Victoria de Morena: un hito en la historia política de México | PERSPECTIVA

Victoria de Morena: un hito en la historia política de México

El triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador es un fenómeno que marca un parteaguas en la historia política de México, donde según analistas, la crisis permanente llevó a la izquierda a obtener una victoria avasalladora.

Para comprender el fenómeno y sus implicaciones en Guatemala, dos analistas hablaron con Perspectiva: Otto Zeissig, ex subsecretario de la Secretaría de Análisis Estratégico (SAE), quien además es un político de izquierda democrática y el pastor evangélico Marco Antonio Díaz, ingeniero químico de profesión, quien afirma que “está dedicado a la iglesia y a la incidencia evangélica en la política del país, promoviendo la unidad y participación integral cristiana y sus valores en todos los aspectos de la vida nacional”.

Roxana Orantes Córdova

¿Cuál es el significado histórico del triunfo electoral de la coalición izquierdista en México?

Histórico y coyunturalmente complicado. El nivel de crisis política e institucional mexicano es complicadísimo. No solo emergió esta opción, alimentada con sectores sociales, sectores académicos, artistas, sino al parecer implosionó el sistema de partidos políticos de derecha.

Lo que pasó en los partidos tradicionales mexicanos: PRI, PRD, PAN, es relevante para entender el triunfo tan arrasador de Andrés Manuel López Obrador y esta opción de izquierda. Y esto no sucede en un año, es un proceso de descomposición de la última década. Pero sin duda alguna, también es una oportunidad para renovar una agenda progresista en América Latina.

Es complicado pensar en que México voltee a ver al Sur con mucho interés, tomando en cuenta que es hacia el Norte donde se juega la problemática de todos los países latinoamericanos y la de México con Estados Unidos es central.

Algo relevante es el papel  que tuvo en el triunfo de Morena el sociólogo nacido en Guatemala Carlos Figueroa Ibarra.

Aquí apuntaría un elemento. El perfil de Carlos Figueroa Ojalá esa fuera una señal para que México también voltee a ver a sus hermanos del sur. Que esa fuera una oportunidad para América Latina en general.

¿Cómo incide esto en Guatemala?

La izquierda guatemalteca tiene una comunicación estrecha con líderes políticos de izquierda tradicionales en México. Seguramente van a haber vasos comunicantes, aunque este liderazgo actual es surgido en un proceso de corto tiempo y desplazó a los liderazgos tradicionales de la izquierda mexicana. Pero seguro habrá vasos comunicantes.

Aunque Morena ha repetido que México no es Venezuela, ¿existe riesgo de que se implanten restricciones similares, por ejemplo a la libre expresión?

Ayer, en su primer discurso, AMLO confirma que no habrá políticas sorpresivas o radicales. Casi un mensaje de tranquilidad a todos los sectores que se pudieron haber sentido más amenazados. Y seguramente, respondiendo a la última y desesperada parte de la campaña de un sector de la derecha que se lanzó a generar pánico. En su intervención, Andrés Manuel habla de apertura, sometimiento a la ley, respeto al libre mercado, a la empresa. Fue un discurso como para calmar a ese sector y espantar a esos fantasmas. Hasta en la segunda parte de su discurso menciona su orientación social, su decisión de voltear a ver a los menos favorecidos, pero su pronunciamiento es un llamado a la paz y a la necesidad de disminuir los niveles de violencia que afectan a la sociedad mexicana.

¿Considera que la polarización ideológica puede agudizarse en estos meses previos a la toma de posesión?

Un primer elemento es entender el período tan largo de transición entre la elección y la toma de posesión, que será en diciembre. Incluso el diseño de la campaña contaba con un riesgo. En esa etapa, el proceso todavía es susceptible. De ahí el discurso conciliador de Andrés Manuel, incluso con un ramo de Olivo a Peña Nieto, a quien agradeció no haber contaminado el proceso. Pero va a ser complicado porque es muy largo el tiempo de la transición. Y es necesario tomar en cuenta que si bien mencionó la posibilidad de revisar el tema de la corrupción, da certeza jurídica a los negocios que se implementaron al amparo de la privatización en el último sexenio.

