La vigilia llamada 40 días por la vida, que inició en 2004 en Estados Unidos, se realiza por primera vez en Guatemala, donde un grupo de activistas pro vida se encuentra en oración frente al Congreso de la República.

Redacción

En 2014, la campaña para proteger la vida desde la concepción se realizó en México y desde ahí se extendió a otros países latinoamericanos. Proteger la vida desde el momento de la fecundación es el objetivo de esta jornada religiosa, consistente en la oración constante por los niños no nacidos.

Además del objetivo evidentemente espiritual, la acción busca llamar a la conciencia de los ciudadanos sobre la importancia de defender a los nonatos del aborto.

“El niño que está creciendo en el vientre de la madre no es una parte del cuerpo materno, sino un ser humano independiente”, afirma Eva Gutiérrez, del movimiento 40 días por la vida en Guatemala.

Según comenta Eva, nuestro país es el número 50 en incorporarse a esta cruzada que inició en Estados Unidos en 2004, frente a un abortorio. “Es una tristeza ver que a las mujeres se les induce a matar a sus niños sin proporcionarles la información necesaria sobre los efectos del aborto”, dice la activista.

Según comenta, el aborto casi siempre está relacionado con la violencia de género, y eso no se les dice a las mujeres. Tampoco se les proporcionan datos sobre el índice de cáncer de mama, suicidio, alcoholismo, drogadicción y muchas otras secuelas consecuencias de ese hecho criminal.

“Abortar es como tirar una piedra en un río. La enorme cantidad de ondas que es expanden en la superficie son una de las consecuencias del hecho, y de la misma manera, cuando se quita la vida a un pequeño que está formándose, la madre sufre las consecuencias, tarde o temprano”, afirma.

Uno de los argumentos a favor del aborto aduce que cuando el embarazo se produce por violación es mejor optar por la “interrupción del embarazo” (un eufemismo usado para no mencionar la palabra aborto).

Sin embargo, Eva señala que los embarazos por violación son  rarísimos, porque “el cuerpo se prepara como mecanismo de defensa a no resultar embarazada cuando hay violación”, dice. Y agrega que la mayoría busca el aborto por desesperación, por un desequilibrio emocional transitorio, muchas veces relacionado con la violencia de género. Es un hecho que hasta el 40% de quienes abortaron se suicidan. Y asegura: “Nuestros datos no son estimaciones ni invenciones. Provienen de países donde el aborto es legal”:

La jornada de oración, ayuno y vigilia inició el 14 de febrero y se extenderá hasta el 25 de marzo. “Guatemala tiene su primera vida salvada. Una joven que pretendía abortar le consultó a una señora dónde podía hacerlo. La consultada resultó ser una voluntaria de 40 días por la vida. La referimos a un centro de auxilio para mujeres en crisis”, cuenta Eva, quien añade que esta situación se presentó dos semanas antes de iniciar la vigilia.

Comenzó con cuatro personas

El movimiento que ahora es mundial comenzó con cuatro personas que oraron durante 40 días y 40 noches para pedirle a Dios que salvara las vidas de los nonatos. Al finalizar los cuarenta días, se habían sumado mil personas y habían logrado salvar a varios niños. En 2007, 50 estados de EEUU formaban parte de la jornada.

Actualmente, los resultados de la jornada son 13,998 bebés salvados del aborto; 170 conversiones de trabajadores practicantes de aborto y 94 centros de aborto cerrados.

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