Sin afán de ahondar en temas políticos, Alain de Matteis, especialista de Brújula Interior, consultoría enfocada en el desarrollo personal y profesional, dice que los países que mejor avanzan son aquellos en los que hay líderes, mientras que los que se quedan rezagados son los que tienen a un jefe como Presidente.

¿Qué significa esto? ¿Es cierto que una sola persona puede generar esa diferencia entre países?


“En las empresas, ser jefe es básicamente un tema jerárquico, donde pasas a un nivel en el que te vuelves responsable de un equipo. Sobre este grupo, se controlan diferentes aspectos, como la carga de trabajo, salarios, acceso a prestaciones, etcétera. Es algo muy funcional”, explica De Matteis.


La elección de un jefe se basa en programas limitados: las personas demuestran ahibilidades para entregar resultados, generan constancia y, al mismo tiempo, acumulan experiencia en la organización.

“El problema aquí radica en que la medición se realiza exclusivamente como un tema de conocimientos y habilidades técnicas. Este tipo de cosas no necesariamente implica que una persona cuenta con habilidades interpersonales para ser un líder”, abunda el especialista.

Ser líder, en cambio, conlleva otros aspectos: no sólo se trata del conocimiento y habilidades, sino de la relación que crea con los que tiene a su alrededor.

En palabras de Hanz Finzel, escritor de temas de liderazgo, “un líder lleva a las personas a donde nunca habrían ido solas”.

De ese sentido humano se desprende un cambio en el paradigma de los puestos de liderazgo, no sólo en México, sino a nivel mundial: la creciente participación de mujeres en puestos directivos, la necesidad de una nueva cultura de liderazgo desde programas académicos y la valoración de soft skills en los colaboradores son consecuencia de esa nueva forma de apreciar el liderazgo.

El líder no obtiene su autoridad de los conocimientos técnicos, ni mucho menos por el tiempo que se ha desempeñado en una organización, más bien se trata de su capacidad para inspirar, apoyar y desarrollar a los que tiene a su alrededor.

“Estas habilidades tienen que ver con el poder manejar a las personas de una forma que se sientan involucradas y con el reconocimiento suficiente. El líder genera en el colaborador la posibilidad de crecimiento y desarrollo dentro de la empresa”, dice De Matteis.

El especialista enumera algunas características claves que distinguen al líder:

Manejo de emociones: Un líder canaliza sus emociones de forma adecuada. No quiere decir que no pueda regañar a algún miembro del equipo, pero cuando lo hace, cuenta con las bases y las razones suficientes. “Cuando un líder llama la atención, lo hace con la finalidad de que el regaño haga crecer a la persona o al equipo. Lo que se busca con esto es desarrollar a las personas de forma más rápida para lograr resultados del equipo y de la compañía”, dijo De Matteis.

Preguntas básicas: Hay ciertas preguntas que ayudarán a definir más facilmente si se ejerce el liderazgo o más bien se trata de un jefe más: ¿Empoderas e inspiras o haces micromanagement todo el tiempo?¿Facilitas que los demás entiendan cómo contribuyen a un objetivo mayor o sólo das instrucciones? ¿Entusiasmas a los demás o eres un tipo centrado? (Si elegista más opciones B que A, lo sentimos, eres jefe).

Conocerse a sí mismo: Una forma de llegar al liderazgo y contar con las soft skills suficientes, es empezar por saber quién es uno mismo. Reconocer talentos, preferencias, habilidades y, principalmente, debilidades. “La razón de esto es que las peronsas entiendan qué cosas puede desarrollar y cuáles le cuestan más trabajo, y a partir de ahí cada quien desarrolla el tipo de liderazgo que se adapta a su personalidad”, señala De Matteis.

Inseguridades: Las personas inseguras suelen ser jefes, no líderes. De regreso al punto de la gran diferencia entre un presidente que es líder y otro que se limita a ser jefe, De Matteis explica: “hay presidentes que lo que hacen es tratar de controlar todo para asegurar que nada se les está saliendo de control. Una forma de hacerlo es a través del miedo y de imponerse como una figura que todo lo puede y que tiene la fórmula para hacer lo mejor”, subraya el especialista.

El líder sabe que está bien enfocado, que controla sus emociones y que, al entender lo que pasa a su alrededor, sabe cómo adelantarse a diversas problemáticas.

Fuente: Entrepreneur 

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