Por: Roxana Orantes Córdova

Esta es la primera de una serie de entrevistas a los secretarios generales de partidos políticos que se preparan para participar en la contienda electoral de 2019. Andrés Ayau García, secretario general del Partido Liberal de Guatemala (PLG), expone los principales aspectos del Estado que esa organización reformará, de llegar al gobierno.

Ayau García es hijo de Manuel Ayau Cordón, a quien puede considerarse gurú fundador del liberalismo guatemalteco. Desde la academia y la política, Manuel Ayau luchó durante décadas para instalar los valores liberales.


El PLG mantiene vigente el ideario de Manuel Ayau: los principios liberales de igualdad ante la ley, garantías a la propiedad, impuestos mínimos pero eficientes y un gobierno que garantice la propiedad y la vida de la ciudadanía.


¿Cómo surge el Partido Liberal de Guatemala?

El PLG nació a la vida legal en el 2014 y fuimos autorizados en el 2015, pero nuestra historia en Guatemala tiene más de sesenta años y nació por mi padre, Manuel Ayau Cordón, quien aproximadamente a los 25 años, vio que no había trabajo en Guatemala y comenzó a investigar las razones de esta situación, en un país que tiene magnífica gente, magníficos ciudadanos, excelentes materias primas, recursos abundantes como agua y una localización geográfica de primera.

Se preguntó por qué Guatemala era pobre, comenzó a estudiar y en ese momento fundó el Centro de Estudios Económicos Sociales (CEES), surgido en 1958. Luego nació la Universidad Francisco Marroquín, de ahí nacieron las universidades Galileo y De Occidente. Además, una universidad virtual y gratuita, la IEIRA.

El partido tiene una base histórica de vasta experiencia. Mi papá fue diputado en los setentas. También fue candidato a presidente y vicepresidente. En ese momento, él estaba muy avanzado con relación a las prácticas mundiales. El socialismo estaba muy fuerte. Estaban más interesados en destruir la economía de los países, la sociedad y las familias. Por lo tanto, se establecieron mecanismos socialistas para desmotivar o penalizar a las personas productivas.

Una de las iniciativas para contrarrestar esto fue la fundación de Pro Reforma, una propuesta de reformas a la Constitución que los diputados engavetaron ilegalmente, aunque tenía más de setenta y tres mil firmas. En el 2014 decidimos dar el paso hacia la política.

Nos ha costado muchísimo organizar un partido. Pero gracias a miles de personas que han respondido positivamente, estamos vigentes, activos y muy motivados y agradecidos por la gente en todo el interior del país y aquí en la capital.

¿Por qué es necesaria esta opción política?

Los partidos que han gobernado en los últimos años no han hecho una propuesta para hacer cambios reales o introducir un sistema que permita a los guatemaltecos progresar, con paz y justicia.

Guatemala heredó un sistema de España. Nuestra Constitución se hizo con base en esa Constitución y son normativas que no le permiten al pueblo salir adelante, salvo que tengan gran influencia en el gobierno o muchos privilegios. Es necesaria la opción del PLG, porque hay que modificar el sistema legal de Guatemala.

Nuestro primer punto básico es establecer un sistema donde las reglas del juego, las políticas legales sean las mismas para todos. Que nadie tenga opción de tener una ley diferente. Eso es lo básico para nosotros. Es el fundamento.

Seguiremos siendo un país subdesarrollado si no garantizamos que todos los guatemaltecos somos iguales ante la ley, que el gobierno garantice nuestra propiedad.

¿Cuál es la propuesta del PLG?

Los guatemaltecos requieren algo muy importante: tener pan en su mesa, trabajo para poder vivir bien. También queremos tener certeza de que nuestras familias se van a fortalecer y nuestros hijos van a tener futuro en Guatemala. Un futuro prometedor. Un buen futuro. Y que haya trabajo para todos.

Entre las propuestas más importantes, está lo que llamamos “la fertilización del progreso”. Es una fórmula como la de los fertilizantes: 10-60-20-20. Los agricultores la van a comprender muy bien, porque ellos manejan el triple quince y otros semejantes.

El diez significa que solo tiene que haber un impuesto en Guatemala: El IVA al 10 por ciento. Cuando usted compra una coca cola, una bicicleta, una blusa, unos zapatos o un carro, va a pagar su IVA. Y cuando vende sus servicios, lo cobra. De ahí saca la diferencia y eso es lo que le toca contribuir al gobierno. Se eliminan el ISR, el IUSI, todas las barreras arancelarias. Todo baja a cero. El impuesto a la tierra y todos los que conocemos.