¿Que implica este triunfo electoral en un contexto complicado para la izquierda latinoamericana, con casos como los de Nicaragua y Venezuela?

Evo Morales es la excepción y con un crecimiento económico impresionante. Pero el contexto para la izquierda latinoamericana está rodeado de elementos desfavorables o negativos. Y demuestra que los pueblos no están cruzados de brazos ni se compran. Cada situación: Nicaragua, Venezuela, Ecuador, tienen sus propios personajes. Pero sin duda es un parteaguas en la situación de los proyectos progresistas latinoamericanos, que venían a menos en sus posibilidades electorales. Es muy importante que esto suceda en México, sin duda alguna es un hito histórico. Otro elemento es que en el equipo cercano de López Obrador hay figuras que son connotados dirigentes empresariales y parece que van a tener un peso en su gabinete.

AMLO entra con una correlación de fuerzas favorable, ¿qué implica esto para la democracia y la gobernabilidad?

El peso de la alianza izquierdista es innegable, tiene el aval del Senado, la alcaldía y el sector empresarial. Esto configura un mandato y en este sentido es valioso que haya apertura en Morena hacia diversos sectores, porque no necesitarán gestionar el contenido de un pacto sino en la propia Morena saldrá el contenido de su mandato.

En su discurso mencionó la necesidad de un pacto de reconciliación y paz. Obviamente, no es un pacto con el crimen organizado. Esto cimenta la gobernabilidad. La lucha contra la corrupción fue la principal bandera de esta alianza. La fuerza que tiene el gobierno de AMLO es para hacer cosas muy serias en materia de la lucha contra la corrupción en México.

¿Considera que podrían darse señalamientos similares a los que AMLO realizó contra procesos electorales donde no ganó?

No creo. Incluso fue inmediato el reconocimiento a la legitimidad de Morena por los partidos contendientes. La diferencia es tan avasalladora que no deja duda y un elemento interesante es que más de diez millones de votantes son parte de la generación millenial. Esto es una fuerza política tan grande como tener al legislativo. Es un mensaje de esperanza, no por ser AMLO y una opción de izquierda democrática, sino por haber sido la respuesta ciudadana a un momento de tremenda crisis.

“Los problemas de nuestros países no los resuelven izquierdas ni derechas, sino ciudadanos comprometidos en los puestos públicos”

Pastor Marco Antonio Díaz

¿Cuál es el significado histórico del triunfo electoral de la coalición izquierdista en México?

La elección actual cierra un ciclo, no solo electoral sino político, marcado por el final de la dictadura partidaria del PRI y de un desgastado discurso y estrategia política que no pudieron con las demandas crecientes de la problemática social y económica de México.

Quiero aclarar que no gana la izquierda, sino pierde la derecha, luego de tres intentos de no responder adecuadamente a las demandas del país. La izquierda, ahora, tiene la oportunidad de demostrar que puede ganar.

López Obrador tendrá seis años para definir de qué tipo de “izquierda” estamos hablando. Esto se verá mejor en el acomodo de las fuerzas que se disputan en el extenso territorio mexicano, tanto en el período de transición y en el primer año de gobierno.

AMLO necesitó una coalición. No pudo y no podía alcanzar el triunfo electoral solo. La alianza más relevante e inesperada fue con el Partido Encuentro Social (PES), de pensamiento evangélico.

Un factor que debe considerarse es que la gestión de López Obrador gravitará bajo la influencia republicana, no demócrata, en los Estados Unidos gobernado por Donald Trump.

¿Cómo incide esto en Guatemala?

Es una pregunta forzosa, cómo incidirá este reacomodo de fuerzas en las tensiones de la región, hablando no solo de Guatemala sino en el Triángulo Norte. Más que en la economía, el impacto será en la gobernabilidad y las disputas de los carteles del crimen organizado con intereses en la región. Presumiblemente esto ya ha sido detectado por el Departamento de Estado de los USA.

Aunque Morena ha repetido que México no es Venezuela, ¿existe riesgo de que se implanten restricciones similares, por ejemplo a la libre expresión?

Este fantasma y  sombra de los regímenes de izquierda en la región, son los que ha desmentido continuamente López Obrador en sus discursos de campaña. Ya como presidente electo, ha llamado a la reconciliación nacional y a la calma a los empresarios e inversores.

