Por Alex Castillo, Consultor en Imagen Corporativa

¡Usted me está vendiendo humo! Esta es la reacción que la mayoría de mis clientes han tenido durante estos cinco años de servicios profesionales en imagen pública. Aunque han escuchado hablar sobre la importancia que hoy tiene la imagen, la incredulidad y la desconfianza les gobierna porque no sabían que ya existían profesionales que ofrecían esa clase de servicios en Guatemala.

Antes me parecía frustrante que tuvieran el concepto en sus mentes, pero no se dieran la oportunidad de probar una nueva estrategia de influencia adicional a lo que ya hacen. Ahora me parece un reto.

Otros clientes se han dado la oportunidad de implementar proyectos de manejo de imagen pequeños, como para experimentar. Hemos detectado en qué áreas los están percibiendo mal sus clientes y, consecuentemente, hemos implementado el proceso de estimulación respectivo con acciones de imagen, relaciones públicas y comunicación. Hemos tenido resultados positivos (hasta ganar un premio al gerente del año) pero no le dan seguimiento a la inversión, teniendo la conciencia que están cortando el proceso.

También, he visto en estos años que se ha incrementado el número de departamentos de recursos humanos y empresas que deciden ya no capacitar a sus colaboradores, porque no ven cambios en su conducta corporativa o de ventas, ámbito que es una de las materias primas más importantes sobre las que trabaja la imagen pública.

Estos y otros casos me han permitido detectar los momentos en los cuales salta a la vista que se consiguen los resultados esperados, haciéndoselos ver a mis clientes.

Así, entre las evidencias más importantes que me han hecho ver que una consultoría en imagen pública es efectiva, están:

  1. En una capacitación de imagen, hay un momento en que los participantes se les sale lo que he dado en llamar un “resorte mental”, es decir esas palabras que ellos se adelantan en decir y que precisamente son las que yo iba a pronunciar, lo que indica que hemos llegado a un estado de percepción pleno mutuo sobre la transformación de mentalidad que se pretendía conseguir;
  1. En una estrategia de imagen, cuando el gerente comienza a vincular a los demás departamentos y líderes clave porque ve en ella un espacio de oportunidad para que la empresa se reinvente y estimule de otra manera a sus clientes;
  1. Cuando una vendedora está más consciente de la imagen personal que está proyectando, corrige en el momento de la venta sus errores de estimulación y no solo consigue la venta sino, mejor aún, establece una relación de confianza con sus clientes.
  1. Cuando en un producto audiovisual, una campaña publicitaria o producto comunicacional, un periodista, medio de comunicación o productora logra comprender la visión, el mensaje e intensión de la empresa o proyecto, lográndolos plasmar en la pieza respectiva que permitirá una mayor comprensión del personaje o institución expuestos a la percepción colectiva o imagen pública.
  1. El momento en el que el cliente comprende la naturaleza y funcionamiento de la imagen pública, dimensionando que la misma puede englobar a otras disciplinas comunicacionales, y se convence de conocer y aplicar iniciativas de relaciones públicas y comunicación si quiere tener un mayor impacto.

Llegar a estos hallazgos ha sido un proceso complicado de sensibilidad y sentido estratégico, pues hay que tener un ojo clínico desarrollado para detectar los instantes en los que se producen los cambios de percepción hacia un personaje o institución, situaciones a partir de las cuales comienza la verdadera labor de un imagólogo que es el sostenimiento o modificación de la línea de acción para asegurar que se seguirá percibiendo correctamente a sus clientes.

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