Tilly Bickford fue afectada por el conflicto armado interno. Cuando tenía 14 años, sus dos padres fueron víctimas de un atentado que fue reivindicado por el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP). Durante muchos años evitó hablar de este tema, incluso con sus hijos. Siempre dijo que sus padres habían muerto en un accidente, hasta que llegó a la conclusión de que la verdadera historia reciente debe ser contada tal y como sucedió.

Según cuenta, para ella fue un largo proceso llegar al perdón y a vivir sin amargura, aunque “uno siempre llora”. Actualmente, es activista en el grupo Guatemala Inmortal, que busca la aplicación de una justicia no selectiva y el mantenimiento del orden constitucional.

Durante la discusión de las reformas constitucionales, fue ofendida por activistas que apoyaban las reformas. Luego de insultarla, filmaron y transmitieron su reacción airada ante las ofensas, pero eliminaron los insultos que originaron su molestia. “Eso nos enseñó que siempre debemos tener a alguien que filme todo lo que está pasando”, señala.

El respeto a la ley y al debido proceso son el norte para este grupo de guatemaltecos donde no existen las jerarquías y que trabajan para evitar que Guatemala siga los pasos a países que actualmente se encuentran bajo . regímenes dictatoriales y donde todo empezó con cambios constitucionales, para seguir con la toma del padrón electoral. “Quiero que mis hijos vivan en un país libre”, afirma Tilly.

Roxana Orantes Córdova

¿Cómo era su vida familiar en 1980?

Mis papás no eran gente de gran poder económico. Éramos una familia de clase media, trabajadores. Mi mamá, una mujer trabajadora de sol a sol. Mi papá también. Tuve un ejemplo de trabajo. Teníamos una vida normal.

¿Y por qué fueron un blanco para la guerrilla?

Eso siempre me lo he preguntado. No eran de cámaras, ni de exceso de dinero, como narran quienes se inventan la mitad. Tal vez los escogieron porque fue cuando a esta gente se le comenzaba a poner peluda la cosa. De la ruralidad comenzaron a traer la confrontación a la ciudad…creo que tal vez fue para empezar a demostrar de lo que eran capaces.  De cómo podían ser  desalmados, derramar sangre de esa forma.

Mis papás tenían el 2.5 por ciento de la participación total en una fábrica de muebles, pero no trabajaban ahí. A esa fábrica se metió un grupo guerrillero a querer imponer un sindicato. Los empleados no quisieron aceptarlo.

Fue un momento tenso.  La policía disolvió el sindicato. Mi tío tuvo que ser internado en un hospital. Entonces mi papá se quedó yendo a pagar planillas. Ahí lo relacionaron con la empresa. Como ellos siempre iban a trabajar juntos, tal vez por eso esa gente decidió que ambos se fueran los dos.

¿Qué sintió cuando se iniciaron los juicios y demandas de resarcimiento?

Me da mucha cólera, porque no es justo, sobre todo después de conocer esas comunidades que están sufriendo tanto. Cuando te cuentan que lo perdieron todo, que masacraron a sus familiares de una forma tan horrible, que incendiaron sus casas. Y a esta gente, que sí fue víctima, no le llega nada de los resarcimientos, es normal sentir desagrado.

Si se firmó la paz, fue un “démonos la mano y caminemos para delante”. Pero lo que está pasando no es justo. Yo he ido a algunos de los juicios de genocidio. Oír a esta señora, Marta Casaus Arzú hablar unas cosas que…digo, esta señora, ¿con qué derecho generaliza, como si todos nosotros fuéramos lo que ella pone en ese libro lleno de mentiras?

En Guatemala hay de todo, pero no somos un pueblo racista, nuestra gente quiere vivir en paz, quiere trabajar. He hablado mucho con personas de comunidades ixiles. Son gente admirable, que padeció los embates del conflicto armado. Les he preguntado si lo que quieren es dinero y siempre dicen: “queremos vivir en paz”. Algo que necesitan estas personas es la titulación de sus tierras, porque muchos fueron despojados de sus propiedades al huir de la violencia.

Me parece inaudito que los resarcimientos no lleguen a las comunidades. Si va a venir un resarcimiento, que lo inviertan en escuelas, en centros de salud. Pero no en esas organizaciones que fomentan la conflictividad y nunca hemos visto que lleven un poco de desarrollo a las comunidades. No vemos que organicen una cooperativa ni funden un centro de salud.

Pienso que, o se firma la ley de reconciliación y de verdad nos damos la mano y caminamos para adelante, o mejor derogar los acuerdos de paz y terminar lo que no se terminó. Porque esta gente quiere llevarnos a un régimen que va a coartar nuestra libertad en todo sentido.

¿Cómo concibe la libertad?

