Perspectiva conversó ampliamente con Irina Bitkova, empresaria y activista de derechos humanos rusa, quien junto con su familia fue víctima de una cadena de malos procedimientos judiciales que la implicaron en el caso de la CICIG-MP llamado “migración y corrupción” y la llevaron a ella, su esposo e hija, a permanecer en la cárcel durante tres años y medio.

Para los Bitkov, todo lo que les ha sucedido es resultado de una revancha montada por el Kremlin y están seguros de que, tarde o temprano, todo será aclarado y quienes participaron en el montaje, serán juzgados por la ley.

Roxana Orantes Córdova

Hay un video donde Ud. solicita apoyo o por lo menos atención de Iván Velásquez, ¿cómo califica su actitud en ese momento?

Me dí cuenta de que Velásquez no tenía interés en investigar el caso que le estaba presentando, con pruebas. Me dio su tarjeta pero en la CICIG no quisieron firmar de recibido los papeles que les entregué. Fue evidente para mí que la CICIG estaba más interesada en cumplir lo que el Kremlin pretendía que en investigar un caso de corrupción que se le estaba presentando.

Obtuvimos los papeles en Guatemala, a las pocas horas de llegar al país, fue el propio alcalde de Taxisco quien nos los entregó. Nada de eso fue tomado en cuenta y es un hecho que la CICIG presionó constantemente para que se nos impusiera una condena desproporcionada y no se tomara en cuenta la condición de migrantes.

No se consideró nuestra calidad de migrantes, no se tomó en cuenta que podríamos acogernos a la Convención de Palermo. De todos los acusados en el caso llamado Migración y Corrupción, fuimos los únicos migrantes detenidos, a pesar de que uno de los acusados (ex funcionario de Migración), dijo que eran miles los documentos que se habían entregado a migrantes.

El caso Migración y Corrupción al principio se llamaba Facilitación de Documentos, fue cuando nos implicaron que cambiaron el nombre al caso.

¿Con qué argumento apresaron también a su hija Anastasia?

 Se le señaló por lo mismo que a nosotros, aunque ella no usó jamás un nombre supuesto e incluso está naturalizada. Le impusieron 14 años de prisión y a pesar de que su equilibrio emocional es precario, la juez Yazmín Barrios insistió en que se le llevara al hospital Federico Mora a la primera señal de problemas emocionales. Tuvo que disimular constantemente y sufrió mucho temor por esto. Recientemente se suicidó en prisión el doctor Chusito (Jesús Oliva), a quien habían llevado al Federico Mora. Es un sitio horrible, inhumano y quien entra

¿Cómo afectó a Vladimir la reclusión en un orfanato?

Lo afectó muchísimo. Perdió peso, lo devolvieron con cicatrices y parásitos. La juez Reina decidió mandarlo a ese lugar, llamado Amor del niño, aunque tenía tutores legalmente nombrados.

Cuando le quitaron el niño a los tutores no preguntaron nada sobre él. Ni el tipo de leche que toma, si padecía alguna alergia, en qué idioma estaba acostumbrado a comunicarse. Tomaron a mi niño como si fuera una cosa, se lo llevaron. Cuando lo devolvieron, la directora del orfanato quería por fuerza que lo regresaran a ese lugar donde sufrió tantos maltratos. ¿Qué interés tenían?

¿Ustedes se negaron a colaborar con Putin? ¿En qué?

En 2007, querían que yo participara en Kaliningrado como dirigente del partido Rusia Unida, de Putin. También pretendieron que los empleados de nuestras empresas fueran llevados a votar por ellos en autobuses de las empresas.

Comencé a cuestionarme ¿para qué hacer esto? ¿Por qué hacer campaña a favor del partido gobernante e inducir a los trabajadores a hacer esto?

En Rusia éramos empresarios útiles para el país, llegamos a tener cuatro mil empleados, en nuestras empresas había prestaciones más allá de la ley laboral. Los trabajadores contaban con servicios médicos y muchas otras prebendas. También habíamos destacado en las normas ambientales. Toda la producción se realizaba siguiendo los estándares internacionales, incluso tuvimos distinciones por ello.

