Por María Renee Estrada 

Bien lo dijo Marcel Proust La felicidad es saludable para el cuerpo, pero el sufrimiento es el que desarrolla las fuerzas del espíritu”; y con eso podríamos resumir la actitud que debemos tomar ante la crisis mundial que estamos viviendo actualmente. El golpe económico será fuerte, ya lo estamos empezando a vislumbrar, y las pérdidas humanas definitivamente no hay manera de pronosticarlas. No tenemos control sobre lo que está sucediendo, y en eso nos asusta. Pero nuestra capacidad de resiliencia como seres humanos es mayor que cualquier obstáculo que se nos presente. Las crisis pulen tu vida. En ellas descubres lo que realmente eres.” – Allan K. Chalmers.

Lo que sí podemos controlar son nuestras acciones en el presente, así como el plan que podemos diseñar respecto a nuestro futuro. Trazar el camino que queremos recorrer es una manera sana de ver más allá de la crisis. Porque esta crisis también pasará.

La cuestión entonces es ¿cómo podemos apoyarnos mutuamente, como guatemaltecos, para suavizar la crisis que estamos viviendo, y viviremos las próximas semanas y meses? Cómo podemos ser una Guatemala, más allá de la crisis.

Indudablemente el país, y los guatemaltecos, tenemos mucho que ofrecer. Guatemala Beyond Expectations lo dice particularmente bien, “Guatemala es un país que supera expectativas. Es moderno, vanguardista, solidario y feliz. Es un centro de negocios con conexiones aéreas a las principales ciudades del mundo y con talento humano reconocido por su capacidad, creatividad y gran vocación para servir a los demás […] Guatemala es uno de los países con más alto índice de emprendedurismo en el mundo, según lo reflejan estudios especializados. El impulso hacia la empresarialidad es una de las fortalezas en el país, lo que facilita la realización de negocios y la preparación del recurso humano.”

Hoy, tenemos un llamado importante que nos invita a preguntarnos ¿a quién y cómo puedo apoyar durante y después de la crisis?

Las pymes, los pequeños comercios -formales e informales-, así como el sector de turismo, son algunos de los grandes afectados por la situación. ¿Qué podemos hacer para apoyarlos? Consumamos local. Si no es ahora, cuando se pueda; Pero tracemos un mapa de todas las acciones que podamos emprender, en las que apoyemos el comercio local directamente: cafeterías, café, restaurantes, panaderías, tiendas de barrio, el mercado, mercaditos a domicilio, etc. Todo cuenta. Incluso los viajes que queremos hacer cuando todo esto termine, ¿qué regiones turísticas del país aún no conocemos? ¿A qué aventura gastronómica nos queremos animar? El Altiplano, las Verapaces, Pacífico, Oriente, el Caribe, el Mundo Maya o lo Colonial.

Y es que podemos gastar nuestro tiempo y energías hablando del problema, pero lo que nos toca hacer es afrontarlo y salir adelante. No es la primera vez, ni será la última. Aterricemos entonces, ¿qué estamos haciendo y qué vamos a hacer? Lo ideal es imaginar y actuar, más allá de la crisis.

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