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El liderazgo es el arte de la persuasión, el acto de motivar a la gente a hacer más de lo que nunca creyó posible en pos de un bien mayor.  No tiene nada que ver con tu título, con la autoridad o la experiencia.

 No eres un líder sólo porque haya gente que te reporte a ti. Y tampoco te conviertes automáticamente en un líder al percibir cierto sueldo. Un verdadero líder tiene una influencia positiva sobre los demás. El liderazgo tiene todo que ver con la influencia social, y nada con el poder derivado de una posición determinada.

Si tus acciones inspiran a los demás a soñar más, aprender más, hacer más y convertirse en más, entonces puedes considerarte un líder”, John Quincy Adams.

No necesitas siquiera que las personas te reporten para ser un líder. Un conserje puede influir a las personas a su alrededor y guiarlas del mismo modo que un director general. Del mismo modo, cualquiera puede convertirse en un seguidor, incluso si tiene una posición de liderazgo.

Si eres un esclavo del status quo, careces de visión o no motivas a las personas que te rodean para que sean mejores, entonces probablemente seas un seguidor. Incluso si tienes un título que ostente poder, las personas no te seguirán cuando vean esos comportamientos en ti. Un ejecutivo importante que crea una burocracia innecesaria, se encierra en su oficina y evita interactuar con los demás de manera significativa no es más líder que un ingeniero en sistemas antisocial que se rehúsa a hacer cualquier cosa que no sea escribir códigos.


Por supuesto, la verdadera pregunta es: ¿eres un líder o un seguidor? Para conocer la respuesta, es preciso que te hagas un par de preguntas básicas. Piensa con cuidado antes de contestar cada una y pronto lo sabrás con certeza.


¿Vas más arriba y más lejos?

Los seguidores hacen su trabajo, pero no más. Sin importar qué tan buenos sean en su trabajo, rara vez se les ocurre ir más allá de sus funciones básicas. Por otro lado, los líderes ven sus descripciones de puesto como lo mínimo, la base sobre la cual erigen su grandeza. Los líderes añaden un valor extra cada vez que encuentran la oportunidad.

¿Eres seguro de ti mismo?

Los seguidores ven los talentos y logros de los demás como una amenaza. Quieren mejorar las cosas, y buscan apoyarse en otras personas para lograrlo. Son verdaderos jugadores de equipo, y no tienen miedo de admitir que necesitan de otros para fortalecerse en sus áreas de debilidad.

¿Eres optimista?

Los seguidores ven las limitaciones inherentes a cualquier situación; los líderes ven las posibilidades. Cuando las cosas se ponen mal, los líderes no pierden tiempo quejándose: están demasiado ocupados en encontrar soluciones para mejorar la situación.

¿Estás abierto al cambio?

Los seguidores se conforman con la comodidad del status quo. Ven al cambio como algo amenazante y lleno de problemas. Por otro lado, los líderes ven una oportunidad en cada cambio. Ya que buscan mejoras continuas, nunca tienen miedo de preguntar “¿qué sigue?”.

¿Eres decidido?

Con frecuencia, los seguidores dudan sobre si deben actuar o no, pues temen equivocarse. Pero los líderes no sienten temor de tomar una decisión, incluso si no están seguros de que sea la correcta. Prefieren tomar una decisión y equivocarse que ser víctimas de la parálisis de la indecisión.

¿Tomas responsabilidad de tus acciones?

Cuando cometen errores, los seguidores se apresuran a culpar a las circunstancias y a otras personas. Por otro lado, los líderes rápidamente se hacen responsables de sus acciones. No se preocupan por que admitir su culpa les dé una mala imagen, pues saben que evitar su responsabilidad los hará lucir peor.

¿Eres impasible?

Con frecuencia, los seguidores permiten que los obstáculos e imprevistos los saquen de su curso. Cuando algo sale mal, asumen que todo un proyecto ha fallado. Los líderes saben que habrá obstáculos en el camino y disfrutan los desafíos. Saben que incluso los mejores planes pueden tener problemas inesperados, así que, si llegan, los resuelven y siguen su camino.

¿Eres humilde?