Se trata de impuestos que en primer lugar, es muy costoso cobrarlos pero además generan una gran discrecionalidad para los burócratas y es la mayor fuente de corrupción en Guatemala. Porque si usted trae un contenedor, el vista de aduanas puede decirle “páseme algo” (como soborno) y al final, es el vista quien tiene la decisión de entregarle su mercadería. Y no importa cuál es el producto.

Si usted compra un carro barato, va a pagar poco. Si compra un carro caro, pagará mucho. Pagar de acuerdo con lo que se consume, elimina el noventa por ciento de la corrupción. De golpe. Y eso es lo que más necesitamos en Guatemala. Terminar la corrupción.

No se necesita estar metiendo a toda la gente en la cárcel. Porque ya hay un montón de gente en la cárcel y la corrupción está galopante en Guatemala. Y si usted quiere poner algún negocio, no puede. Una tienda, un restaurante, cualquier negocio. En todos los ministerios le cobran mordida por sacar una licencia. Todo eso hay que quitarlo, eliminarlo.

El primero del 10-60-20-20, es el IVA al diez por ciento para todos. Para los emprendedores en Guatemala, ese impuesto tiene otra gran ventaja. Se sacará a la SAT de sus empresas. La SAT no es necesaria. Necesitamos que todos los guatemaltecos trabajen y produzcan.

Y todos los de la SAT y todos los burócratas que van a sobrar, tienen que salir a producir. Y tienen que pagar sus impuestos. Eso va a generar muchos recursos para el gobierno.

Entonces, la base tributaria se convierte de inmediato en los diecisiete millones de ciudadanos. Digo diecisiete, porque hasta el bebé más pequeño necesita pañales, necesita compotas, necesita comer. Cada vez que la mamá va a comprar algo, está pagando su impuesto, por su hijo.

Entonces, todo Guatemala entra al sistema formal de la economía. Se elimina la corrupción, se elimina el contrabando. Porque es más barato pasar el puente, como debe ser, que pasar el río. No se necesita pasar por el río. Porque no hay impuestos, a todo el mundo se le simplifica.

Con relación al 60-20-20, esto tiene un fondo muy importante y es que, desde la época de la colonia, todos los impuestos iban hacia el virrey, al virreinato y después, a la capital de Guatemala. Ya es hora de quitar esto.

Los impuestos se tienen que quedar en donde se generan. Si en Huehuetenango los producen, ahí se pagan y ahí deciden cómo invertirlos. Nada de venir a pedir permiso a la capital. Lo que va a suceder, es que los alcaldes, con su concejo, tomarán las mejores decisiones: si una calle va a ser de asfalto o concreto, el tema de los drenajes. Ellos decidirán. Y van a tener los recursos, porque ellos ya los generaron.

Hoy día, lo que sucede se llama expoliación. Es un robo legalizado. Hoy, el gobierno central de Guatemala le roba el dinero a todas las alcaldías, a todos los ciudadanos del interior del país. Eso se tiene que terminar. Lo que nosotros proponemos es eso: que el dinero se quede donde se produce.

Las alcaldías van a cobrar el IVA de sus municipios. De lo que cobren, se quedan con el 60 por ciento. Veinte por ciento se lo dan a la gobernación departamental, cuyo gobernador va a ser electo por los concejos municipales. Y el otro veinte se lo dan al gobierno central.

Cada departamento se quedará con el ochenta por ciento de lo que genera. Imagínese como sería Escuintla, el Puerto de San José, si se quedaran ahí los impuestos que se generan. Almolonga, Chinautla, todos generan tanto.

Además, la gente va a regresar a vivir a sus lugares de origen. Entonces, se acaba la migración interna, porque ya no es necesario venir a Guatemala a invadir los barrancos para poder vivir, a ver si aquí tal vez hay trabajo. No, va a haber trabajo en el interior.

La otra propuesta es reducir el Congreso. Eso es muy importante. Los diputados tienen que ser representantes de sus comunidades. No pueden ser, como ahora, personas que se desconocen, que no se sabe quiénes son. Hay que poner un voto nominal. Y nosotros proponemos que se modifique la ley electoral. Que cada ciudadano vote por cuatro diputados.

Porque todos tenemos que estar bajo la misma ley. Por ejemplo, hoy día en Huehuetenango el ciudadano vota por doce diputados. En El Progreso vota por dos. ¿Por qué esas diferencias si todos vivimos aquí, todos somos ciudadanos, todos tenemos las mismas costumbres?

Es un sistema injusto que provoca corrupción, ineficiencia, gastos. Está demostrado que no sirve. Entonces, nosotros decimos: hay que modificar el Congreso. Hay que bajar a 88 diputados, cuatro por departamento, incluyendo a la capital, al departamento de Guatemala.

También hay que eliminar la deuda política, donde el Estado le paga a cada partido US$3 por cada voto. Esa es otra fuente de corrupción fuertísima. Los partidos grandes reciben una cuota muy grande de la deuda pública. Ahí no hay igualdad ante la ley.

