Le está lloviendo sobre mojado a General Electric.   Luego de reportar una pérdida de valor de medio billón de dólares (más o menos equivalente a la valoración de Facebook), la junta directiva de la icónica compañía despidió a su CEO John Flannery por falta de resultados. Ahora, menos de un día después del nombramiento del nuevo consejero delegado, Larry Culp, la empresa fue degradada en Wall Street. 


El índice Standard & Poor (S&P) recortó la calificación crediticia de GE y la agencia Moody’s la puso en revisión porque podría no alcanzar sus metas financieras fijadas para 2018. 


Este año ha sido malo para la empresa pues ha reducido fuertemente sus operaciones, fue expulsada del promedio industrial Dow Jones (del que formó parte desde 1896), despidió a su CEO y redujo por la mitad su capitalización de mercado.

De acuerdo con un reporte del sitio Proactive Investors, bajó su calificación a largo plazo del conglomerado con sede en Boston de A a BBB +. Esto significa que los analistas del promedio industrial tienen menos confianza en la solvencia de la empresa.

La baja de calificación refleja nuestra evaluación de que la posición competitiva agregada de GE ya no respalda una calificación en la categoría ‘A’”, decía el informe de S&P.

Este recorte se dio apenas unas horas después de que la agencia Moody’s anunciara que estaba poniendo en revisión la solvencia crediticia de GE para una rebaja, no solo para el abrupto cambio de liderazgo, sino también por la debilidad en su negocio de energía.

Fuente: Entrepreneur

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