Todos construimos la Imagen de País “Guatemala”

Todos construimos la Imagen de País “Guatemala”

Por Alex Castillo, Consultor en Imagen Corporativa

Guatemala, como país, también tiene una imagen pública que construir, cuidar y mantener como parte del proyecto de nación al cual aportamos todos los ciudadanos, colectivos, empresas y sectores día con día.


En tal sentido, el Observatorio de Marca e Imagen País recoge lo expuesto por Valls (1992) y Echeverri et al. (2015), quienes se refirieren a la imagen de un país como la percepción que tienen los consumidores directos, indirectos, reales y potenciales de los países.


A la vez, dicha imagen tiene como finalidad comunicar de manera favorable la percepción de un lugar y que ésta sea consecuente con la realidad.

Por su parte, Capriotti (2008) afirmaba que esta imagen está representada no solo por un conjunto de creencias, mitos, historia y cultura sino también, es la representación o asociación mental de un determinado país, más allá si son atributos reales o ficticios de la nación en cuestión.

Pero lo que pasa en nuestros países es que esta labor se considera como una responsabilidad única de los gobiernos de turno, quienes deben hacer ver los atractivos tanto de los lugares, desde una perspectiva turística, como de los productos desde una perspectiva comercial.

Con este comportamiento, los ciudadanos no hemos caído en la cuenta que, al turismo interno e internacional, a las inversiones que llegan al país, los indicadores de estabilidad social, política, económica y jurídica, todos ellos en su mayoría se han llevado una impresión positiva de la gente guatemalteca, considerándola como cálida, amable y trabajadora.

Yo como Consultor en Imagen Pública, visualizo que hay una descoordinación entre que los guatemaltecos consideramos que la Imagen de País es únicamente responsabilidad del Estado y la percepción que tienen las personas que viven la experiencia Guatemala.

Ese cruce se palpa cuando somos los mismos guatemaltecos quienes no caemos en la cuenta que con nuestras conductas y acciones hacemos que no crean y confíen en Guatemala, siendo que por otro lado las personas que visitan o trabajan en nuestro país consideran y demandan que el guatemalteco sea congruente con esa calidez que han constatado en: nuestros pueblos, la verificación de la grandeza de nuestra historia milenaria, la conducta de los cuatro pueblos que cohabitamos, la gastronomía y las manifestaciones culturales tradicionales y actuales que somos capaces de desarrollar.

Sería una buena idea que la población en general, cada quien desde el rol que le toca y desde su actividad económica, política o social, todos juntos estemos conscientes que construimos la Imagen de País con lo que pensamos, somos y hacemos; un acto de coherencia y responsabilidad en cuanto a proyectar una Imagen Pública Positiva de nuestros lugares, pero principalmente de nuestra gente.

Esa Imagen Pública, esa credibilidad, que se reflejan en los medios de comunicación tradicionales y digitales, pero que se constata en cómo nos comportamos como individuos y grupos sociales; una visión que la Sociología de la Imagen estudia y que deberíamos involucrarnos con más iniciativa las y los ciudadanos en particular para medir siempre nuestros actos.

En pocas palabras: lo que yo hago impacta en cómo se ve Guatemala.

Si bien, el Instituto Guatemalteco de Turismo – INGUAT – desde 2015 ha realizado esfuerzos nacionales e internacionales para construir la Marca País, este proceso debe apostar a construir en sí la IMAGEN DE PAÍS como un proceso de reflexión más amplío sobre quiénes somos los guatemaltecos, cuáles son nuestras ventajas como país, cómo nos autopercibimos, qué se consume en el país y cómo varía esto en el tiempo, con qué nos asocian, qué comunicamos en las noticias y con nuestros actos, qué valoran de nosotros en el extranjero.

Es por eso, que el establecimiento de una instancia mixta encargada de estudiar y velar por la conservación de la Imagen de País “Guatemala” es idónea y necesaria para establecer los pesos y contrapesos de la convivencia social que contribuyen a la construcción de la percepción del valor de país, de la sociedad, no solo desde los lugares y los productos, sino principalmente desde las personas que hacemos que esta nación sea tan atractiva y valorada por tantas personas de otros países y recordada por tantos connacionales que radican en el extranjero.