Los seguidores están eternamente buscando la gloria. Los líderes son humildes. No permiten que la autoridad que tienen los haga sentir superiores a los demás. Así, no dudan en hacer el trabajo sucio cada vez que sea necesario, y no pedirán a nadie más que se haga algo que no harían ellos mismos.

¿Eres apasionado?

Los seguidores se encuentran atrapados en la rutina diaria. Van al trabajo y completan sus tareas con tal de irse a casa al final del día y seguir con sus “vidas reales”. Los líderes, por el otro lado, aman lo que hacen y consideran su trabajo una parte sustancial de sus vidas. Su trabajo no es simplemente “a lo que se dedican”; es una parte importante de quiénes son.

¿Estás motivado desde el interior?

Los seguidores sólo se sienten motivados por factores externos: el siguiente título, el siguiente aumento, el siguiente escalón en el estatus… Los líderes se sienten motivados desde su interior. No trabajan para conseguir una mejor posición social o para acumular más posesiones; se sienten motivados a ser mejores porque así son. Los líderes verdaderos siguen avanzando, incluso cuando no haya una zanahoria meciéndose enfrente de sus ojos.

 ¿Te centras en los títulos?

Los seguidores se preocupan mucho por los títulos, ya sea por los propios o por los de las personas con las que trabajan. Siempre están pendientes de “quién está más preparado que quién”, pues no tienen la visión suficiente para crear un ambiente de liderazgo. Los líderes se centran en las cualidades individuales de cada empleado, independientemente de lo que esté impreso en su tarjeta de presentación.

¿Te centras en las personas?

Los seguidores se enfocan en lo que puedan conseguir de manera individual. Los líderes son jugadores de equipo, pues saben que la grandeza es una característica colectiva. Un líder sólo es bueno en la medida en la que puede tener logros a través de otras personas.

Fuente: Entrepreneur

La pregunta no es quién va a dejarme; sino quién va a pararme”, Ayn Rand, autora de La Rebelión de Atlas. Seas o no fanático de Ayn Rand, estas palabras hablan del corazón de todo emprendedor: una persona que crea algo donde antes no había nada. Se trata de tomar el control y hacer que las cosas sucedan. Se trata de ser increíble.


El mundo de los negocios entrega varios ejemplos de lo que significa ser un emprendedor increíble. Se trata de crear algo que la gente necesita, de reunir a un equipo talentoso y de ganar dinero; todo ello mientras eres tú mismo.


 Toma nota de las lecciones de 10 empresarios exitosos sobre cómo ser ‘increíble’:

1. Sé tú mismo: Tony Hawk, emprendedor e ícono del skateboarding

El momento más ‘humilde’ en los negocios para Tony Hawk ocurrió en una tarea de su hijo en la que le preguntaban en qué trabajaba su padre. Su respuesta: “Nunca he visto trabajar a mi papá”.  Para Hawk, esto se debe a que su trabajo es algo que ama. “Encontré esta forma de expresarme en algo que es creativo y atlético”, dice. “No me importaba que el skateboarding no fuera algo popular. Me daba una identidad que me diferenciaba de los demás”.

2. No sólo persigas el dinero: Dennis Crowley, fundador de Foursquare

Si quieres iniciar una empresa increíble, no la bases en un producto o servicio que crees que es bueno sólo porque te hará ganar dinero. La clave es crear algo que la gente aprenda a no poder vivir sin ello. El dinero sencillamente llegará.  “Construimos Foursquare para nosotros y un grupo de 10 amigos. Y resulta que cuando creas cosas que le gustan a 10 de tus amigos, a sus amigos también les gustará y a los amigos de ellos también. Y de pronto tendrás millones de usuarios”, dice Crowley.

3. Trabaja duro: Mark Cuban, millonario tecnológico

Una cosa es tener una buena idea de negocios; y otra tener el compromiso y el empuje para venderla exitosamente. Mark Cuban, emprendedor tecnológico multimillonario y dueño del equipo de basquetbol Dallas Mavericks, dice que los dueños de negocios deben estar listos para trabajar y moverse rápidamente. “No se trata del dinero o de las conexiones, sino de la voluntad de esforzarse y adelantarse a los demás cuando se trata de tu negocio”, dice Cuban.

