Las perspectivas económicas para 2018 no son muy prometedoras, opinan tres conocedores del tema. Sin embargo, aspectos como el contexto internacional favorable y la reactivación de la actividad en la mina San Rafael podrían ser elementos positivos.

Equipo editorial Perspectiva

En las proyecciones económicas que el Banco de Guatemala (Banguat) realizó para este año, se afirma que el crecimiento económico “se mantendría estable, ubicándose en 3.6% en 2017 y 3.4% en 2018, apoyado por el dinamismo del consumo privado, debido en alguna medida, al aumento de las remesas familiares, particularmente en Guatemala, El Salvador y Honduras, pero también por las mejores expectativas respecto al desempeño de la actividad económica estadounidense, su principal socio comercial. No obstante, permanecen los riesgos relativos al alcance que tendrían las reformas migratorias en ese país”.

Claudia García, responsable del área de estudios económicos de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES), afirma que el crecimiento al cierre del año fue del 2.8% y las estimaciones estaban entre 3% y 3.8%. Por este antecedente, es temprano para vislumbrar lo que pueda suceder en el año que inicia, aunque coincide con el Banguat en cuanto a que la recuperación económica estadounidense podría abrir expectativas favorables.

Edgar Ortiz, investigador del Centro de Estudios Económico Sociales (CEES), de la Universidad Francisco Marroquín (UFM), señala: “2018 será un año de bajo crecimiento económico. Redondeando las proyecciones que hacen Banco de Guatemala, FMI y otras entidades, se estima que Guatemala crecerá un 3% el año próximo. Una tasa que está dentro del promedio de crecimiento de los últimos 10 años pero que no es suficiente para sacar a millones de guatemaltecos de la pobreza”.

La economía nacional es sumamente dependiente de las remesas que representan casi el 11% del PIB. El Índice de Actividad Económica ha venido a la baja en los últimos meses y el ritmo de crecimiento del crédito al sector productivo viene en caída desde 2016. Si entre 2012 y 2015 el crédito bancario crecía a cifras de dos dígitos, hoy apenas crece a una tasa del 5%, dice Ortiz.

En cuanto a la economía sectorial, el Banguat indica: “Se estima que la actividad de explotación de minas y canteras (con una participación de 0.6% en el PIB y una contribución al crecimiento de 0.04 puntos porcentuales) crezca 3.6%, ante a la recuperación en la extracción de minerales metálicos de reiniciar operaciones la Minera San Rafael, así como al incremento en la demanda de piedra, arena y arcilla, por parte de la actividad de construcción”.

Al respecto, García menciona: “El cierre de la minera San Rafael el año pasado incidió en disminución de actividad económica en la zona, su reactivación puede incidir en los empleos directos e indirectos que se generan alrededor de la actividad minera”. Y concluye que para favorecer al crecimiento económico, el país podría apostar a variables como la construcción, el turismo, el agro y las remesas.

Juan Carlos Paiz, uno de los directivos de la Fundación para el Desarrollo (FUNDESA), señala: “Creo que en 2018 la economía seguirá creciendo únicamente por consumo, o sea por el aumento de las remesas de EEUU que seguirá empujando el tipo de cambio a la baja. Esto presionará fuertemente a que las exportaciones no suban, aunque seguirá creciendo la industria que produce para el consumo. Es decir, se agravará el problema de la enfermedad holandesa por dólares”.

Infraestructura, en el abandono

Durante el Encuentro Nacional de Empresarios (ENADE) 2017, el mandatario Jimmy Morales se mostró optimista en relación al tema de la infraestructura, vital para el desarrollo del país. Morales aseguró que el estado cuenta con los fondos para la reparación y mantenimiento de la red vial.

Poco después se conoció que el Presupuesto General de la Nación vigente en 2017 permanecería durante el año en curso, debido a que en el Congreso de la República ni siquiera se discutió esta ley que tiene especial relevancia para el país. Esto dejará muchos rubros proyectados sin fondos para ejecutarse y de estos, la infraestructura será uno de ellos.

Según García: “El proyecto de PGN que no se aprobó contemplaba el mantenimiento de algunos tramos carreteros que no se atienden hace varios años. Aunque no era el total de la red vial lo que se contemplaba, la no aprobación del PGN influirá en que esto se readecúe y probablemente no se atienda este sector, lo que también incidirá en la actividad económica”.

En relación a la infraestructura, Ortiz considera que el contexto internacional es favorable para Guatemala, pues Estados Unidos y otros socios comerciales importantes experimentarán una actividad económica positiva. Sin embargo, “mientras la infraestructura continúe en el estado calamitoso en que se encuentra hoy será difícil para nuestro país aprovechar las ventajas de ese contexto económico”.

El mismo presupuesto, un factor negativo

Que el Congreso no aprobara el presupuesto proyectado para este año es un elemento que afectará a varios rubros, señaló desde mediados de diciembre ASIES.

En primer lugar, lo proyectado con base en el supuesto de más fondos para el Estado no se podrá realizar. La ejecución siempre ha sido una debilidad del gobierno, que destina la mayor parte de sus fondos a funcionamiento (sueldos de los empleados públicos), pero con menos dinero, esto se agravará.

Según el Banguat, cabe esperar una situación similar a la de 2014: “el último año fiscal para el que no se aprobó el presupuesto fue en 2014 y, para darle viabilidad a la ejecución presupuestaria, el Organismo Ejecutivo por intermedio del Ministerio de Finanzas Públicas solicitó al Congreso de la República dos ampliaciones presupuestarias y la sustitución de varias fuentes de financiamiento”.

El déficit fiscal también se incrementaría, dice el banco central, que considera un monto alrededor de “Q10,443.2 millones, equivalente a 1.8% del PIB, porcentaje superior a la estimación de cierre para 2017 (1.0% del PIB). En lo que respecta al financiamiento del déficit, al igual que en 2017, la principal fuente de financiamiento sería la colocación de bonos del tesoro, la cual, tomando en cuenta las condiciones financieras relativamente favorables a nivel mundial, el Ministerio de Finanzas Públicas podría realizarla en el mercado internacional”.

La temible enfermedad holandesa

La “enfermedad holandesa por dólares” mencionada por Paiz es un término económico que comenzó a utilizarse en los años sesenta, cuando en Holanda se descubrieron grandes yacimientos de gas natural que provocaron un aumento en las exportaciones, y por ende una entrada inesperada de divisas, con la consecuente reducción en la moneda holandesa de aquellos años.

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