En México, la libertad de prensa ha sido crítica, quizá la peor de la región. A Morena se le ha cuestionado, tanto por la libertad de prensa como por la libertad religiosa. Sus respuestas han sido más que claras. Se ha comprometido a gobernar respetando las leyes y la Constitución.

¿Considera que la polarización ideológica puede agudizarse en estos meses previos a la toma de posesión?

Pude ver algunos de los debates de campaña y, leyendo entrelíneas los discursos y las respuestas, se puede vislumbrar que Morena tiene una actitud conciliadora. Es decir, entre los militantes y los nuevos actores políticos, hubo un reacomodo no solo de fuerzas sino de actores como Morena y la coalición que quiere hacer historia. Pienso que en ideología se limaron asperezas, porque la campaña de López Obrador lleva tres intentos. Ahora, al que menos le conviene la polarización, es al gobierno entrante.

¿Que implica este triunfo electoral en un contexto complicado para la izquierda latinoamericana, con casos como los de Nicaragua y Venezuela?

La izquierda mexicana no se parece a la venezolana ni gira en la misma órbita que gira Venezuela. Es más parecida a la izquierda brasileña, la cual no pudo soportar el reto de la corrupción, hundiéndose vergonzosamente en su propio sistema.

Este es el reto que se ha planteado López Obrador, y esto se le va a exigir, en cuanto asuma: la lucha contra la corrupción. El 53% con que ha ganado la presidencia es un record, pero también un índice de los compromisos adquiridos con un electorado que va a ser muy crítico y demandante. López Obrador no llega en un buen momento. Llega en medio de la crisis de un país que espera  resultados inmediatos. No hay tiempo para darle el beneficio de la duda.

AMLO entra con una correlación de fuerzas favorable, ¿qué implica esto para la democracia y la gobernabilidad?

Estos dos valores son el punto de partida para el bien del pueblo mexicano. El triunfo de AMLO es un fruto del sistema democrático, debe recordarse muy bien, y la izquierda ha de honrar la democracia, lo que no ha pasado en Venezuela y Nicaragua, donde los actuales regímenes se burlaron de la democracia y el resultado es desgracia.

La oposición que han prometido Anaya y los otros contendientes tiene como tarea, hacer cumplir las promesas de campaña y cerrar filas contra el abuso y transgresión de la ley. La gobernabilidad será el resultado de la apertura para los distintos y diferentes actores de la sociedad. La gobernabilidad es una meta. Actualmente, se considera que el estado mexicano es fallido, por las deficiencias en seguridad pública y la generalizada corrupción. En este proceso electoral hubo 48 candidatos muertos y 133 políticos asesinados. Si hablamos de correlación de fuerzas y gobernabilidad, México no lo puede hacer solo, mucho menos AMLO, quien necesita las fuerzas de la región. Me parece que por ahí va la felicitación de Trump al nuevo presidente y el ofrecimiento de trabajar juntos.

¿Considera que podrían darse señalamientos similares a los que AMLO realizó contra procesos electorales donde no ganó?

Es irónico, hoy todos los adversarios de campaña reconocieron el triunfo de AMLO aun antes del conteo oficial. En su momento, AMLO amenazó con impedir la toma de posesión de Felipe Calderón en 2006, instalándose por tres meses en la Avenida Paseo de la Reforma. Actitudes parecidas tomó en el 2012 frente a Peña Nieto. Hoy se arrepentirá de sus palabras, amenazas y actitudes antidemocráticas.

Finalmente puedo agregar que la problemática de nuestros países no la resuelven izquierdas ni derechas, sino el ciudadano comprometido en los puestos públicos con los principios y valores dados por Dios, los cuales inspiran nuestras máximas constitucionales.  Porque el Estado es responsabilidad de todos, no de unos cuantos oportunistas que se perpetúan en el poder sin permitir la participación de los mejores en la sociedad. Esto es en esencia la democracia, la participación en libertad y en ley. “Estad atentos a mí,  pueblo mío,  y oídme,  nación mía;  porque de mí saldrá la ley,  y mi justicia para luz de los pueblos”. Isaías 51:4