4. Contrata a un equipo excepcional: Bill Gates, fundador de Microsoft

Sí, Bill Gates es un genio tecnológico. Pero cuando arrancó Microsoft, una de sus prioridades fue crear un equipo de gente talentosa. Trabajar con gente inteligente y apasionada que funciona bien junta puede ayudarte a alcanzar tus metas más rápido. “Ser capaz de reunir a personas diferentes con las que era divertido trabajar y pensar cómo conseguir que esas personas, con esas habilidades, trabajaran bien juntas fue uno de los retos más grandes”, dijo Gates en una entrevista en 2005.

5. Encuentra al ‘editor’ de tu idea: David Karp, fundador de Tumblr

Incluso los emprendedores increíbles a veces necesitan rebotar sus grandes ideas a alguien en quien confían. Para David Karp, el popular sitio de blogging Tumblr era su visión. En los comienzos contrató a Marco Arment como jefe de desarrollo para que le ayudara con la programación y codificación, pero Karp muchas veces lo usó como un pizarrón parlante.  “Seguido funcionaba como un editor de ideas”, dice Arment. “David llegaba con una gran idea para una nueva funcionalidad y yo le decía qué partes eran inviables o imposibles, qué condiciones había que tener en mente o qué otros detalles agregar”.

6. Encuentra el ‘factor X’ en tu cultura empresarial: Cher Wang, co-fundadora de HTC

Una vez que tienes un equipo talentoso, debes trabajar por mantener la cultura empresarial. “Suele haber un ‘factor X’ que es difícil de definir”, dice Cher Wang. “Para HTC creo que es nuestra cultura. Tomamos lo mejor de nuestras raíces orientales y las combinamos con lo mejor de las culturas occidentales donde tenemos líderes y oficinas. Esto hace a nuestra cultura colorida, enérgica y creativa”.

7. Aprende cómo y cuándo escuchar: Steve Case, co-fundador de AOL

Un emprendedor increíble no siempre dicta. Necesita tener la habilidad de escuchar sobre todos los aspectos relacionados a su negocio. “Tienes que asegurarte de que tu gente está enfocada en la dirección correcta. Debes prestar atención a lo que te dice el mercado, a lo que te dicen tus clientes y a lo que dice tu competencia”, afirma Stave Case.

8. Acepta ayuda cuando la necesites: Gurbaksh Chahal, emprendedor serial

Chahal emigró de India a California con su familia cuando tenía cuatro años y siempre batalló con bullies en la escuela. A los 16 dejó la secundaria e inició su primer negocio, una startup de publicidad llamada ClickAgents, la cual vendió dos años después por 40 millones de dólares. Ése fue sólo el inicio. Vendió su segunda empresa BlueLithium por 300 millones y recientemente inició la tercera, RadiumOne.

9. No le temas al rechazo: Barbara Corcoran, emprendedora en bienes raíces

Los aspirantes a emprendedores, incluso los increíbles, escuchan  muchos ‘no’ antes de escuchar un ‘sí’. Al momento de buscar una inversión, la magnate de las bienes raíces y estrella del show Shark Tank, quiere encontrar emprendedores que no se detengan con un ‘no’. “La gente insistente siempre cumple”, ha aprendido Corcoran de su experiencia. “Lo quieren, lo quieren, lo quieren”.

10. Debes estar dispuesto a fracasar: Steve Jobs, co-fundador de Apple

Mientras lideraba Apple, Jobs aprendió una o dos cosas sobre el fracaso. Las pésimas ventas de la Apple III y su seguidora (una computadora impulsada por Jobs llamada Lisa) causaron que Apple perdiera cerca de su mercado a su rival IBM en 1980.  “Algunas veces el mercado, las personas y las ideas no son las correctas pero debes seguir adelante e intentar de nuevo“, dice el fundador de Atari, Nolan Bushnell, sobre Jobs de quien fuera mentor. “Si pierdes un juego de ajedrez, puedes poner el tablero y jugar de nuevo”, dice.

Fuente: Entrepreneur

Dentro de las herramientas de marketing, el eslogan es una de las más poderosas, pues ayuda a incrementar los niveles de recordación en los consumidores y a diferenciarte de la competencia.  Su origen viene de una palabra gaélica escocesa que significa “grito de guerra”.


Para que un eslogan resulte exitoso debes tener claro que representará un recordatorio constante respecto a lo que hace tu negocio. El éxito de un eslogan se ve cuando los clientes o prospectos lo repiten una y otra vez.


