Fuente: Entrepreneur 

En mi primer año como emprendedor, creció mi lista de clientes, me comprometí, pagué todas mis deudas y sobreviví a un accidente de carro. ¿Te suena intenso? Así es la vida. Siempre está cambiando y no importa qué tan preparado crees que estés, especialmente en los negocios, siempre hay algo que te toma por sorpresa.


Tanto si eres un experto con varios negocios o un emprendedor ambicioso, todos estaremos de acuerdo en que los primeros 365 días pueden ser los más aterradores. Yo pasé ese momento apenas este año y puedo decir que efectivamente es la montaña rusa que otros emprendedores describen. Aquí está cómo lo aprendí.


El estrés reta las relaciones personales

Comenzar un negocio, evaluar las oportunidades del mercado, aliarte con el equipo correcto y descubrir cómo hacerlo funcionar es todo un reto; súmale el miedo a lo desconocido y la inseguridad financiera, y tienes los ingredientes perfectos para la receta del estrés.

Mientras otras personas pueden manejarlo ellos mismos, cuando no comunicas esto con las personas más importantes de tu vida, otros niveles de estrés pueden hacer sombra en tu emprendimiento e impactar negativamente tu desempeño.

No importa que tan ocupado estés intentando hacer realidad tus sueños, siempre date tiempo para pasarlo con tu pareja, hijos, familia y amigos. Tu sistema de apoyo estará contigo en las buenas y en las malas, lo cual, como todo emprendedor sabe, puede ocurrir en cualquier momento. Te daré un ejemplo. El otoño pasado, el trabajo con los clientes disminuyó por las fiestas, y mi novia y yo decidimos tomar nuestras primeras vacaciones desde que empecé en este trabajo de dueño de mi empresa de tiempo completo. Durante ese viaje al Glacier Park en Montana nos comprometimos, uno de los momentos más felices de mi vida.

A la semana de haber regresado, tuvimos un accidente de carro (se nos atravesó un venado). Nosotros terminamos en el hospital y el auto en el desguace. Todo el miedo a lo desconocido haciéndose realidad.  Para no hacer el cuento largo, nos vimos en la necesidad de pedir dinero al negocio para poder sobrellevar este desafiante momento. Sin embargo, como siempre procuramos pasar tiempo con nuestra familia y amigos, teníamos un sistema de soporte que nos mantuvo lejos de un ataque de nervios o de acabar descuidadamente con nuestras finanzas.

Dudar de ti mismo te aleja del éxito

Uno de los aspectos más emocionantes de ser un emprendedor es hacer un plan y tomar el riesgo de hacer crecer tu propio negocio. Tomar el riesgo también significa que te verás cayendo de vez en cuando y esto puede hacerte dudar de ti mismo.  Considera que estás intentando algo completamente nuevo y no todo tiene un sentido claro, no sabes cómo actuar para ser exitoso, alcanzar tus metas y ser feliz, así que no seas tan duro contigo mismo.

Me he dado cuenta de que uno de los grandes retos al ser emprendedor significa que debes conquistar tu mente a través de estado mental correcto sin caer en la soberbia o en el ego. Para mi, esto significa reconocer mis logros de manera regular para construir mi auto confianza, pero también asegurarme de mantener todo bajo control.  Cuando evalúes tus logros, debes de entender que habrá cosas que no cambien radicalmente tu vida pero que también son valiosas.  Por ejemplo, piensa en el primer cliente que tuviste, en el primer cliente o la última vez que te contrataron. Ellos te eligieron. Ellos creyeron en ti. Ellos confiaron en ti.

Es fácil que te dé para abajo cuando pierdes un cliente o un trato, pero todos tenemos malos momentos, no olvides tus metas. Puedes analizar la situación, recordar lo que has hecho y el impacto positivo que lograste, ayudando a la perspectiva de tu personal y claro, de tu empresa. Superar las dudas que tienes de ti mismo puede ayudarte a sobrepasar los momentos difíciles como dueño de un negocio y te ayudará cruzar la meta de tu primer año y los siguientes.

Querrás encontrar un trabajo estable — y odiarte después por esto

Cuando todos los emprendedores te dicen que tendrás momentos buenos y momentos malos, están en lo correcto. El mayor reto de los emprendedores es reconocer cuando han llegado a la cima o cuando están tocando fondo.   Cuando la suerte no está de tu lado y las cuentas están en ceros, te sientes súper estresado, sufriendo de depresión y dudas de ti mismo (o cualquiera otra señal que indique que estás en lo más bajo) es muy tentador salir corriendo y volver a un trabajo de tiempo completo, pero esto no es lo que quieres.

Yo experimenté este escenario recientemente. Cuando crucé la meta del primer año, mi trabajo de consultoría era intermitente.  Parecía que siempre lograríamos llegar a fin de mes, pero eso no significaba que el fracaso no estuviera ahí, acechando. Durante este periodo, fui a entrevistas a varias empresas, hasta me ofrecieron un trabajo excepcional como ejecutivo de marketing, cuando de repente mi negocio creció. Por un lado, todas mis preocupaciones financieras quedaron en el pasado. Pudimos pagar una boda y hasta empezamos a planear nuestra familia. Por otro lado, después de posicionar el negocio en un mercado diferente, comenzó a transformarse, pero lo más importante, estábamos más felices que nunca.

Ciertamente, esta ha sido una de las decisiones más retadoras que he tomado, pero le hice caso a mi instinto y rechacé la oferta de trabajo. Comprendí que para ser un emprendedor exitoso se necesitan muchas agallas y resistencia, además de aprender a seguir tu intuición cuando el camino es incierto. Debes hacer lo que los demás no están dispuestos a hacer.

La verdad es que nunca sabes qué es lo que va a pasar y te sorprenderá que puedes vivir con menos dinero del que pensabas, así que ¿porqué no tomar el riesgo y vivir lo que realmente deseas?

Fuente: Entrepreneur

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