Equipo editorial Perspectiva

La sustitución de los principales mandos de la PNC por el ministro Enrique Degenhart Asturias, quien asumió el mando del Ministerio de Gobernación a finales de enero, dio lugar a una serie de reacciones que cuestionan ese cambio. Entretanto, analistas de seguridad comentan que la medida no tiene por qué modificar los procesos institucionales del país, donde por otra parte, se reflejan aspectos de la geopolítica estadounidense.


La remoción del director de la PNC Nery Ramos; los subdirectores Rony Espinoza, Edwin Mayén, Stu Velasco y Ottoniel Sandoval, director de Tránsito, motivó reacciones inmediatas, que van desde el sector privado organizado en el CACIF al Movimiento pro Justicia, pasando por el pronunciamiento de la embajada estadounidense, donde se reconoce la labor de Ramos y su equipo.


El CACIF calificó de “inconveniente” la decisión del ministerio, argumentando “el trabajo efectuado, la institucionalidad y la carrera profesional en la PNC, así como resultados en sendos indicadores”.

En el comunicado de la embajada estadounidense se menciona: “Guatemala es un país más seguro hoy debido al trabajo del Sr. Ramos y su equipo”

En tanto, el Movimiento pro Justicia, al que se sumaron la Fundación Myrna Mack, Familiares y Amigos contra la Delincuencia y Madres Angustiadas emitieron un pronunciamiento que califica la medida como “golpe bajo” y expresan su temor por un cambio en el enfoque del trabajo policial.

Finalmente, hay que mencionar el pronunciamiento del Foro Guatemala, integrado por 13 organizaciones civiles, religiosas, académicas y empresariales (entre estas, el CACIF y Madres Angustiadas).

El documento mencionado expresa: “Es fundamental, para el combate a la impunidad, que la cooperación interinstitucional, principalmente con el Ministerio Público, se dé dentro de los parámetros de profesionalismo y ética, para asegurar el eficaz cumplimiento de su mandato”.

El temor expresado por todas esas instituciones y organizaciones puede originarse en cuestionamientos contra el actual ministro, Enrique Degenhart Asturias, interventor de la Dirección General de Migración entre 2010 y 2012, por usar un vehículo que resultaba oneroso para el Estado y, supuestamente, por otorgar pasaporte a Roberto Barreda, presunto asesino de su esposa.

Lo anterior son los aspectos que podrían debilitar la gestión del nuevo ministro. En cuanto a sus fortalezas, cabe mencionar que Enrique Degenhart Asturias fue asesor regional migratorio en Texas y Virginia, EEUU.

Un caso de geopolítica

Las expresiones de incertidumbre y hasta molestia por los cambios en la cúpula policial van más allá de la preocupación por el rumbo que pueda tomar la gestión de la PNC, que ya tiene un rumbo definido, y expresan “los reacomodos políticos en Estados Unidos. Es un tema de geopolítica”, afirma el criminólogo Eddy Morales.

El reciente cambio responde a un reacomodo en las fuerzas políticas. El grupo saliente es afín a la fiscal Thelma Aldana. Puede vislumbrarse que en esto entran intereses de grupos empresariales, vinculados a grupos políticos ligados a los intereses de la embajada estadounidense”, dice Morales.

Aunque se trata de cambios normales en esta coyuntura, con la sustitución del equipo que conduce la PNC, se plantean dos posibilidades: o se continúa con el plan de modernización o el abordaje de la seguridad se replantea desde una visión más reactiva, señala.

Evidentemente, habrá algunos cambios en el abordaje a temas de seguridad, indica Morales, quien agrega que según las declaraciones de Degenhart a los medios, cabe esperarse que su agenda de seguridad esté marcada por la contención, mucho más que por el enfoque preventivo y de relación con la comunidad que ha definido la acción policial en los últimos años.

Por ejemplo, indica, la posición del funcionario ante la Ley contra el Terrorismo puede ser un elemento que permita vislumbrar un enfoque más reactivo, lo cual sería acorde con la visión del grupo republicano estadounidense, mientras que el abordaje que se ha realizado hasta hace poco tiempo responde al discurso de los demócratas, representados en Guatemala por el anterior embajador, Todd Robinson, concluye.

El analista de seguridad del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), Walter Menchú, afirma que la política de reforma policial “no depende exclusivamente del director de la PNC”.

Se trata de un proyecto institucional que deriva de una línea estratégica, y por supuesto, la figura del ministro puede ser decisiva para determinados cambios, afirma Menchú.

El cambio reciente puede estar marcado en cuanto al abordaje, la forma en que se piense tomar decisiones. La agenda podría marcarse por lo contencioso, mientras hasta ahora ha tenido como característica el acercarse a la comunidad. Los cambios pueden afectar la relación de la comunidad con la PNC”, señala el analista, quien agrega que entre los factores positivos de la policía actual está el énfasis en la preparación académica de los agentes.

Para finalizar, el entrevistado especificó que el CIEN no fue de las organizaciones que se pronunciaron sobre los cambios en la PNC. “No firmamos una carta para posicionarnos sobre el tema. Consideramos que es muy importante, independientemente de los cambios, que se continúe con el fortalecimiento estratégico, la investigación y la inteligencia en la PNC”.

 

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