Un buen eslogan debe contener máximo ocho palabras, debe identificar claramente al producto o servicio, y resaltar los beneficios que lo hacen especial. Es una frase que atrapa, define y sintetiza en pocas palabras la idea conceptual de tu producto o servicio.

A continuación te damos algunos consejos al momento de pensar en tu nuevo eslogan:

Destacar tus propiedades respecto a la competencia:  Piensa en ¿cuáles son los elementos que no disponen los productos o servicios de la competencia? y crea una frase que lo represente.

Original y conciso: Usa metáforas, imágenes, rimas, ritmos y otros elementos para crear un slogan difícil de olvidar.  Un buen recurso son los juegos de palabras. También puedes valerte de frases populares y darles un giro, para adecuarlas a tu producto.  Considera que desde el punto de vista del marketing, un eslogan extenso no genera el impacto deseado, porque incrementa su complejidad lingüística y sintáctica. Por eso, si no es breve y recordable, no es un eslogan.

Hacer que la marca rime con el eslogan:  Es una técnica que ha tenido mucho éxito, se le denomina rima de “marca incorporada”, y consiste en que la marca del producto rima con la frase.

La marca como concepto implícito:  En este caso el eslogan va “sin marca incorporada” y está implícito en la marca. Un buen ejemplo es: Desayuno de campeones (Corn Flakes de Kellog’s)

Resumir qué hace la marca:  “Si es Bayer, es bueno” es un eslogan que representa exactamente qué hace la marca e incluso describe el beneficio objetivo que se promete.

No olvides que para desarrollar un eslogan exitoso debes tener un amplio conocimiento del negocio que quieres promocionar, manejar bien el lenguaje publicitario y el giro en que te mueves.   Observa la competencia y otros esloganes insignes que te ayudarán de mejor forma a crear el tuyo propio.

Fuente: Entrepreneur

¿Conoces a ese tipo de personas que hacen tantas cosas que parece que tienen 30 horas al día, mientras que el resto de nosotros tenemos únicamente 24? Ya sabes, aquellos que pareciera que terminan más cosas antes del desayuno que tú en toda la jornada.


La buena noticia es que puedes ser uno de ellos. A continuación te compartimos 35 hábitos para aprovechar al máximo cada minuto:


En la tecnología

1. Limita las respuestas de email y sólo tarda un minuto a lo máximo en contestar cada correo
2. Si no entiendes el motivo u objetivo de un email, no lo respondas
3. Apaga las noticias; la mayor parte de las veces no ocurre nada importante
4. No respondas al teléfono ni los mensajes, a menos de que sea una emergencia
5. Usa atajos en el teclado de tu computadora

En tu vestimenta

6. Define un uniforme de moda y úsalo diariamente. Esta estrategia ha sido usada por personajes como Hillary Clinton, Barack Obama, Mark Zuckerberg y Steve Jobs
7. Lleva un atuendo formal (como un buen saco) siempre contigo
8. Deshazte de lo que ya no usas

En tu cuerpo

9. Define horarios para comer, dormir y ejercitarte
10. Controla la ansiedad con ejercicio (como correr, nadar y bailar)
11. Duerme más; serás más productivo
12. Tómate una siesta cuando decaiga tu energía

En tu horario

13. Haz las cosas más fáciles primero
14. Prioriza un pendiente cada día
15. Establece una rutina diaria
16. No tengas reuniones hasta que sean decisivas
17. Es mejor terminar una tarea a que quede perfecta desde el principio

En tu alimentación

18. Haz de tu dieta una rutina
19. Come alimentos saludables
20. Apuesta por pedir a domicilio para ahorrar tiempo

En tu mente

21. Identifica tu regla de 80/20: ¿Qué 20% de tu trabajo produce el 80% de tus resultados?
22. Enfócate en lo importante
23. Empieza una agenda de ideas, y hoy mismos trabaja en ella
24. Elimina decisiones triviales como qué ropa ponerte
25. Aprende a ignorar. No necesitas responder a todo
26. Haz un boceto imperfecto; edítalo después
27. Trata a tu tiempo como si fuera dinero
28. Delega cuantas tareas sea posible

