La importancia de guardar el Viernes Santo

La importancia de guardar el Viernes Santo

Por: Redacción

El Triduo es el tiempo litúrgico que sigue a la Cuaresma y son los tres días durante los cuales Jesucristo fue “crucificado, sepultado y resucitado”. El primer día del Triduo Pascual es el Viernes Santo. Según la tradición católica, ese día a las tres de la tarde fue crucificado Jesucristo.


Para conmemorar apropiadamente la Pasión del Señor, la Iglesia tiene como obligatoria la práctica de la penitencia en ese día, durante el cual hay que guardar la abstinencia y el ayuno. De ser posible, también debe realizarse la Vigilia Pascual el Sábado Santo.


El ayuno en esa fecha es parte de un ritual que contribuye a esperar la Resurrección  en un ambiente propicio a la meditación sobre el misterio de la Cruz. Lo recomendado es ingerir solamente una comida durante el día, que no debe incluir carne roja, según la tradición. La mayoría de los católicos consumen pescado o mariscos durante el Viernes Santo.

Hace unas décadas, el Viernes Santo en la capital guatemalteca era un día marcado por el absoluto silencio. Las personas evitaban conversar y si lo hacían, era en voz baja. Era imposible ver a una persona realizando cualquier actividad, puesto que se trataba de una fiesta de guardar y el consenso social era mantenerse inactivo y meditando en la Pasión de Jesucristo.

Actualmente las cosas se han modificado en algunos aspectos y muchos toman ese día como uno más en un prolongado descanso. Los cines proyectan películas y suelen verse paseantes en los centros turísticos y comerciales. Sin embargo, es importante tomar en cuenta que para los católicos es el día más sagrado en su calendario litúrgico, cuando rememoran la pasión y muerte de Jesús.

Costumbres y leyendas del Triduo Pascual

Una de las tradiciones que permanecen vigentes para muchos fieles, es visitar siete sagrarios en siete templos, entre la noche del Jueves Santo y la madrugada del viernes.

Aunque para algunos se trata de una tradición sin mayor asidero, quienes la practican saben que las siete paradas son un recordatorio de la Pasión. La primera visita recuerda la oración de Cristo en el huerto de Getsemaní. En la segunda, se medita sobre el paso a la casa de Anás, donde fue abofeteado. La tercera es el paso a la vivienda de Caifás y en la cuarta, la primera visita a Pilatos

En la quinta iglesia, se medita sobre la presencia de Jesús ante Herodes, donde también fue insultado. Y la sexta recuerda la segunda visita a Pilatos. Por último, en la séptima se conmemora el tránsito del Señor al Monte Calvario y su paso al sepulcro.

Al iniciar el triduo, siempre durante la tarde del Jueves Santo, algunas iglesias realizan el “lavatorio de pies”, acción que recuerda la humildad de Jesús. Asimismo, la Misa Crismal del jueves marca el inicio del triduo. En esta ceremonia, el Obispo bendice el Santo Crisma y los Óleos que se utilizarán durante todo el año para los bautismos y la administración del óleo a los enfermos. Tampoco se celebra la eucaristía, sino la liturgia de la Pasión del Señor.

El viernes, las iglesias cubren con tela morada las imágenes, especialmente los crucifijos y se descubren el domingo de Pascua, para recordar la Resurrección.  La imagen de la Virgen María se viste de negro y algunos grupos de personas suelen celebrar el rezo del Vía Crucis, para acompañar las horas finales de Jesús.

Durante el Sábado Santo no se realizan misas ni actividades. Entre la noche de ese día y la madrugada del domingo, se realiza la Vigilia Pascual, que festeja la alegría de la Resurrección de Jesús. Al encender el Cirio Pascual se ha concluido el ciclo de la Cuaresma e inicia un nuevo tiempo litúrgico, afirma el doctor en Semana Santa Fernando Urquizú.