El 15 de abril los guatemaltecos irán a las urnas para votar en la Consulta Popular donde se decidirá si Guatemala está a favor de que el diferendo territorial con Belice se lleve a la Corte Internacional de Justicia. Si en la consulta beliceña gana el No, el tema no irá a la instancia internacional. Y en caso de que se llegue, es probable que la Corte falle a favor de Belice.

Equipo editorial Perspectiva

Hace diez años, Guatemala y Belice firmaron un acuerdo especial para someter el reclamo territorial, insular y marítimo de Guatemala a la Corte Internacional de Justicia, tal como Guatemala solicitaba desde 1994. A finales de 2017, el Tribunal Supremo Electoral (TSE), convocó a la consulta que tendrá un costo de Q 300 millones.

Aproximadamente siete millones de votantes guatemaltecos deberán responder en las urnas si están de acuerdo con que sea la Corte Internacional de Justicia la que conozca y resuelva para siempre el diferendo territorial, insular y marítimo entre ambos países.

Si las consultas de ambos países tienen resultados afirmativos, el diferendo será resuelto por la instancia internacional, tal como fue acordado en 2008. La Consulta Popular no será realizada en la misma fecha, cada país decidirá cuándo hacerla.

Una de las limitantes para el éxito del evento es la falta de información sobre el tema. Funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores dijeron a Perspectiva que tienen la obligación de realizar una campaña divulgativa, pero debido a que están funcionando con el presupuesto vigente el año anterior, tienen muchas limitantes. Por ello, iniciaron a informar a través de redes sociales y consideran solicitar al Congreso una ampliación del presupuesto.

Llevar el diferendo ante la Corte Internacional de Justicia fue una demanda sostenida por Guatemala desde 1994 y según afirma el diplomático e internacionalista Gustavo Adolfo Orellana Portillo en un texto que analiza el tema: “La sentencia dará certeza jurídica a ambos países sobre los territorios que les corresponden y, en consecuencia, determinará las fronteras entre ambos estados en beneficio de sus poblaciones”.

Argumentos favorables al SÍ

En una columna de opinión, el director de la Fundación para el Desarrollo (FUNDESA), Juan Carlos Zapata, expresó que Guatemala siempre ha mostrado una actitud propositiva para resolver el diferendo, pese a la oposición de Gran Bretaña e incluso de Belice. “Siempre es más fácil dejar las cosas como están, aún y cuando con ello sigamos heredando un problema latente de falta de cooperación entre ambos países, de un conflicto que data desde finales del siglo diecinueve”.

Entre las ventajas de resolver el diferendo de manera favorable para Guatemala, Zapata expone: “Guatemala tendría la oportunidad de recuperar 12 mil 272 kilómetros cuadrados de territorio continental y un sin número de islas, mejorando su proyección hacia el mar y daría cumplimiento al Artículo 19  de la Constitución Política de la República, que faculta al Ejecutivo resolver la situación de los derechos del país respecto a Belice”.

El autor citado argumenta que, es más fácil que en Guatemala gane el SÍ, “porque tenemos más que ganar”. Sin embargo, agrega, “muchos críticos del proceso opinan que es más fácil no hacer nada, porque en Belice seguramente ganará el NO”.

Un documento informativo del Ministerio de Relaciones Exteriores responde con los siguientes términos a la pregunta ¿En qué beneficia a los guatemaltecos resolver el diferendo con Belice?: 1. Resolver los derechos de Guatemala respecto a Belice; 2. Evitar la muerte de más campesinos guatemaltecos en la zona de adyacencia; 3. Luego de que la Corte Internacional de Justicia defina los derechos de Guatemala, se fijará una frontera entre ambos países; 4. Mayor desarrollo económico en los departamentos de Petén e Izabal; 5. Incremento en las relaciones comerciales; 6. Incremento en las inversiones; 7. Mejor aprovechamiento del turismo entre ambos países; 8. Mejor coordinación en materia de seguridad; 9. Una mejor relación entre las poblaciones de ambos países.

¿Qué ganan los beliceños?

La disputa por el territorio se extiende a una época en la cual las fronteras eran algo difuso puesto que la región centroamericana todavía no había cobrado forma. Piratas madereros ingleses incursionaban constantemente en la región mesoamericana para aserrar diferentes clases de árboles.

La Convención anglo guatemalteca de 1859 fue un acuerdo de cesión territorial a cambio de una compensación económica que jamás fue cumplida. Este es el argumento que desde hace décadas, sustenta el reclamo de Guatemala sobre el territorio beliceño que se encuentra en disputa y abarca, aproximadamente, la mitad de Belice.

La zona del diferendo abarca 12 mil 272 kilómetros cuadrados y tres distritos beliceños: Toledo, Stan Creek y Cayo. Los habitantes de esos poblados no se identifican como guatemaltecos sino como beliceños, la mayoría no hablan español y es un hecho que esta mayoría de personas no tiene ningún interés en cambiar su identidad debido a una decisión jurídica.

Probablemente este sea el argumento de mayor peso para que en Belice resulte ganador el NO, de manera que aunque en Guatemala ganara el SÍ, el tema podría no ir a la instancia internacional y el diferendo permanecer vigente por varios años más. Esto, incluso si se decidiera repetir las consultas hasta que resulte triunfador el SÍ en ambos países, como declaró un ex funcionario el año pasado.

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