Aunque la consigna para el próximo proceso electoral es la nueva política, el hecho es que muchos de los actores relacionados con el evento son viejos conocidos de la ciudadanía porque, cuando no han sido candidatos, se han desempeñado como funcionarios o diputados. La mayoría de los que protagonizarán las elecciones han sido dirigentes de más de una organización política. Según concuerdan analistas del INCEP y ASIES, la experiencia previa en el quehacer político no es necesariamente un elemento negativo para quienes participarán. Mientras, Carlos Mendoza, de Semilla, asegura que su agrupación marcará la diferencia y es representante de la nueva política.

Redacción

Está muy en boga hablar de la “nueva política”. El término debe ser definido claramente, dice Celia Luna, analista de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES).

Según Luna, el término nueva política se generalizó a partir de 2015, bajo el impacto de las capturas por corrupción realizadas por el Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).

Aunque idealmente la nueva política debiera incluir “nuevas personas que ingresen a la arena política, esto no implica que todos serán nuevas figuras. Es importante oxigenar el sistema, pero la formación, el conocimiento y la capacidad, necesariamente derivan de la experiencia política”, señala.

Es importante definir ambos términos, menciona Luna. Vieja política es sinónimo de corrupción y esta, a su vez, es el beneficio privado o personal de la cosa pública o erario nacional. Igualmente, nueva, correspondería a una forma diferente de hacer las cosas, una forma diferente de manejar el gasto e incluir a la ciudadanía, concluye.

Carlos Mendoza, de Semilla, considera que: “estamos en una etapa de transición entre el modelo antiguo de hacer política y el actual, definido por nuevas reglas del juego. No tanto en el aspecto formal, sino en nuevas formas de ejercer la política”.

La principal expectativa de este nuevo modelo, afirma Mendoza, es la transparencia, una actitud más proactiva de los partidos. Las personas esperan más rendición de cuentas y es necesario que toda la ciudadanía se involucre en una fiscalización más estricta.

Las figuras políticas que provienen de ese modelo, derivado del statu quo, deberán aprender las nuevas modalidades, para competir en un clima de transparencia y sobrevivir, señala.

Según afirma, en Semilla hay nuevas caras y se promueve la participación de jóvenes. “Es tradicional que muchos jóvenes han trabajado arduamente para posicionar a determinados partidos y luego se han sentido decepcionados, porque se sintieron utilizados, desplazados por otras personas que no trabajaron en la articulación de organizaciones, pero que contribuyeron más con dinero que con trabajo. Esto es parte del clientelismo, una de las viejas prácticas de la política”, dice.

Otra situación que manifiesta la forma tradicional del quehacer político es que muchos afiliados nunca participan y poco tiempo después de las elecciones, se sienten defraudados por los partidos. Esto está relacionado con la democracia interna. Es deseable que los afiliados puedan tener voz y voto en las asambleas, lo cual es parte de las normativas existentes pero rara vez se pone en práctica. Que las dirigencias no impongan decisiones como la nominación de los candidatos, es otro de los retos que afrontan los partidos actuales para participar en un proceso que tiene como modelo ideal una forma de hacer política alejada de los moldes tradicionales, verticalistas y clientelares.

Finalmente, el analista del Instituto Centroamericano de Estudios Políticos (INCEP), Ricardo Barreno, comenta que en principio, esperamos ver diferentes partidos y nuevos rostros. “Sin embargo, no existen nuevos liderazgos que tomen la batuta y el contexto exige un modelo nuevo, que implicaría nuevos actores y diferentes reglas del juego”.

Entre los muchos dirigentes de comités pro formación y partidos, predominan ex funcionarios de partidos que ya estuvieron en el gobierno y ex candidatos de organizaciones que se han desintegrado o han mutado. Al respecto, Barreno opina que si bien es importante renovar los cuadros, para ejercer la política es necesario tener experiencia. Y esta se obtiene ejerciéndola, señala.

