Por: Redacción

El descenso prolongado en la actividad industrial está vinculado con dos factores. En primer lugar, la falta de certeza jurídica, expresada en los fallos de la Corte de Constitucionalidad en relación con la minera San Rafael. Y en segundo lugar, la devaluación de la moneda mexicana incide en un incremento del contrabando, que como resultado, afecta a la industria nacional.


La Cámara de Industria de Guatemala (CIG), presentó el primer Índice de Actividad Industrial que, según el director ejecutivo de esa gremial, será presentado periódicamente al público.


El índice mencionado fue elaborado por Central American Business Information (CABI) que utilizó datos de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), el Banco de Guatemala (Banguat), el Instituto Nacional de Estadística (INE), la Secretaría de Integración Económica de Centro América (Sieca)  y Trademap, dijo el director de CABI, Paulo de León.

Las diferentes gremiales e industrias nacionales consideradas en el estudio fueron agrupadas en 14 grandes sectores: agroindustria, transporte, alimentos y bebidas, bebidas alcohólicas y tabaco, ropa y calzado, minería, plásticos y otros. Es un índice real, que mide la actividad volumétrica por sector, especificó el experto.

Según el estudio de CABI, es evidente el descenso entre la actividad industrial. El año 2017 muestra una contracción en relación con el año anterior. “Si en 2016 la actividad cayó, en 2017 cayó mucho más”, señala.

En los dos primeros meses de este año sigue la tendencia a la baja, según el Índice de Actividad Industrial. Este sería el tercer año de desaceleración prolongada, y puede vincularse con el cese de la actividad en la Minera San Rafael, que arrastra al índice y a otros sectores a una desaceleración constante, indica el comunicado de la CIG y agrega que en los dos primeros meses de este año se muestra una caída de 5.9% en relación con diciembre de 2017.

Los factores que inciden en este comportamiento son: los factores económicos locales, internacionales y de otro tipo, indica el texto citado, donde se añade que las cifras de desaceleración del crédito e inversión “muestran un comportamiento inusual, producto del daño de expectativas económicas en los inversionistas y empresarios, a raíz de la incertidumbre política y jurídica”.

El incremento del contrabando, derivado de la apreciación del quetzal frente al peso mexicano sería el segundo factor y finalmente, la incertidumbre política ejemplificada en fallos judiciales como los de Oxec y la Minera San Rafael, que afectan la economía del país. Lo anterior, sumado a las trabas burocráticas que se imponen a la industria.

Al finalizar el 2017, los sectores que reportaron caídas fueron: bebidas alcohólicas, metales industria alimentaria, metales y minería. Este último, con una caída casi del 40%.

El presidente de la CIG, Juan Carlos Tefel, afirmó: “Con estos números podemos ver claramente cómo el cierre de operaciones en una industria, ha afectado gravemente al resto de industrias del país. Es importante que las autoridades correspondientes vean esto y sean conscientes del impacto que este hecho está teniendo, no solo en el crecimiento industrial, sino en la economía nacional”.

Finalmente, en cuanto a los aspectos positivos para el índice está el buen crecimiento de Estados Unidos y la posibilidad de que la CC emita un fallo que permita seguir operando a la Minera San Rafael, concluye la CIG.

 

 

 

 

 

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