Otros tips

29. Visualiza el resultado final de tu producto
30. Empieza antes de sentirte preparado
31. Cuando tengas una duda, asume que estás en lo correcto. Ser decisivo es ser productivo
32. Si tienes un bloqueo mental, crea un mapa mental
33. Si no puedes escribirlo, grábalo
34. Cuando leas algo útil, escríbelo
35. Prepara cuanto sea posible la noche anterior. Te ahorrará varias horas en tu jornada

Fuente: Entrepreneur 

Si sientes que tu día no rinde, que trabajas duro y no avanzas en tus pendientes importantes y te invade una sensación de frustración por no “ser productivo”, puedes estar tranquilo: no eres el único. Muchos empleados, jefes y dueños de negocios se sienten insatisfechos con su trabajo al finalizar la jornada laboral, y esto tiene que ver principalmente con que creen que “el tiempo no les alcanza”.


Sin embargo, en la mayoría de los casos lo que se requiere no es un par de horas extra en el día, sino aprender y dominar algunas técnicas para lograr que las horas con las que ya contamos rindan al máximo.


En el libro Esencialismo (ed. Aguilar, 2014), Greg McKeown propone una estrategia “simplificadora” cuya finalidad no es hacer más en menos tiempo, sino para hacer las cosas adecuadas. De acuerdo con el autor, distinguir lo que es absolutamente esencial y eliminar lo que no es, es decir, enfocarnos en las cosas que realmente importan, es la clave para una vida personal y profesional exitosa y balanceada.

De acuerdo con McKeown, éstas son algunas claves para sacar el máximo provecho de tu jornada laboral… y, en general, de tu vida.

Elimina el ruido

No nos referimos a aislarte del entorno con un par de audífonos (aunque esto también es necesario de vez en vez): se trata de hacer de la sencillez tu estilo de trabajo. ¿Alguna vez has escuchado que menos es más? El autor del libro cree que el secreto para tener una jornada productiva no es buscar hacer más cosas en menos tiempo, sino saber elegir las tareas para llevar a cabo. “El camino del esencialista implica aprender a identificar la diferencia, filtrar las opciones y seleccionar las que realmente son esenciales”, explica. En lugar de dividir tu tiempo y energía en muchas actividades, aprende a invertirlos de manera inteligente. Esta tarea requiere una gran disciplina, pero créenos: el esfuerzo bien valdrá la pena.

Aprende a decir “no”

¿Cuántas veces has lamentado haberte comprometido con algo y preguntado, “por qué dije que sí a esto”? A partir de hoy, antes de consentir a algo, pregúntate: “¿en realidad puedo cumplir esta solicitud considerando el tiempo y los recursos de que dispongo?” “¿Es esto lo más importante que debería estar haciendo con mi tiempo y mis recursos en este momento?”. “Si no puedes responder con un ‘sí’ rotundo, rechaza la petición”, explica McKeown. Quédate únicamente con los proyectos significativos y valiosos para la empresa. Al poco tiempo, quienes te rodean comenzarán a respetar y valorar tu trabajo como nunca antes.

No cedas ante la presión

¿Cuántas personas que conoces no viven abrumadas por las presiones que las rodean? A esta “dolorosa situación” el autor la conoce como “La paradoja del éxito”. Solemos comprometernos a completar tareas no porque las consideremos necesarias, sino porque cedemos ante las presiones ejercidas por el entorno. ¿La solución? No digas que sí sólo para complacer. Si tratas de mantener feliz a todo el mundo, sacrificarás lo más importante. “Si tú no estableces prioridades en tu vida, alguien más lo hará”, comparte el experto. Di que no con firmeza, determinación y elegancia.

Enfócate en resolver tus problemas

¿Eres esa persona que ha asumido el papel de ángel guardián y soluciona los problemas de todos los demás? Estás ejerciendo un daño doble; a ti mismo y a la persona que crees ayudar. Si les quitas a los demás sus problemas, les estás quitando también la habilidad para resolverlos. No permitas que otros drenen tu tiempo y energía para su beneficio. Levanta tus cercas, es decir, pon tus límites y desvía a las personas que sólo te hacen perder el tiempo.

