Ismael Cala, el mensaje de resiliencia a rescatistas y brigadistas

Ismael Cala, el mensaje de resiliencia a rescatistas y brigadistas

Ismael Cala

El domingo 4 de junio la erupción del volcán de Fuego tomó por sorpresa a miles de familias que quedaron soterradas bajo el flujo piroclástico. Un grupo de rescatistas inició con la búsqueda de las víctimas. Posteriormente, se incorporaron más rescatistas nacionales e internacionales.  Los guatemaltecos comenzaron a organizarse para brindar ayuda a todos los afectados. El destacado periodista, escritor bestseller y estratega de vida, Ismael Cala, brindó una charla motivacional a los rescatistas y brigadistas.  A través de una entrevista compartió su experiencia en la zona cero en Escuintla y el giro que dio la charla.

Karen Beltethón

El mensaje que llevó a los rescatistas  fue de resiliencia y de gratitud ya que hacen su deber, pero, en situaciones extraordinarias dan la milla extra. Había que recordarles a los compañeros, soldados que la hora de almuerzo había pasado porque estaban metidos en la labor de rescate, las horas de trabajo. Y con un la palabra “gracias” se reconoce su trabajo. Cala, reconoce que cuando hay jerarquías y uniformes el ego, está presente y por lo tanto fricciones. Sin embargo, los rescatistas y brigadistas pudieron sobrepasar todas estas estructuras y trabajar en equipo. El segundo mensaje fue de resiliencia, porque después de que se vive algo como esto, queda una sensación de trauma. Qué hago con esta imagen, cómo la proceso, que esta emoción se queda estancada, de impotencia de desesperanza. Eso es lo que se debe de trabajar, la inteligencia emocional como lo ha hecho el periodista. También mencionó que el Mindfull es una conexión entre el cerebro y sus ondas de frecuencia lo que lograron estos rescatistas al trabajar unidos.

Le preguntamos qué le pareció la respuesta de la sociedad guatemalteca ante esta tragedia. Tuvo la vivencia bajando de la zona cero, en San Miguel Los Lotes, al ver que se estacionó una camioneta casi que pasándose por encima el cruce del ejército, en donde está acordonado,  con dos hombres y una señora con refrigerios. Le preguntó en dónde vivía, y respondió en Escuintla y llegó porque sabe que aún hay personas, socorristas, familias, que a lo mejor no tienen qué comer o un refresco que tomarse. La señora comenzó a llorar, diciendo que tenemos que ser hermanos. Para Cala fue impresionante que 20 días después todavía, haya personas buscando a sus seres queridos, y darle término a esta situación. Esa es la imagen de los chapines que debe salir y resaltar, gente de compasión, de solidaridad y hermandad.

Estuvo en la zona cero, fue el lugar más difícil que ha visitado hasta ahora. Como periodista cubrió huracanes en donde las personas perdieron sus casas y una que otra víctima. No le ha tocado un huracán categoría cinco, ha visto y narrado a través de noticieros en su momento cuando era presentador de noticias, y la percepción de las personas es que como periodista se hace distante al narrarlas. Esta vez no vino en función de periodista sino de ser humano que tiene una fundación llamada “Ismael Cala” que se dedica a trabajar con  niños y jóvenes, pero en situaciones como esta, es toda la familia quien sufre de vulnerabilidad tras el desastre. La conversación más difícil en su vida fue con Eufemia, una de las afectadas, quien perdió a 40 familiares. Además, alguien que tuvo la intuición al decir “el volcán va a reventar, “vámonos” y que su propia madre la haya contestado que si era la voluntad de Dios, qué se podía hacer. Su hermana le dijo que estaba loca. Muchos de ellos se confiaron en la historia de este volcán, los cauces de desagüe de lava estaban del otro lado.  No para el lado que quedó soterrada. Seguidamente, se enteró que un mes antes hubo un simulacro en la zona para saber cómo era el protocolo para una emergencia, y que muchas personas de la comunidad decían que era una pérdida de tiempo. Para Cala es una lección de la fragilidad de la vida, de lo imprevisible que es, sobre todo en los desastres naturales. También, pide que seamos más conscientes porque no se puede tener el control sobre la naturaleza y que somos los responsables por tener una coexistencia no amorosa con el planeta.

Otra de las preguntas fue por qué es importante fomentar el espíritu de colaboración en las personas a lo cual el escritor comentó, que es lo que hace a un país resiliente, un país lleno de compasión y amor. Compasión, fue la decisión de los guatemaltecos para aliviar el dolor de los afectados, sino que el dolor del otro te movilizó a una acción solidaria, de hermandad para aliviar ese dolor. Guatemala le ha dado al mundo ese símbolo.

El nivel de conciencia es lo que hace que haya menos corrupción en un país,  la productividad económica se alce, que la desigualdad social se alivie y que la distribución de las riquezas sea más equitativa, si bien, nunca va a ser igual para todos. Que las personas que tengan conciencia de quien tenga más pueda dar más y quien tenga menos da de igual forma.  El estado de conciencia es lo que garantiza la paz en un país. El estratega de vida expresó que existen tres ejes de calamidad en los países y el pobre estado de conciencia. El primero es el egoísmo, cuando solo importo yo como personas y los demás no interesan. La avaricia, cuando muchos quieren tener demasiado sabiendo que hay tanta gente que necesita ser alimentada, una vivienda digna y no les importa.  Y el tercero es la apatía, cuando se cree que se nació de alguna forma y así se va a morir.