Por Juan Carlos Zapata

Recientemente tuve la oportunidad de comentar sobre cómo mejorar las condiciones de vida de personas que viven en algunas de las áreas rurales del país. Municipios como Chajul, Nebaj, San Miguel Uspantán, Cunén o Chicamán en Quiché tienen niveles de pobreza por encima del 70% y una población económicamente activa afiliada al IGSS menor al 5%. Aldeas dispersas, muchas veces arraigadas a la economía agrícola de subsistencia, que de tener algún excedente necesitan buscar mercados que puedan pagarles mejor por sus productos.

La política de desarrollo rural requiere de la Ley General de Infraestructura Vial.

Especialmente en el caso de la ciudad de Cobán (incluyendo los municipios de Cobán, San Pedro Carchá, San Juan Chamelco, Santa Cruz Verapaz y San Cristóbal Verapaz), cuya población ya supera los 675,000 habitantes y se estima que llegará a 1.5 millones de personas en los próximos 10 a 15 años. Esta urbanización que está ocurriendo en varias partes del país requiere no solo de más inversión en planificación urbana, sino un modelo más eficiente que permita la inversión en carreteras y caminos rurales para conectar a las personas y que estas puedan transitar más rápido, de manera segura.

La distancia para conectar el municipio de Nebaj con San Cristóbal Verapaz son 104 kilómetros. Este recorrido que en cualquier país con buenas carreteras podría tomar hora y media, en Guatemala nos toma más de tres horas por las pésimas condiciones de la infraestructura vial. La denominada carretera 7W es vital, para reducir la pobreza tanto en Quiché como en Alta Verapaz, porque precisamente dependen uno del otro para la subsistencia de muchos productos agrícolas que se complementan entre sí.

A esta inversión en carreteras principales, se le suma la urgente necesidad de construir más caminos rurales, que ayuden a pobladores aislados en sus comunidades a poder comercializar de mejor manera sus productos. El estudio “Necesidades de caminos rurales para potenciar el empleo en el área rural” desarrollado por Agexport, Cámara del Agro y Fundesa, muestra claramente el tramo que hay que mejorar para conectar las aldeas de la Zona Reina en San Miguel Uspantán hasta San Cristóbal Verapaz. Son aproximadamente 99 kilómetros que habría que asfaltar para beneficiar a 226,000 personas que producen cardamomo, café, hortalizas, papa, cebolla y otros productos de la zona.

La estrategia de inversión y conexión entre las ciudades intermedias es clave para acercar a las poblaciones en el área rural a mercados más competitivos. Invertir en una mejor carretera y caminos rurales, para conectar los 174 kilómetros que separan a Huehuetenango de Cobán, sería acelerar la vida de más de dos millones de personas que hoy viven en condiciones de pobreza y que tardan más de cinco horas para transitar esa ruta de la carretera 7W. Por ello, lo primero es que se logre aprobar la Ley General de Infraestructura Vial, que está pendiente de segunda lectura en el Congreso, para acercar a las ciudades y generar mayor desarrollo.

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