¿Estimas que tardarás 10 minutos? Considera el doble

Las personas suelen ser demasiado optimistas con el tiempo que creen que le tomará llevar a cabo sus actividades. Como resultado, con frecuencia llegan tarde, y viven en un constante estado de estrés y de culpa. “La falacia de la planeación” es un término que fue acuñado en 1979 por Daniel Kahneman, y que se refiere a la tendencia de la gente a subestimar el tiempo que tardará en completar una tarea. Rompe este ciclo de una vez por todas. Esto no sólo aliviará el estrés de llegar siempre tarde, sino que además te permitirá administrar mejor tu tiempo.

Fuente: Entrepreneur

Nunca está demás conocer todas las herramientas con las que puedes contar en tu camino al éxito.  Los trucos mentales no te harán un caballero Jedi, pero puedes usar las características poco conocidas del cerebro para dejar un impacto positivo en la gente que te encuentres en tu carrera.


Una vez que te des cuenta de estos trucos, podrás convertirte en una influencia inconsciente para los demás. Ninguno de estos atajos son engaños o malintencionados.


1. Cuando un grupo de personas ríe, los miembros hacen contacto visual con la persona con la que se sienten más cercanos:  Este truco puede ayudarte a observar los tipos de relaciones en un conjunto de personas. Puede servirte para descubrir cuáles miembros de tu equipo se están uniendo o colaborando. Por otro lado, si te fijas a quién volteas a ver, podrás aprender mucho de tu propia persona.

2. Empiezas a agradarle más a las personas cuando te hacen un favor :  Cuando convences a las personas de que te hagan un favor, ellos inconscientemente justifican por qué deben hacerlo. Entre las explicaciones típicas están “es mi amigo”, “me ‘cae bien’”, y “parece ser una persona que me ayudaría de vuelta”. Estas justificaciones son excelentes para ti ya que no solo obtuviste la asistencia buscada, también lograste agradarle más a la otra persona.

3. El silencio genera respuestas :  Cuando le preguntes algo a una persona y ésta tarde en responder, no te apresures a cambiar de tema de conversación. Permanecer en silencio te puede ayudar. Estas pausas hacen sentir a las personas como si debieran hablar. Esta es una gran herramienta para negociar o en conversaciones difíciles. Solo asegúrate de no caer en la tentación de avanzar la charla.

4. Las manos abiertas y hacia arriba generan confianza:  Hay un protocolo en Legoland que indica que si una visitante pregunta algo, el empleado debe dar las indicaciones con las manos abiertas. Esto se deba que este gesto conlleva confianza y hace que las personas estén más dispuestas a aceptar lo que dices. Por el contrario, señalar puede verse como un movimiento agresivo.

5. Asentir con la cabeza durante una conversación o cuando haces preguntas a otras personas hace que estén de acuerdo contigo:  La próxima vez que necesites lograr que alguien concuerde contigo, trata de mover tu cabeza mientras hablas. Tu interlocutor inconscientemente intentará imitar tu lenguaje corporal. Cuando asientes al hablar, indicas que lo que estás diciendo es real y deseable.

6. Las personas recuerdan mejor las cosas sin terminar:  La tendencia natural del cerebro de recordar cuando algo no está acabado se llama Efecto Zeigarnik. ¿Alguna vez has visto un comercial de televisión que terminó antes de tiempo? Esto provoca que el anuncio se quede en tu memoria más tiempo que la otra publicidad. La mejor manera de olvidar cosas sin terminar (comerciales o canciones) es acabarlas en tu mente. Si tienes una canción “pegada”, puedes tratar de cantar los últimos versos en tu cabeza. Te sorprenderá lo rápido que la olvidas.

7. Masticar chicle te relaja y hace que te enfoques:  Masticar baja los niveles de cortisol, la hormona responsable del estrés. También te pone más alerta y mejora tu desempeño en tareas relacionadas con la memoria. Esto se logra gracias al aumento de circulación en el cerebro. Cuando estás en una situación estresante masticando chicle, evitas que tu cerebro entre en el modo “pelear o correr”, donde básicamente te ofuscas y tomas malas decisiones.

8. Los pies de las personas revelan sus intereses:  Cuando hables con alguien, trata de poner atención a sus pies. Si apuntan hacia a ti, están interesados en lo que estás diciendo. Pero si señalan hacia otro lado, probablemente están pensando en otra cosa.

