Por: Pedro Trujillo


Doña Thelma debería, a mi entender, postularse para ser reelegida

Se ha escuchado que la Fiscal General Thelma Aldana puede ser candidata presidencial para las próximas elecciones. No la he escuchado decir eso, es más, incluso creo que lo ha negado, sin embargo me atrevo a emitir una opinión sobre algo no confirmado pero que está en el ambiente.

La Fiscal General llegó al cargo con el lastre de demasiados prejuicios, incluso contra pronósticos de quienes ahora la alaban. Su antecesora, considerada por muchos como insustituible, inigualable e insuperable, había puesto el listón de la percepción muy alto, pero se superó. Si algo ha caracterizado a la actual Fiscal General es haber subido la valoración de eficacia del MP a cifras nunca antes vistas y que, sea continuación de lo que ya estaba encarrilado -como algunos dicen para salvarle la cara a la anterior- o haya sido logrado por ella misma y su equipo, es indiscutible.

No obstante, de eso a ser Presidente de la República hay todo un abismo. No es lo mismo aplicar la ley que lidiar con quienes la negocian y aprueban desdediferentes bancadas en el Congreso o ejecutar políticas públicas liderando unEjecutivo que se atiene a directrices de poderes benefactores que apoyaron la campaña. Es decir, ser Fiscal General y Presidente se parecen como un huevo a una castaña.

Doña Thelma debería, a mi entender, postularse para ser reelegida. Si lo fuese, consolidaría el trabajo que viene haciendo y alcanzaría cotas de popularidadmás altas. Recordemos que muchos encarcelados esperan justamente un cambio de personas en el MP para arremeter contra el sistema y lograr la impunidad tradicional. Al terminar su segundo periodo, allá por 2022, se podría plantear hacer política en un escenario más propicio, tras el gobierno de transición que debería venir una vez superemos este de tránsito.

Pudiera ocurrir, sin embargo, que el Presidente no la eligiera de la terna en la que seguramente estaría incluida por méritos propios. De ser así, el rechazo presidencial incidiría positivamente en ella e incrementaría su nivel depopularidad, lo que la posicionaría mejor para las elecciones de 2019 y, es entonces, cuando tendría que aprovechar el tirón y lanzar la candidatura, habida cuenta que no podría continuar en la Fiscalía.

Quemar naves antes de tiempo no me parece oportuno porque el escenario más peligroso -incluso el más probable- es que de no postularse a la reelección “las fuerzas del mal” intenten nombrar a un Fiscal General muy distinto. Por otra parte, la Fiscal General es mujer de leyes no de política y en un escenario en el que tuviese que confrontar en debate a otros candidatos tradicionales -yaconocidos- o emergentes -creo que Lucrecia Hernández podría ser un as de movimientos emergentes de centro-izquierda- sería difícil posicionarse, especialmente sin el detonante de “no haber sido excluida de la reelección”.

Las estrategias se elaboran, preparan y ejecutan sobre escenarios, fines y personas. Creo que hay un deseo poco meditado por parte de algunos que puede opacar el fin último, y considero necesario replantearlo. Por otra parte,hablar de reelección de la Fiscal General desde ahora, permite generar en elmedio plazo confianza en el sistema de investigación -y de justicia- muysuperior a la que se tiene, lo que consolida la institución y genera réditos. Tomar una decisión apresurada y fuera de tiempo, puede hacer que todo sucumba porfalta de una lectura correcta de la realidad nacional.

¡Ahí queda eso!

 

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