Narcoseries ¿entretenimiento o apología del delito?

Narcoseries ¿entretenimiento o apología del delito?

Desde los años veinte, las películas basadas en el crimen organizado tienen un público que alcanza millones de personas. La fascinación por conocer la vida de los criminales es un fenómeno extendido hasta esta época, cuando la serie Narcos anunció que llegará a su cuarta temporada. Esto es falso, puesto que las vidas de los criminales no son tan glamorosas y emocionantes como las pinta la industria del entretenimiento, asegura Sebastián Marroquín, hijo de Pablo Escobar Gaviria.

Equipo editorial Perspectiva

Acumular un millón de dólares antes de cumplir los treinta años parece el sueño imposible de muchos. Sin embargo, cuando esto se logra con la delincuencia y el crimen organizado, el sueño se convierte en una pesadilla. Este es el mensaje que Sebastián Marroquín o Pablo Escobar hijo transmite a los jóvenes.

En sus libros Pablo Escobar mi padre. Las historias que no deberíamos saber y Pablo Escobar in fragantti, el hijo del narcotraficante más famoso en la historia latinoamericana, ahora llamado Sebastián Marroquín, narra su infancia transcurrida entre la opulencia y el terror. Marroquín visitó Guatemala para la Feria Internacional del Libro (FILGUA), en 2017.

En esa ocasión dio varias conferencias de prensa y sostuvo un conversatorio con el público asistente a la feria. La constante de su mensaje es que “el narcotráfico no paga”, y en cualquiera de los casos, la actividad criminal termina con una muerte trágica.

En los dos textos publicados por el hijo del capo colombiano se patentiza la inmensa fortuna que logró acumular Escobar, hijo de una maestra rural y un campesino. En sus dos libros, Marroquín detalla muchos de los bienes que el narcotraficante llegó a poseer. Edificios, empresas, inmuebles en Miami y una enorme finca donde construyó un zoológico.

Empero, ni el dinero ni el poder alcanzados a través del crimen organizado pudieron evitarle a Escobar una muerte violenta, que fue la culminación de varios meses de persecuciones. El poderoso capo vivió escondido en diferentes lugares y según cuenta su hijo, llegó a padecer hambre y frío como cualquier indigente, porque teniendo millones en efectivo, no podía gastar ni un centavo debido a que se encontraba huyendo.

Escobar terminó solo, traicionado y perseguido por las autoridades y otros narcotraficantes  que lograron apoderarse de todos sus bienes a cambio de perdonarle la vida a su hijo, en una violenta negociación con la viuda poco después de su muerte.

Las diferentes series y películas sobre Escobar presentan una versión distorsionada, dice su hijo. Desde El Patrón del Mal hasta Narcos, pasando por varias películas y telenovelas que han explotado la imagen del narcotraficante colombiano, todas están muy distantes de la realidad. “Para empezar, mi padre era bajito y gordito. Era un campesino”, aseguró en el contexto de la FILGUA.

El mensaje que Marroquín transmite en sus conferencias y escritos enfatiza en que la vida de los delincuentes no es nada agradable, aunque en los filmes y series aparezcan con millones de dólares y rodeados por mujeres bellísimas y elegantes. Según afirma, además de presentar una realidad distorsionada, estas producciones siembran en jóvenes de todo el mundo una idea falsa que además puede ser muy perniciosa: que el crimen paga. Y esto, asegura, es totalmente falso. El único pago por el crimen es una muerte violenta.

El bandido romántico

Durante la Edad Media en Inglaterra, aproximadamente en el año 1200, surgió la leyenda de Robin Hood, un hombre que se oponía a las injusticias del rey y robaba para defender a los menesterosos. Su mítica historia dio lugar a novelas, menciones en novelas y películas, además de series.

La vida de Robin y sus proscritos en el bosque siempre parece alegre, despreocupada y llena de abundancia. El mito del bandido feliz, libre y romántico inició con la historia de este personaje y desde entonces, es común que a quienes viven al margen de la ley, incluso si son peligrosos criminales, los libros y películas los presenten rodeados por un aura de romanticismo.

Este es el caso de Bonnie Parker y Clyde Barrow. Ella era una joven camarera divorciada y él, un ratero. Durante la época de la Depresión norteamericana, ambos formaron una banda de asaltantes y terminaron acribillados. Se cuentan por lo menos doce crímenes cometidos por esta pareja, que en la vida real fue muy diferente de lo presentado en la película Bonnie and Clyde (1967), y la posterior miniserie, en 2013. Aunque también la prensa de la época contribuyó con la leyenda al calificarlos como “Romeo y Julieta del hampa”.

Otras producciones que convirtieron en leyenda las vidas de mafiosos y delincuentes es El Padrino basada en la novela de Mario Puzzo y que tuvo como protagonistas a Marlon Brando y Al Pacino. La historia del capo Vitto Corleonne y su familia tuvo tres partes que se siguen viendo con la misma atención que hace décadas en todo el mundo.

Finalmente, Hampa dorada o Little Caesar (1931), es la primera película donde se menciona veladamente al famoso Al Capone, quien dio origen a varias obras cinematográficas. Según los críticos de cine, esta es una “reinterpretación del sueño americano” a la manera de un joven inmigrante italiano que logra ascender violentamente hasta construir su imperio.

Las series televisivas y Netflix

Llegamos a la época contemporánea, donde dominan las series. El narcotráfico y el crimen organizado han llegado a niveles de violencia extremos en los países de la región. Sin embargo, los delincuentes siguen fascinando al público.

México y Colombia, los países más golpeados por el narcotráfico, tienen un enorme repertorio de series que abordan el tema desde diferentes perspectivas. Sin senos no hay paraíso, El cartel de los sapos, El señor de los cielos, El capo y Rosario tijeras son algunas de las “narcoseries” que ocupan las audiencias de Latinoamérica pero también son vistas en África, Europa y Asia.

La más novedosa de estas producciones es Narcos, serie que este año iniciará su cuarta temporada y fue estrenada en agosto de 2015 en Netflix. Creada por Chris Brancato, Eric Newman, y Carlo Bernard, y es una toma orientada en la vida del líder del Cartel de Medellín, Pablo Escobar.

La historia narra el surgimiento del tráfico de cocaína desde Colombia en la década del ochenta. Según el hijo de Escobar, muchos de los planteamientos de la serie no responden a la realidad. Pese a que este tipo de historias pueden considerarse apologías del delito, puesto que presentan los lados más amables del crimen, también es innegable el poder de atracción que ejercen y probablemente por ello, las narcoseries se encuentran en auge.