¿Cómo fue la persecución contra ustedes en Rusia?

Cuando nos negamos definitivamente a colaborar con el partido gobernante, comenzaron las acciones que nos llevaron a salir de Rusia. Primero secuestraron y vejaron a Anastasia, quien entonces tenía 15 años. El secuestro de nuestra hija fue un mensaje claro del servicio de inteligencia ruso, una forma de amenazarnos.

 Decidimos sacar a nuestra hija de Rusia hacia Inglaterra, donde estudió. Ella nunca regresó a su país. Entonces comenzaron los allanamientos corporativos, gente armada y con pasamontañas entraba a las empresas a amenazar y extorsionar a los empleados.

Se nos atacó por esa vía, aunque los informes de auditoría de nuestras empresas las ubicaban como las de más alto nivel en la industria de la pulpa de papel.

Un representante distrital nos ofreció comprar una empresa a muy bajo precio. Al mismo tiempo, el banco que durante diez años nos había dado crédito, exigió que le pagáramos en 48 horas el crédito que tenía 15 años de plazo para pagar. Nos comenzaron a empujar hacia la bancarrota y finalmente, compraron las empresas a costos exageradamente baratos. Un 515 por ciento menos de lo que ellos mismos habían tasado para los créditos.

Actualmente las empresas están en situación crítica. No tienen capacidad para manejarlas, es una producción que necesita de alta tecnología, que ellos no conocen.

 ¿Qué acciones represivas tomó el gobierno ruso contra sus familiares?

 Allanaron la casa de mi madre y del hermano de Igor, que habían venido a visitarnos. Les dijeron que tienen prohibido viajar a Guatemala, los amenazaron.

 ¿Cómo se manifestó la injerencia del gobierno ruso en el caso contra ustedes en Guatemala?

Cuando nos capturaron, los diarios rusos escribieron artículos y titulares congratulándose por esa acción. Aunque el caso era migratorio, lograron ser parte del proceso, si bien luego debieron retirarse. Nos acusaban de estafa y lavado de dinero (lavado por comprar la casa donde habitamos en Guatemala).

Con medios de prueba poco creíbles, como fotocopias de documentos presuntamente alterados, los abogados del bufete Comte & Font, que representa  al banco BTV, asistieron a todas las audiencias del caso. Este bufete es presidido por Henri Philip Comte, quien además es magistrado suplente de la Corte de Constitucionalidad.

Fue evidente la injerencia de la embajada rusa, que mostró otro nivel de maldad cuando el embajador comenzó a presionar para llevarse a Vladimir a Rusia, donde nos dijeron podría ser “institucionalizado, adoptado o desaparecer”. Todo esto para impulsarnos a que pidiéramos retornar a Rusia, puesto que al no haber tratado de extradición, no pueden repatriarnos a la fuerza. Y esto, a pesar de que Vladimir nació en Guatemala.

 ¿Qué les diría a Thelma Aldana, a Ericka Aifan y otras operadoras de justicia que intervinieron en su proceso?

Les diría que es una vergüenza la forma en la que actúan. No aplican la ley, no respetan los derechos humanos, son indiferentes ante la tortura y la separación de una familia.

Para ellas, la vida, el sufrimiento y la salud de las personas a quienes acusan no tienen ningún valor. Les preguntaría en qué valores se basan para actuar de la forma en que lo hacen.

Es decepcionante la forma en que intervienen y la injerencia que realizan, incluso con la Corte de Constitucionalidad. Pero no debieran olvidar que Dios tiene los ojos puestos en todo. Y estoy segura de que no van a escapar a la ley Magnitsky, la cual es de aplicación global.

¿Cuál es su situación actual?

Curiosamente, la Corte de Constitucionalidad ordenó que se nos liberara, el mismo día de la audiencia en la Comisión Helsinki, a la cual no asistió Iván Velásquez, aunque había sido notificado.

Fuimos eximidos de persecución penal por la Sala Tercera, pero recientemente, la CC aceptó el ocurso planteado por Ericka Aifán. De esto no hemos sido notificados oficialmente hasta hoy, jueves 28 de junio. Solo hemos sabido lo que publica la prensa.

 

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