Es lo más preciado que tenemos, cada quien debe vivir a su manera, incluso cuando hablan de estos LGTB, un homosexual, una lesbiana. Yo respeto, que vivan como quieran. Pero que no quieran venir a imponerme su forma de vida, que yo tenga que presenciar sus excesivas muestras de cariño. Eso no lo quiero ver, como tampoco lo quiero ver en una pareja heterosexual.

Es lo que queremos aquí. El respeto al otro, que se terminen las invasiones de fincas. La gente del área rural pide lo mismo. La mayoría quiere igualdad ante la ley. Igualdad de condiciones, que todos tengamos una buena carretera, pero respetar. No tirar basura a la carretera. Saber que existen límites.

¿Cómo surgió Guatemala Inmortal?

Cuando comenzaron a tratar de cambiar la Constitución. Un grupo de ciudadanos, mayoritariamente mujeres, comenzamos a profundizar en las implicaciones. Comenzamos a leer, a estudiar la Constitución.

También comenzamos a ver los ejemplos de países que viven bajo regímenes totalitarios, donde se repite un patrón que comienza con cambios constitucionales y luego viene la toma del padrón electoral. Como grupo comenzamos a discutir todo esto, en qué otros países se dio ese patrón, por ejemplo Venezuela. Ahí comenzamos a manifestar y a hacer reuniones más seguidas. Entonces se decidió ponerle nombre al grupo.

¿Cómo define a Guatemala Inmortal?

Es un grupo cívico. Nadie tiene ninguna intención política electoral o partidista, sino la intención es salvar a Guatemala de una intervención totalitaria. Algunos de los miembros vienen exiliados de Cuba o Venezuela.

¿Qué procesos llevan y cuántas acciones han realizado?

Cerca de treinta querellas contra personajes como el Procurador de los Derechos Humanos, magistrados de la Corte de Constitucionalidad, Thelma Aldana. Más que todo a los personajes que están evitando que exista una justicia equilibrada, no selectiva.

Queremos que se respete la ley y el debido proceso. Por ejemplo, en una ocasión interpusimos un amparo simultáneamente con la fundación Myrna Mack. Entendemos que el amparo solamente lo debe solicitar el agraviado.

Nos lo desestimaron y a la fundación, que estaba en las mismas condiciones, porque tampoco eran agraviados directos, si se los aprobaron. ¿Por qué la selectividad?

Tenemos que luchar porque en Guatemala las cosas se hagan con base en la ley. Nos han acusado de apoyar la corrupción. ¿Cómo vamos a apoyar algo que nos afecta a todos?

Todos hemos visto el retroceso que ha tenido Guatemala con la corrupción, pero no queremos esa selectividad de “unos corruptos sí pero otros corruptos no”.

¿Qué opina sobre los encarcelados por corrupción?

Es inhumano que si la ley indica que la prisión preventiva no debe exceder los tres meses antes del juicio, haya tantas personas que llevan tres años encarceladas sin un juicio. Si son culpables, deben pagar tal como establecen las leyes, pero esto no significa que se violen sus derechos y el debido proceso.

¿Cree que existe un abordaje diferente para los hechos de corrupción?

Por supuesto. Por ejemplo, Thelma Aldana se negó a presentarse ante la comisión legislativa que analiza el caso del edificio fantasma. En casos como este no hay titulares, manifestaciones, demandas de que se ejerza la justicia. ¿Por qué ella puede evadir la justicia y otros tienen qué pasar tres o más años en la cárcel, como los Valdés Paiz, que ni siquiera pueden salir del país?

El que sea culpable tiene que pagar. Pero ahorita es un horror. Me da mucha cólera ver a ese señor extranjero que tiene una gran fijación con seguir haciendo cosas en Guatemala. ¿Por qué no se va, como hicieron los otros dos comisionados?

¿Qué pasó cuando el TSE y la CICIG firmaron el convenio?

En el TSE había guardias extranjeros en las puertas del salón donde se firmó el convenio, no nos dejaron acercarnos. El personal guatemalteco fue bastante educado pero parece que les orientaron que no nos dejaran pasar.

Nos dejaron esperando hasta que estaba por terminar el acto. Tocamos las puertas y dejamos una nota para que nos dieran audiencia y nos explicaran en qué consiste el convenio. Después mandamos otra petición más formal, hace 27 días. No hemos tenido respuesta.

Este convenio pareciera ser un intento de tomar el padrón electoral. ¿Con qué confianza vamos a ejercer el voto libre y soberano si el TSE, que se debe a los guatemaltecos ni siquiera puede explicarnos los detalles del convenio? Ahí está otra vez la corrupción. Antes de la era democrática probablemente hubo fraudes, pero hasta ahora, el TSE siempre había garantizado los procesos electorales. Hoy nos deja muchas dudas. Y sobre todo, es parte del patrón que han seguido para capturar el Estado en las dictaduras totalitarias.

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