María Alejandra Alquijay Aguilar

Por: María Alejandra Alquijay Aguilar


 

El método de enseñanza más eficaz para enseñar a los niños acerca de este tema consiste en propagar con el ejemplo. Así como un niño forma sus valores y hábitos en el hogar, es capaz de aprender consciente e inconscientemente acerca de la cultura financiera de sus padres. Si un niño crece en un hogar en el que es común la morosidad, éste tenderá a creer que ser moroso no está mal. Por el contrario, si desde pequeño se le inculca la importancia de administrar correctamente el dinero e incluso ahorrar, podría tender a ser más responsable en el ámbito financiero.

Para ello, es recomendable que los padres:

1.        Compren una alcancía de uso exclusivo para cada hijo. En esta, el niño podrá depositar cada moneda o billete obtenido ya sea de su mesada, “domingo” o de alguna otra actividad en la que hubiere participado. Esta práctica permitirá al niño formar poco a poco, un fondo de ahorro. Al ir contribuyendo al fondo, el niño valorará lo difícil que es reunir una suma de dinero para comprar algún dulce o juguete de su elección.

2.        Inviten al niño a que cree una cuenta de ahorro propia al haber ahorrado cierto monto. Al vivir de cerca esta experiencia, conocerá el proceso de percibir beneficios (intereses) del mismo.

3.        Eviten darle al niño todas las peticiones o gustos (fuera de sus necesidades básicas) que solicite. Muy comúnmente se comete este error, creyendo que al darle todo lo que desea, se le hace un bien, cuando en realidad, se le está haciendo un mal.

4.       Empleen frases motivadoras como, “ya falta poco para que puedas reunir –x- cantidad de quetzales para comprar tu nuevo juguete”. “Me siento orgullosa/o de lo que has logrado por tus propios medios.”, etc.

5.        Hagan uso de juegos como “Monopoly”, en los cuales, los jugadores administran su dinero, compran propiedades e incluso pueden llegar a la quiebra al manejar irresponsablemente sus recursos.

Es importante que este tema sea abordado desde el momento en que los niños realizan preguntas acerca de dinero; o bien, es posible esperar hasta los cinco años de edad, una vez cuenten con un sentido de responsabilidad más formado.

Una de las formas más prácticas para abordar el tema del ahorro consiste en ofrecerles un incentivo para ahorrar.  Por ejemplo, “si ahorras Q15.00 de los Q50.00 de tu mesada, aportaré el diferencial para que compremos juntos, el juguete que tanto has anhelado”. Lo importante es que tenga injerencia sobre el ahorro y compra, de lo contrario, será un agente pasivo en el proceso y perderá el interés de la actividad.

A continuación, cuatro temas esenciales que los niños deberían saber y practicar acerca de cultura financiera:

1.        Ahorrar permite invertir en un futuro.

2.        Existe una gran diferencia entre querer y necesitar un bien. Deben evitarse los gastos innecesarios y compras por impulso.

3.        El dinero debe ser administrado de forma responsable. Se sugiere realizar un presupuesto y tratar de cumplirlo mes a mes.

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