Por: Roxana Orantes Córdova

¿En qué puede beneficiarnos que una corte internacional emita un fallo sobre un problema de fronteras que tiene 200 años? En primera instancia, dicen habitantes del área fronteriza, en que necesitamos delimitar las fronteras.


Por esto, instan a la población a que acuda a las votaciones y más aún, promocionan que se vote a favor de la intervención de la CIJ. El asunto no llegará a la corte internacional a menos que en ambos países la respuesta de la consulta sea Sí. Y, tal como dice el abogado Giovanni Fratti, es una quimera creer que los beliceños votarán a favor de un tema que podría perjudicarles.


En cualquier caso, el embajador beliceño en Guatemala, Alexis Rosado, dijo a los medios que en su país no se ha definido fecha para la consulta, que podría ser a finales de este año, de manera que puede pasar bastante tiempo antes de que ambos países tengan la respuesta.

Ha comenzado a circular la versión de que si ganara el No, la consulta se repetiría hasta obtener un Sí como respuesta. Aunque este extremo no está contemplado ni en el Acuerdo (2007) ni en el Protocolo (2015) sobre el tema, la expectativa de las autoridades que promovieron este mecanismo es que gane el Sí.

Repetir la consulta para cumplir las expectativas de los negociadores guatemaltecos, en primer lugar resultaría demasiado oneroso para el país, que el próximo 15 de abril erogará Q300 millones, y en segundo, una evidencia de que la soberanía popular expresada en el voto, no tiene ningún valor ante los intereses políticos.

Es necesario resolver el conflicto

La Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies), organizó un conversatorio en el cual participaron Alva Batres, representante del Consejo Comunitario de Izabal; Danilo Rodríguez, de la Cooperativa Tzalpeten, de Petén y Genaro Rojas, de la Cámara de Comercio de Izabal.

Los tres coinciden en que para quienes habitan esa región es importante, ante todo, delimitar una frontera. La ausencia de esta ha motivado que muchos guatemaltecos pasen al país vecino sin advertirlo, “por vía acuática o terrestre”, dice Batres, quien añade que esto ha motivado diferentes actos de violencia y represión de los soldados beliceños.

Según dice, existen casos de mujeres y niños vapuleados en la zona, así como hombres detenidos, heridos y asesinados, “mucho más de lo que sale en los medios de comunicación”, expresa.

Al mismo tiempo, Batres menciona que el comercio con Belice es una actividad cotidiana y productos beliceños son comercializados en Izabal por guatemaltecos que “se trasladan a Toledo a buscar mercadería”.

Al respecto, Rojas enfatiza en que existe una posición favorable al comercio bilateral entre alcaldes beliceños, quienes incluso solicitaron a la Cámara de Comercio de Izabal que personas de ese país fueran capacitadas en Guatemala. Aunque los acercamientos no concluyeron en acciones concretas, queda la voluntad y la necesidad de fomentarlos, comenta Rojas.

Danilo Rodríguez expresa que el tema es delicado y está lleno de aristas. “La perspectiva rural y del norte de Guatemala es diferente a la de otras regiones del país”, afirma. Y está convencido de que el Sí en la consulta, favorecería mucho al movimiento cooperativista, al sector de turismo, y a muchos otros aspectos de la economía y la cotidianidad en la región, donde es común que estudiantes guatemaltecos se trasladen a Belice, debido a que la educación pública allá es de mejor calidad.

Otras facetas de un tema controversial

Un análisis del Instituto de Estudios Interdisciplinarios Rafael Ayau (IEIRA), señala: “Claro está que los beliceños no irán a votar, pero nosotros debemos votar aunque no logremos nada porque los de La Haya van a decidir. Ellos son los elegidos árbitros y van a decidir por default. A nosotros sí nos sirve la tierra y nuestros descendientes estarán más agradecidos si la tienen que si no la tienen. El libre comercio no es contradictorio, es adicional. Es nuestro deber, nuestra oportunidad, nuestro momento en la historia”.

Otra posición apuesta a “ganar por la vía del comercio”, considerando que es casi imposible llegar a la vía internacional puesto que, como dice el internacionalista Nicholas Virzi, los beliceños no se van a arriesgar a someter la pertenencia de una gran parte de su territorio a un fallo judicial.

Según esta opinión, es necesario incorporar Belice a Centroamérica, aumentar el comercio y la integración para lograr una convivencia armoniosa y de beneficio para ambas partes.

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