Semilla apuesta por Aldana-Marroquín

“Hemos platicado con Thelma Aldana para evaluar la posibilidad de que participe como candidata con Semilla. Es muy conocida por su labor en la lucha contra la corrupción desde el Ministerio Público (MP). El movimiento Semilla surge como un comité pro formación de partido político, el primero en la historia del país en sacar su número de NIT. Otro elemento que nos alejó bastante de los partidos tradicionales es que no tuvimos la figura de financistas ni realizamos prácticas como la compra de paquetes de firmas a otras organizaciones. Nos llevó más de un año realizar un trabajo minucioso de recolección de firmas en todo el país y fueron miles las rechazadas por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), antes de llegar a los 22,700 adherentes que tenemos hoy”, comenta Mendoza.

Aunque Aldana no es una figura de la política partidaria ni ha participado en elecciones nacionales, su trayectoria la ubica como uno de tantos actores de la política, y en este caso, la política más tradicional. En mayo de 2014, cuando asumió la jefatura del MP, diferentes medios de comunicación la señalaron de resultar electa “en medio de un clima de presiones y especulaciones sobre los comisionados por parte de grupos paralelos”.

El director del diario elPeriódico, José Rubén Zamora, fue más lejos y mencionó que Aldana estaría relacionada con Gustavo Herrera, figura tenebrosa también asociada a Alfonso Portillo y al Frente Republicano Guatemalteco (FRG). En cuanto a nexos cuestionables, también se le vinculó con el “rey del tenis”, Roberto López Villatoro (ex esposo de Zury Ríos), de quien se ha mencionado reiteradamente que ofrecía prebendas a los juristas que se postulaban a diferentes magistraturas.

Al parecer, Aldana rectificó y se enfocó de lleno en la lucha contra la corrupción, de la mano del comisionado Iván Velásquez. Sin embargo, durante su gestión también se produjeron varios hechos que salpican la transparencia. Entre los más evidentes, la compra con varias irregularidades de un edificio para el MP en Q35 millones. Recientemente, se le cuestionó también por el cuantioso gasto en gasolina, guardaespaldas y varios vehículos, prebenda de la que goza gracias a una disposición firmada por ella misma.

Junto a la ex fiscal, podría participar el propietario del vespertino La Hora, Oscar Clemente Marroquín, quien desde 1986 ha participado esporádicamente en diferentes elecciones, con grupos de izquierda moderada.

Pollo ronco: un referente para la nueva política

Parecería una broma y en cualquier caso es paradójico, pero es parte de la coyuntura política actual. El ex mandatario Alfonso Portillo (2000-2004), primer ex presidente guatemalteco que fue extraditado a Estados Unidos y cumplió condena por corrupción, es uno de los actores más activos en la preparación de la campaña que se avecina.

Al mismo tiempo, el ex mandatario ha dado charlas públicas sobre su último libro: El nuevo pacto. Pacto ciudadano para una nueva política. El 8 de septiembre, dará una conferencia sobre el tema en Quiché, acompañado por su ex Canciller, Edgar Gutiérrez, y el ex alcalde de Quetzaltenango, Rigoberto Quemé.

En las redes se puede apreciar su actividad constante en la inauguración de diferentes sedes de Bienestar Nacional (BIEN), un partido que fue fundado por ex miembros de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE).

Nineth Montenegro y su partido Encuentro por Guatemala (EG), son cuestionados por supuesto financiamiento irregular. Si se llegara a eliminar a este partido, cuya secretaria general se ha caracterizado por ejercer durante décadas una gestión como diputada enfocada en la fiscalización, el panorama electoral podría quedar “limpio” para organizaciones como la UNE o Semilla, potenciales favoritas de quienes enarbolan la transparencia como bandera.

Sin embargo, es necesario considerar que en política, todo puede mutar en un segundo. Y aunque la ex Fiscal General Thelma Aldana es presentada como la favorita de los adalides en la lucha contra la corrupción, para llegar a una segunda vuelta con Sandra Torres, un rumor comienza a circular: agotada la imagen de la ex fiscal, puede surgir una sorpresa.

Y este candidato sorpresivo, ¿por qué no?, podría ser una figura nueva, con discurso fogoso y apadrinado por Portillo, quien entre otros posibles aliados, podría contar con Mario Rolando Torres, del partido Unidos. Torres fue un miembro del gabinete durante el gobierno de “Pollo ronco”.

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