Enero concluyó con una buena noticia: la tasa de homicidios es la más baja de los últimos años. Sin embargo, Guatemala sigue entre los diez países más violentos del mundo. Entrevistamos a cuatro expertos en seguridad para conocer sus visiones sobre el tema.

Equipo editorial Perspectiva

Es un hecho que ha disminuido la cifra de homicidios en el país. Walter Menchú, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), asegura que el índice de criminalidad mejoró en 2017 y sigue mejorando. Según dice: “los homicidios son el termómetro. Muchos se cometen en el contexto de otros delitos, como robo o extorsión”.

El año pasado cerró con una tasa de 26.1 homicidios. En 2016, la cifra era de 27.3. Lo anterior significa que por cada 100 mil habitantes, se cometieron 26.1 homicidios, y si bien ha habido años como 2008, cuando la tasa fue de 46, la cifra sigue siendo alta, considerando que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un país que supera la tasa de 10 por ciento sufre una epidemia homicida, asegura Menchú.

La Policía Nacional Civil (PNC), tiene como meta reducir 500 homicidios cada año. En enero recién pasado, la PNC reporta 361 casos, la cifra más baja de los últimos diez años, que en promedio, superaban los 400 homicidios mensuales desde 2008.

Edy Morales es un sociólogo con doctorado en criminología, ha sido director del Sistema Penitenciario dos veces y actualmente, es catedrático universitario en criminología. Según dice: “Los avances en seguridad están orientados al combate directo contra las estructuras criminales de narcotráfico y las maras. Sin embargo las perspectivas son inciertas, debido a la crisis de credibilidad del sistema político y de justicia, por la corrupción imperante que debilita la institucionalidad”.

Mario Bosos, con estudios de doctorado en Seguridad Estratégica, fue jefe de la fuerza de tarea antiextorsiones y afirma que se han logrado avances sustantivos: disminución de acciones violentas, incautaciones de armas ligeras y disminución del sicariato, “producto de hallazgos inevitables del método especial de intercepción telefónica”.

“Se está ampliando y ganando terreno en la seguridad ciudadana debido al acercamiento policial a la comunidad. Eso también se llama prevención”, dice Bosos, quien participa en una iniciativa San Antonio las Flores, donde los vecinos están construyendo una estación policial, apoyados por la alcaldía de Chinautla y una hidroeléctrica que opera en el lugar.

Finalmente, este académico que inició su carrera como agente de la PNC afirma: “Se siguen ampliando promociones y agentes del curso y especialización en diferentes campos y se suman las adquisiciones de logística y parque vehicular”.

Principales problemas

Según Menchú, entre los factores que impactan en el desempeño de la PNC está la coyuntura política. Por ejemplo, el año pasado se utilizaron agentes para resguardar el Congreso de la República y esto los desvía de su principal función, que es trabajar por la seguridad ciudadana.

Entretanto, Morales afirma: “La seguridad pública está debilitada por lo que se requiere un trabajo conjunto de inteligencia e investigación criminal aparte de los operativos policiales. Es evidente la debilidad sistémica de la institución.

En cuanto a los problemas graves está el fenómeno de la violencia diaria La extorsión se ha convertido un grave flagelo que afecta la economía en general, especialmente a la micro, pequeña y mediana empresa, que incluso dentro de su presupuesto disponen de un renglón para el pago de extorsiones. Algunos se trasladan de zona o cierran sus negocios”.

Menchú señala que junto con el descenso en los homicidios se ha incrementado el número de denuncias por extorsiones. Al respecto, Morales dice: “Son una industria criminal lucrativa que afecta la economía las empresas y el patrimonio produciendo pérdida de confianza en las autoridades y obligando a que la población haga justicia por mano propia. Tenemos un Estado débil. Un sistema penitenciario obsoleto y con 300 por ciento de población reclusa. Muchas extorsiones provienen de las cárceles”.

Una visión crítica

Marco Vinicio Mejía Dávila es Doctor en Filosofía y en Derecho. Es el creador e impulsor del Doctorado en Seguridad Estratégica que funciona en la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC). Su visión cuestiona el abordaje que el Estado le da a la seguridad.

Según afirma, para analizar los avances, es preciso considerar si existe un enfoque tradicional o multidimensional. El primero enfatiza en la seguridad personal y la reacción, con una prevención limitada, que se reduce a una función viceministerial.

“El aporte de educación, cultura y deportes para organizar a la ciudadanía en programas de prevención es mínimo”, dice Mejía, quien agrega que la prevención tiene como propósito, lograr el control social de la violencia sin imposiciones, para “aprender a pensar, esforzarse por el bien común, entretener y reforzar valores que los hogares no refuerzan para que se practiquen en sociedad”

Mejía menciona que entre los problemas de fondo que deben abordarse, están la gran cantidad de embarazos adolescentes. Según afirma, problemas sociales como la niñez no deseada y el incremento de las migraciones provocan que muchos adolescentes integren pandillas buscando hogares sustitutos.

Sumado a esto, “Guatemala padece de hipertrofia urbana. Para el logro de resultados nacionales, se requiere resolver las distintas congestiones en la capital, como se evidencia en lugares como la zona 18, por ejemplo, con dimensiones de un municipio, y en las otras zonas más densamente pobladas, como la 7,11 y 12”.

Según dice, la PNC tiene muchas deficiencias. “Debido a que no se da la refundación de la PNC, es crucial pensar en un ente intermedio, que podría denominarse Guardia Nacional, para que no haya un divorcio entre el Ejército y la PNC debido a que no debe “militarizarse” la seguridad pública. Esta Guardia Nacional sería un híbrido, en que haya una verdadera profesionalización, formación, disciplina y adecuada remuneración de los trabajadores de la seguridad estatal, que absorbería a la Guardia Penitenciaria”, propone.

Entre los avances menciona: “Existen controles eficientes en la Dirección General de Empresas Privadas de Seguridad, con controles eficientes, situación que no se dio en gobiernos anteriores. Esto implica una limitación significativa del control de armas, municiones y explosivos, ya que la mayoría de homicidios se cometen con armas de fuego”.

“Jimmy Morales incumplió sus promesas de campaña. Es necesario crear un Ministerio de Seguridad, descentralizar la Dirección General de Migración y el Sistema Penitenciario, además de trasladar la Tipografía Nacional y el Diario de Centro América. Migración y el Sistema Penitenciario se transformarían en entes descentralizados y debiera investigarse si es conveniente que se privaticen”, concluye.

¡Suscríbete a nuestro newsletter!

Información importante para ti

Al marcar esta casilla, confirma que ha leído y está de acuerdo con nuestros términos de uso con respecto al almacenamiento de los datos enviados a través de este formulario.