Un señalamiento de abuso sexual contra el presidente Jimmy Morales, publicado en una columna de prensa, fue rápidamente replicado en espacios de opinión, programas radiales e incluso en notas informativas. La acusación no incluye el nombre de la (o las) agraviadas, y el Ministerio Público (MP), informó que no han recibido ninguna denuncia, tal como aseguró un medio escrito. Periodistas con varias décadas de experiencia, analizaron este hecho para Perspectiva.

Roxana Orantes Córdova

Los días 20 y 22 de junio, el columnista de y ex Canciller Edgar Gutiérrez, publicó dos columnas, con los títulos: “El peor de los presidentes” y “No tengamos miedo al cambio”. En ambas se refiere a lo que considera la desastrosa gestión de Jimmy Morales y lo insta a renunciar y refugiarse en Israel, pero también hace un llamamiento a la población para continuar con “el camino que iniciamos en 2015”.

Carlos López, un periodista de investigación con sede en el Reino Unido, afirma: “Existe una línea paralela del periodismo, que es la opinión. Estas son personales y no tienen que reflejar la realidad necesariamente. Las opiniones están basadas en el criterio y la perspectiva del autor. Regularmente se publican como columnas o editoriales”.

La peculiaridad de estos dos espacios, que no hubieran tenido la resonancia que tuvieron de no incluir un elemento perturbador que ha removido las aguas periodísticas, fue el señalamiento contra Morales, por “abusar de jovencitas”, amparado en su cargo.

Las acusaciones tuvieron repercusiones inmediatas. En primera instancia, la opinión fue replicada y complementada por una columna de Oscar Clemente Marroquín (La Hora), quien agregó que uno de los casos sucedió en el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, contra una empleada de esa institución. El hecho fue negado por el gobierno, por el ministerio mencionado e incluso por el MP, que asegura no haber recibido ninguna denuncia al respecto.

El señalamiento trascendió el terreno de la opinión y varios espacios noticiosos, incluyendo notas informativas medios internacionales, dieron a conocer que el mandatario guatemalteco es un abusador sexual, y que una de sus víctimas “habría” interpuesto una denuncia.

Carlos Morales, periodista con 30 años de experiencia y quien ha ocupado todos los puestos en los informativos, desde reportero a director de medios, comenta: “Los señalamientos se producen en medio de la vorágine por la pérdida de credibilidad y de respeto al Presidente”. Al mismo tiempo, señala que existe una tendencia en el periodismo actual a no realizar investigaciones profundas sobre los hechos, que considera una de las características de la mercantilización del periodismo. “En este caso hay dos culpables, los actores del hecho y los que escriben la noticia. Ambos tienen la responsabilidad a partes iguales”.

Para el columnista y abogado Giovanni Fratti, la importancia que los espacios noticiosos dieron a una acusación vertida en una columna de opinión, es resultado de que “muchos medios y comunicadores están actuando como un cardumen de peces que se dirigen hacia el mismo punto. Repiten lo expresado dándolo por hecho. No chequean, no verifican la información. Eso no es periodismo sino agitación política, incluso sedición”.

Según Fratti: “Evidentemente se trata de la construcción de una realidad falsa, pero lo grave es el apoyo a estas narrativas que se manifiesta en la resonancia que tienen cuando otros medios las replican. Entre otros, Luis Felipe Valenzuela comentó el señalamiento de Gutiérrez, dándolo por hecho”.

La utilidad de un rumor lanzado oportunamente

Según López: “Los rumores son chismes, creencias de personas no identificadas, que no son basados en hechos reales, pueden tener algún elemento de realidad, pero generalmente no está comprobado. En algunas oportunidades, estos rumores pueden proceder de agentes manipuladores de la opinión, para establecer en la población una creencia muchas veces basada en falsedades.”.

Carlos Morales considera que para hablar de fake news, primero es necesario entender qué es una noticia. “Es importante tener certeza de lo que dice una información es falso. En el caso del que se habla, un medio afirmó que la víctima “estaría presentando su declaración formal”.

Es decir, si la presunta víctima realmente llegara a presentar una declaración formal ante el MP, se evidenciaría que no se trató de un rumor tendiente a mermar aún más el muy debilitado prestigio de Jimmy Morales, quien podría encontrarse en medio de un escándalo sin precedentes e incluso, ser defenestrado.

Al final de la columna publicada el 22, Gutiérrez deja entrever que muchas denuncias de esa naturaleza contra Morales podrían dispararse. Pero si eso no sucede, cabría suponer que la cobertura posterior a sus columnas se trató de una “noticia falsa”, basada en una afirmación que no fue debidamente sustentada.

Un periodista menciona en su cuenta de twitter: “O es investigado el Presidente de Guatemala, Jimmy Morales, o es investigado Edgar Gutiérrez por una acusación falsa, pero esto no puede quedar en un simple artículo de opinión”.

Fratti insiste en que el señalamiento puede calificarse como la construcción de una realidad falsa, lo cual no le extrañaría porque: “de él puede decirse, no que tenga techo de vidrio. Tiene una catedral de vidrio sobre su cabeza, puesto que fue comparsa y compinche de Alfonso Portillo, el presidente más corrupto en la historia de Guatemala, que a la corrupción sumó el cinismo cuando reconoció que se había robado dos millones de dólares provenientes de una donación taiwanesa”.

Al mismo tiempo, coincide con Carlos Morales en la pérdida de credibilidad del Presidente y considera que esto se debe a que Jimmy Morales llegó de manera fortuita a la Presidencia, gracias al voto de castigo contra Sandra Torres.

Fratti asegura que el mandatario debió defenderse de una forma más contundente, llevando el tema por lo menos a un tribunal de imprenta. El mandatario ha enfocado su defensa en insinuar que contra él se tramó una fake news.

Al respecto de este término, el periodista y ex ministro de Gobernación Carlos Menocal afirma: “Los medios de comunicación no transmiten noticias falsas, sino hechos, relatos e historias que atañen e interesan a la población. Ahora bien, en redes sociales sí hay información falsa que apela a los sentimientos de los usuarios. Por ello, las personas deben discernir qué es información y qué son falsas noticias.

“No comparto lo que dice el presidente Morales en cuanto a que los medios de comunicación transmiten falsas noticias, sobre todo porque la credibilidad es el valor de los medios. Es la esencia del periodismo”.

Sin embargo, es un hecho que existen las noticias falsas, que el rumor es un instrumento político poderoso y sobre todo, que mientras no se hayan reportado una o varias denuncias contra Morales ante las autoridades correspondientes, la cobertura noticiosa a los señalamientos de agresión sexual, tiene muchas características de ser una construcción mediática.

Entre otras, el uso de un lenguaje impreciso, la falta de identificación de las víctimas, la falsa afirmación de que el caso había sido denunciado y sobre todo, la final apelación al temor por sus vidas de las presuntas ofendidas. Y esta impresión de que se divulgó un señalamiento sin sustentarlo periodísticamente, podrá permanecer mientras las presuntas ofendidas no se decidan a denunciar. O bien, hasta que un nuevo escándalo, real o construido, sustituya al tema en los titulares.

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