país, y que la irá contenida en la ciudadanía mexicana será un factor determinando hacia la victoria.

Sin embargo, Anaya ha tenido que luchar con los fantasmas de la corrupción que han dejado sus colegas políticos del PAN y la percepción externa sobre un partido dividido.

Complicado camino tiene el actual candidato del PAN que se perfila como un candidato joven y vanguardista, pero que no es capaz de llenar aquella propuesta diferente que la ciudadanía busca, podría decirse que es “ más de lo mismo” y qué para muchos el voto que pueda tener sería un “underdog effect”.

Aún que no me considero  una gurú en política mexicana en dónde las posiciones del primero, segundo y tercero lugar son efímeras y altamente volátiles, a lo que puedo referirme con certeza es la falta de credibilidad de las encuestas de preferencia de voto, las cuales han fallado últimamente para mencionar unos casos  las pasadas elecciones Hillary versus Trump; Brexit y el plebiscito en Colombia, siendo las causas más comunes de sus fallos es  que se enfocan en el presente y no reflejan una conducta futura; el constante y volátil sector de los “indecisos” quienes en su mayoría deciden su voto con 48 horas previas; y el voto correctivo o ético/ idoneidad, como lo que paso en las recientes elecciones en Costa Rica, siendo el candidato oficialista Carlos Alvarado, del Partido Acción Ciudadana (centroizquierda), derrotó con claridad a su rival en las elecciones presidenciales y será el nuevo mandatario de Costa Rica.

Alvarado se impuso el pasado domingo con el 60,74% de los votos a su rival conservador, el pastor evangélico Fabricio Alvarado, que obtuvo el 39,3%, en la segunda vuelta de unos comicios marcados por profundas divisiones sobre el matrimonio homosexual y el papel de la religión en la vida pública.

Mucho que aprender nos deja estos dos cuadros políticos, el primero sobre la capacidad de las instituciones para garantizar elecciones libres y transparentes, dónde quién sea el próximo candidato tenga los contra pesos de la democracia en su actuar; y segundo, el lujo de ciudadanía que nos deja una elección en su preferencia ética en su intención de voto, votar por un líder de unión nacional y no por el divisionismo, y dónde el Estado es mucho más importante para salvaguardar libertades civiles rompiendo incluso el status quo por el bien común.