Además, proponemos ponerle competencia al seguro social, que es algo muy importante para todos, pero adoptamos un sistema que no funciona. No hay que cerrarlo pero hay que ponerle competencia. Que cada persona decida dónde quiere pagar su cuota del seguro, a qué empresa se lo pagará. Ese sistema existe y funciona en muchos países.

Otro aspecto heredado de España que debe modificarse, es la propiedad del subsuelo. Era ley desde hace mucho tiempo, El subsuelo era del rey. Lo que decimos es “no. El dueño de la tierra también es dueño del subsuelo”. Y todo lo que encuentre en su propiedad, usted lo puede negociar con cualquier empresa que se lo pueda pagar. Ahí está lo que le decía al principio, la importancia de la propiedad.

Vamos a trabajar muy fuerte para enmendar el registro de la propiedad y que todos los papeles estén al día. Este es uno de los compromisos. Todo va a estar debidamente inscrito. Si usted tiene una finquita, un terrenito, cinco cuerdas, lo que sea, y las quiere hipotecar, vender, regalar, es su propiedad y usted lo puede usar. En el interior, casi el setenta por ciento de las propiedades no están tituladas. Hay que arreglar esto. Va a tomar unos años, pero hay que hacerlo.

Y si encuentra algo en su terreno, es suyo. Cuando vende, cobra el IVA y esa es su contribución. Si encuentra una ruina maya, la desarrolla como un centro turístico y lo va a cuidar mejor que el Estado. Guatemala tiene un potencial turístico espectacular.

¿Cuáles son los problemas más urgentes que tiene Guatemala?

En todo el país es indispensable reformar el sistema de justicia. El gobierno tiene que garantizar su vida, su propiedad  y su libertad. Esa es la razón por la cual queremos hacer gobierno y que los funcionarios sean muy eficientes. Si alguien viene y le bloquea la carretera, están violándoles a todos los demás guatemaltecos  el derecho a la libre locomoción. Entonces, hay que quitarlos y que la policía se encargue. Porque no puede ser que estén bloqueando carreteras todo el tiempo.

¿Cómo valora el desempeño de las instituciones de justicia en este momento?

Nunca ha servido en Guatemala. Aquí siempre se ha hablado de comprar jueces. Alguien compra a los jueces, a los magistrados. Alguien les paga. Ahora se compra a los otros. Ya sabemos quién compra. Sean locales, internacionales, gente de pisto, gente sin pisto. No se aplica la justicia.

Y esa es la principal razón de por qué Guatemala es pobre. No existe la certeza jurídica. Tenemos un proyecto para modificar eso. Hay que modificar la forma en que se eligen jueces y magistrados. No puede ser al dedo. Tiene que haber sistemas de justicia en todo el país. También habría que regresar a figuras como la de juez de paz. Los alcaldes eran jueces de paz y esa figura debiera volver. Esto estaba previsto en Pro Reforma.

El Organismo Judicial tiene que tener su propi presupuesto. No puede ser como ahora, que el deporte tiene más presupuesto que la justicia. La Universidad de San Carlos tiene más presupuesto que el sistema de la justicia.

Hay que hacer honorable el trabajo de los jueces y magistrados. Tiene que ser un honor y una carrera de por vida. La CICIG, las Naciones Unidas, los que están interfiriendo en nuestro sistema de justicia, solo han sido otros jugadores que tampoco han resuelto el problema hasta el momento.

Porque la corrupción sigue igual en Guatemala. Tal vez ahora está hasta peor. No es por el camino en el que ellos van que está componerlo. Está en todos los ciudadanos, quienes tienen que hacer dos cosas.

Primero, exigir la justicia igual para todos. Con su voto, podrán escoger a un partido que proponga esto. Y lo otro: los guatemaltecos tenemos que parar la corrupción hasta en las cortes, dejando de pensar que el gobierno nos resolverá todo.

¿Cuál es la situación actual del PLG?

A la fecha, estamos por terminar las asambleas municipales requeridas por ley, comenzamos a hacer las departamentales y tenemos la nacional programada para el 19 de agosto.

Nosotros tenemos confianza en que la gente sabe escoger muy bien qué necesita. Por supuesto, siempre hay gente que no quiere. Hay gente a quien le gusta comprar tomates shucos, por ejemplo. Entonces, que se compre tomates shucos, así como se puede comprar una mala medicina, un mal carro o unos malos zapatos.

Pero si está preocupado por sus cosas, probablemente va a escoger bien, porque no le gusta que lo estafen. Eso es muy importante. Nosotros tenemos mucha confianza en la decisión, en el criterio de los guatemaltecos.

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