La fachada del real Hospital San Juan de Dios en la Antigua Guatemala

La fachada del real Hospital San Juan de Dios en la Antigua Guatemala

Sin título-1-01

Por J. Federico Rodríguez-Paúl L.

Si bien se quiso seguir algunos patrones arquitectónicos, así como de ubicación de los mismos edificios, cuando se obligó el traslado de la Capital desde el valle de Panchoy, por el terremoto de Santa Marta, el 29 de julio de 1773, casi todos los historiadores coinciden en que las mismas circunstancias complicadas y en algunos momentos, sujetas a la incertidumbre y grandes penalidades que debieron afrontar los habitantes ante los continuados sismos, no pudo alcanzarse ni la elegancia ni el esplendor en los edificios y obras de arte que poseían en el asentamiento original de Muy Noble y Leal Ciudad de Santiago de Los Caballeros de Goathemala.


En el nuevo sitio las construcciones avanzaban lentamente, especialmente en el caso de las iglesias. No podía ser así en el caso del Real Hospital ya dedicado a San Juan de Dios, por haber llegado a La Antigua esta orden hospitalaria.


Su primer prior y administrador fue Fray Carlos Cevico de la Cerda, según el trabajo preparado por el historiador Walter Enrique Gutiérrez Molina, dicha orden “siguió administrando los servicios de salud pública en la Nueva Guatemala de la Asunción, Quetzaltenango y San Juan Amatitlán, donde aún se conservaban hospitales con este nombre.”

Ahora bien, dentro de todo el proceso del total abandono en que quedó la ciudad de Antigua Guatemala que, según datos históricos, durante algunos tiempos también recibió como de castigo el desprecio de quienes se habían trasladado, puesto que ni siquiera se preocuparon durante muchos años de volver a la ciudad de las perpetuas rosas; aquellas imponentes ruinas, por el amor de los “terronistas” antigueños de pura cepa, fueron adquiridas en algunos casos, como el del Convento de la Compañía de Jesús por un destacado empresario que tenía en pleno funcionamiento dentro de aquellos muros, hacia el año 1860 los telares más grandes para fabricación de telas de algodón que se exportaban a España.

De tal manera es de singular importancia la forma en que, ante el caso del abandono al que quedó sujeto el complejo arquitectónico del primer hospital San Juan de Dios, con los años llega a reflejarse de particular forma el tesonero esfuerzo de empresarios que, desde siempre, manifestaron su especial dedicación y amor por la Ciudad Colonial. Hasta encontrarse en los días actuales “poniendo en valor” esos monumentos sin parangón, los cuales ha sido cuidados durante más de un siglo mediante grandes esfuerzos por manos particulares, que los han logrado consolidar y adecuar “poniéndolos en valor” como reza la doctrina de la restauración de los monumentos históricos. Siempre dentro de los parámetros y requisitos arquitectónicos también enmarcados en el espíritu de la Ley Protectora de La Antigua Guatemala (1968) tenemos que los resultados serán siempre de gran mérito para muchos participantes en el proceso histórico. Ya que se está dando una oportunidad que es única en América, puesto que ante todo, los propios guatemaltecos podamos llegar a conocer el tamaño de la belleza desarrollada y contenida en estos monumentos del patrimonio cultural nacional.

La empresa promotora y organizadora de convenciones a nivel nacional e internacional, eventos, banquetes y actividades sociales y festejos de toda índole que está operando en el antiguo inmueble del primer hospital Real San Juan de Dios, demuestra que si tenemos en Guatemala a quienes verdaderamente conceden a estos monumentos el valor que les corresponde, en función de que su misma apreciación sea divulgada mundialmente.  Podemos decir que en sí mismo este caso destaca dentro de una bastante reciente ampliación de la infraestructura disponible para la industria turística de las convenciones también a nivel nacional, producto de una inversión privada que, de la misma forma en que logró atravesar extensos períodos históricos de grandes dificultades de toda clase para el mantenimiento del conjunto monumental, también se apunta el mérito de haber previsto el incremento de la demanda de esta clase de instalaciones para eventos de gran categoría.

Como una introducción a la historia de este importante edificio que alberga a la entusiasta empresa Ezenario Histórico que opera al presente el histórico recinto, recurro al propio sitio web de la misma, que presenta con especial elegancia mediante material fotógrafico de primera calidad los diferentes ambientes con mucho colorido:   ANTIGUA GUATEMALA, Ciudad que ofrece historia, naturaleza y arte. Famosa por su arquitectura barroca española y gran número de iglesias. Considerada patrimonio de la humanidad UNESCO.

El obispo Francisco Marroquín Marroquín fundó y dispuso el sitio donde debería construirse el Hospital Real de Santiago, en el año de 1553. Este fue EL PRIMER HOSPITAL DE AMÉRICA.  El hospital duró el tiempo de vida de Santiago de Los Caballeros de Guatemala y fue cerrado por orden del Capitán General Don Martín de Mayorga en junio de 1776, tres años después que la ciudad fuera trasladada al Valle de La Asunción.

El Hospital tenía una capilla ubicada en la 4ta Calle Oriente No.22, Antigua Guatemala. Esta modesta iglesia se inauguró en 1647 y fue reconstruida con bóveda de medio cañón en 1651. Se llamaba San Juan de Dios.  Luego fue entregada a la orden de la Real Audiencia de los Confines, que era el más alto tribunal de la Corona Española y tenía su sede en la Ciudad de Guatemala, esto fue de notable importancia para el país.

El terremoto de Santa Marta en 1773 destruyó el edificio, quedando en pie sus muros de mampostería con arcos rebajados y pilares que se componen de piedra y ladrillo.