9. Usa el nombre de la persona que acabas de conocer  :  La meta aquí es repetir el nombre de la persona al menos tres veces en los primeros cinco minutos de la conversación. Esto funciona muy bien, pero la clave es hacerlo de manera natural porque puede llegar a parecer forzado.

Puedes usar frases como “Hola____”, “Encantado de conocerte,____”  y “¿De dónde eres, ____?”.

10. Mostrar emoción hace que le agrades a las personas:  Esto es un ejemplo de “conducta espejo”, donde imitamos los movimientos de las personas que se encuentran a nuestro alrededor. Si muestras emoción cuando ves a alguien, este individuo se emocionará por verte. Es una gran manera de dejar una buena primera impresión.

11. Mantén contacto visual por 60 por ciento de la conversación:  La clave en el contacto visual es el balance. No mover la mirada puede ser molesto y agresivo para el interlocutor, pero evitar verlo de frente te hace parecer desinteresado o digno de poca confianza.  Ver a la otra persona por 60% de la plática te muestra como alguien con el que vale la pena platicar.

Prueba estos trucos y versa la diferencia en la forma en la que la gente se acerca a ti.

Fuente: Entrepreneur 

Cuando inician, la mayoría de los emprendedores piensan en un sinnúmero de detalles y dejan al final uno de los aspectos más importantes: elegir el nombre de la empresa o marca. La triste realidad es que a veces tener un buen nombre puede ser la diferencia entre impulsar un negocio hacia el éxito o llevarlo al fracaso.


Los nombres tienen un gran poder. Las palabras son muy importantes hasta en los negocios. Si eliges bien el nombre de tu marca y tendrás un buen branding.


Aquí te presentamos siete puntos que debes tener en cuenta al determinar tu nombre:

1. El nombre debe sonar bien en voz alta

Una buena opción es usar nombres compuestos que empiecen con la misma letra (por ejemplo, Coca-Cola). Asegúrate de decirlo en voz alta muchas veces. Evita cualquier tipo de vicios del lenguaje como las cacofonías (repetición de sonidos), confusiones o dificultades al pronunciarlo. Piensa que si llegas a tener éxito, tu marca será mencionada en la radio, televisión o en conversaciones entre las personas.

2. Usa un nombre que tenga significado y ofrezca un beneficio

Procura que al decir tu nombre, se sepa inmediatamente de qué trata el negocio y cuál es el beneficio directo que le ofrece al consumidores. Éste no debe ser muy genérico o incluir demasiados giros o industrias. No quieras ser un todólogo y abarcar todos los mercados.

3. Evita el síndrome 3.0

En Internet y en las redes sociales es común que los nombres se salten letras o palabras como si fueran disléxicos (como en Flickr). Esto no funciona en la vida real. A la gente le gusta saber cómo se pronuncian las palabras sin tener que investigarlo antes. Debes facilitarles a tus consumidores potenciales que te encuentren en cualquier medio y que te recomienden entre sus conocidos.

4. No uses iniciales

Aunque hay marcas como IBM, HSBC o 3M que han logrado posicionar sus nombres a base de siglas, en realidad éstas son poco atractivas y difíciles de recordar. Mientras inicies con un pequeño negocio y no tengas una compañía internacional sólo confía en nombres interesantes para tu público.

5. Especifica

De nuevo: no uses nombres genéricos que no significan nada para quienes lo escuchan por primera vez. En tu nombre debes hacer alusión a algo relacionado con tu empresa, con su industria o con los productos y servicios que ofrece.

6. Asegúrate de que lo puedas registrar

Si piensas construir una marca grande en el largo plazo, debes investigar si no existe ya en el mercado o si se parece mucho a alguno de tu competencia o de las compañías conocidas. Para registrar tu nombre y tu marca debes hacerlo en el IMPI.

7. Pruébalo en Google AdWords

Esta herramienta de Google te permitirá encontrar frases similares, las palabras clave de tu giro y saber cuántas búsquedas locales y globales están teniendo ciertos términos. Algunas de estas búsquedas te ayudarán a saber si no existe un nombre muy parecido al que estás considerando que tiene mejor posicionamiento en Internet. También hacer esto puede ser el primer paso hacia el SEO de tu futuro sitio Web.

