Por: Redacción 

La CICIG y sus aliados deben iniciar una ofensiva de lobby en el senado estadounidense, para convencer a Marco Rubio de liberar los fondos congelados ante dudas sobre esa comisión. Dos analistas guatemaltecos exponen algunos aspectos de una coyuntura que se complica para la entidad de la ONU.


Un joven con una bandera de Guatemala protestó el sábado 5 de mayo contra la permanencia de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Su nombre: Andrés Zimeri (20).


Zimeri fue golpeado salvajemente en 2017 durante un partido de fútbol y según el testimonio de quienes presenciaron el hecho, los agresores eran agentes de la CICIG.

En la denuncia que el padre de Zimeri envió a la ONU, se menciona que el principal agresor se llama Fernando Washinton Dos Santos Olivera y se acusa al comisionado Iván Velásquez de encubrimiento propio.

Entre otros elementos incómodos, las grabaciones de la golpiza fueron entregadas a la CICIG por el Ministerio Público (MP) y, según el papá del agredido, desaparecieron.

Esta y otras denuncias han llevado a grupos ciudadanos a demandar que esa comisión sea retirada del país. La demanda también ha motivado un clima de disgusto y confrontación entre los grupos que avalan y los que rechazan la presencia de esa entidad.

El caso que logró llegar hasta el Congreso estadounidense, es el ampliamente difundido de la familia Bitkov, que se considera consecuencia de una persecución política emprendida por Vladimir Putin contra los empresarios rusos Igor e Irina Bitkov.


Como consecuencia de este caso, una coalición integrada por los senadores Chris Smith, Roger Wicker, Mike Lee y Marco Rubio, concluyeron que “El congreso de EEUU debe supervisar más a la CICIG”. Rubio interpuso ante el senado estadounidense un recurso llamado “hold”, que detiene la entrega de US$6 millones a la comisión.


En un documento firmado por el representante Smith, este afirma: “Cuando las camarillas de Kremlin usan una agencia de la ONU para perseguir sus venganzas en el exterior, es hora de que el Congreso exija que se enderecen los errores, que se haga responsable a la agencia por lo sucedido y que el Congreso implemente mecanismos de supervisión apropiados”.

La CICIG comenzó su actividad en 2007 y los dos primeros comisionados: Carlos Castresana y Francisco Dall´Anese no tuvieron la enorme presencia mediática que ha tenido Iván Velásquez, nombrado en 2013.

La comisión lleva 10 años en Guatemala, y su mandato concluye en septiembre de 2019. Su primer promotor, el ex canciller Edgar Gutiérrez, señala en una columna de opinión:

“Los frutos de la CICIG son el éxito más notable en la historia de Guatemala de lucha contra la impunidad y la corrupción. Es el que tiene mayores chances de enraizamiento; además, es barato, en términos de cooperación internacional, si se compara con los Cascos Azules y otras misiones convencionales y experimentales”.

Por otra parte, el capitán de aviación y analista Rafael Rottman, afirma: “La CICIG es una institución de cooperación. Debe ceñirse a lo establecido en el acuerdo de cooperación entre el gobierno de Guatemala y las Naciones Unidas. Pero creo que se salió de lo establecido en dicho acuerdo internacional”.

Entretanto, el internacionalista y analista independiente Nicholas Virzi, afirma que la iniciativa de Rubio representa un fuerte golpe para la CICIG, aunque es probable que finalmente, no se corten los fondos para esa entidad.

La injerencia de Rusia en el caso Bitkov o la “venganza del Kremlin”, es un elemento desestimado por este analista, quien señala: “el hold no es un golpe fatal, pero es un mensaje de alerta para la CICIG”.

Rubio está en dos comisiones relevantes: la de Presupuesto y la de Relaciones Hemisféricas”, afirma Virzi, quien señala que el retiro o la suspensión de los fondos puede afectar a la CICIG, pese a que en enero de este año, el gobierno sueco le aportó US$ 9 millones (el 28% de su presupuesto).

Ello, dice el internacionalista, porque el golpe sería más político que económico para la CICIG, que debe cuidar sus relaciones con Estados Unidos, que en el contexto actual se encuentra en busca de aliados contra Venezuela. Y Guatemala podría ser uno de ellos, concluye.

La acción de Rubio ha sacudido el avispero de la opinión pública en Guatemala, donde las redes sociales son el terreno en el cual se intercambian las diversas posiciones. Para los adeptos de la CICIG, Rubio es parte del “pacto de corruptos”, mientras los que piden la salida de Velásquez, aseguran que la comisión de la ONU se ha excedido con la justicia selectiva y afirman que Velásquez es un izquierdista consumado. En tanto, la CICIG evita dar declaraciones sobre el tema.

En cualquier caso, los senadores estadounidenses lograron preocupar al comisionado, quien aunque no sea un izquierdista, muestra una sensibilidad cercana a la estética izquierdista, según su cuenta de Twitter, donde publicó una canción emblemática para los nostálgicos de las ideas revolucionarias. Interpretada por los íconos de las izquierdas latinoamericanas, Mercedes Sosa y Víctor Heredia, el estribillo de la canción citada dice: “quien dice que todo está perdido/yo vengo a ofrecer mi corazón”.

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