Otro tip: Piensa en palabras que eventualmente puedan ser usadas como verbos o que dejen margen a la creación de un nuevo lenguaje. Por ejemplo Google, “googlear”.

Fuente: Entrepreneur 

Constantemente escuchamos hablar acerca de que todos los emprendedores necesitamos buscar un mentor, alguien que ya haya pasado por el mismo camino y que haya tropezado con las mismas piedras con las que nosotros nos enfrentaremos.


Pero, ¿qué es un mentor? Un mentor es una persona que te puede proporcionar información invaluable que no te la pueden dar los libros, revistas o cualquier blog que acostumbres leer.   La información que proveen está basada en experiencias propias. Sus éxitos y fracasos son tan enriquecedores y provechosos que deberían de filmar películas sobre algunos de ellos.


Su expertise en ciertas áreas de tu industria te puede proporcionar una ventaja competitiva ya que cuentan con inside information. Por otro lado, son líderes que te pueden aconsejar en distintas áreas desde el manejo de relaciones, escalabilidad de tu empresa, manejo de conflictos, negociaciones, etc.

Y finalmente un mentor te puede también abrir muchas puertas ya que cuentan con una amplia red de networking y relaciones. Cuando te conectas con un mentor normalmente te estas conectado a un líder, con su empresa y automáticamente con toda la gente involucrada en ella (como empleados, clientes, proveedores, etc.).

Por otro lado, está el Coach. Tendríamos que empezar definiendo qué es el coaching.  Viene de la palabra anglosajona coach, que significa carruaje tirado por caballos. Estos carruajes antiguamente servían para llevar a una persona de un punto a otro y lo acompañaban durante todo el camino haciendo del trayecto una experiencia mucho más segura, rápida y cómoda.

Esto es exactamente lo que hace un coach hoy en día.  El coaching empresarial o ejecutivo toma sus bases del coaching deportivo, pero con los años se ha convertido en toda una disciplina que se complementa con distintas herramientas generativas cuyo objetivo es acompañar y desarrollar en la persona (coachee) distintas habilidades para alcanzar una meta personal o profesional.

Fundamentos del coaching:

  • Fomenta la autorresponsabilidad.
  • Desarrolla la confianza en sí mismo y en el entorno.
  • Ayuda a identificar y reafirmar talentos y valores.
  • Facilita el desarrollar conversaciones generativas.
  • Lleva a la acción manteniendo un equilibrio en la persona.
  • Apoya para que la persona genere lo mejor de sí.
  • Confía en el potencial de la persona.

Pero ojo, la palabra coaching está de moda y no todos son verdaderos coach, muchas veces tendemos a confundir las siguientes figuras y sus roles: El mentor proporciona experiencia, el asesor ofrece técnicas, el consultor nos vende conocimiento, el instructor proporciona habilidades, el consejero da consejos, el director gira instrucciones, pero el coach va mucho más allá, lo que hace es expandir las posibilidades y la toma de decisiones del coachee para que llegue a un objetivo por sí mismo.

Ahora hablando de los emprendedores, muchas veces sufrimos el síndrome de Superman, pensamos que lo podemos hacer todo solos y que no necesitamos de nadie para llevar a cabo nuestra grandiosa idea.  Y nada puede estar más alejado de la realidad, una de las razones por las que 9 de cada 10 empresas fracasan es porque el emprendedor no es capaz de controlar su ego y pedir ayuda con suficiente tiempo para evitar todas las trampas que están tendidas en el clima de constante incertidumbre en donde se desarrollan los nuevos emprendimientos.

Siempre he dicho que si quieres tener éxito como emprendedor, lo primero que tienes que hacer es acercarte con alguien que ya haya pasado por el mismo camino, un mentor. Pero no solo eso, además necesitas a alguien que te ayude a clarificar el rumbo que quieres en tu vida o negocio al mismo tiempo que te ayude a desarrollar herramientas y habilidades que te llevarán a tu meta u objetivo de manera mucho más rápida y segura, un coach.

En pocas palabras, un emprendedor necesita de ambos.  Si eres emprendedor, te sientes confundido y no tienes un rumbo claro de lo que quieres o necesitas para tener éxito, probablemente necesitas más que un mentor, necesitas coaching.

Fuente: Entrepreneur