Por Wendy Mena

Si alguna vez ha viajado fuera de la ciudad de Guatemala se ha encontrado con uno de los problemas que más afectan al país: carreteras en mal estado. Un problema que genera congestionamiento, retrasos, sobrecostos, accidentes y muchos otros efectos negativos. No importa si recorre el país de oriente a occidente por la CA1 o CA2, de sur a norte por la CA9 o alguna otra ruta nacional; si viaja por trabajo, turismo o motivos personales; si va en auto, bus o camión; el pésimo estado de las carreteras nos afecta a todos.


La red vial de Guatemala asciende a 16,457 kilómetros, entre carreteras pavimentadas, carreteras de terracería y caminos rurales. Esto es apenas 1 metro de construcción por habitante, por debajo de otros países de Centroamérica y el mundo. A esto se suma que en 5 años no se ha construido ningún kilómetro nuevo y que las autoridades han hecho un pobre trabajo reparando las carreteras actuales, invirtiendo apenas un 1% de PIB en un tema tan elemental.


Sin embargo, comúnmente vemos a las carreteras como un problema del gobierno y olvidamos que como ciudadanos podemos exigir a las autoridades que atiendan con carácter de urgencia la infraestructura del país. Una herramienta para lograrlo es la Iniciativa de Ley 5431: Ley General de Infraestructura, que fue presentada el año pasado al Congreso de la República y está pendiente de ser aprobada por los diputados.

Esta propuesta de Ley crea una Superintendencia de Infraestructura Vial, un órgano técnico y calificado para llevar toda la planificación y ejecución de proyectos de infraestructura. También establece una modalidad de contratos de pago por disponibilidad, es decir, que la carretera se paga hasta que la obra esté terminada. Además, cuenta con otros mecanismos para dar certeza a los inversionistas y asegurar que se utilicen adecuadamente los fondos actuales para mantenimiento de la red vial.

Todos tenemos en mente una o mas carreteras que necesitan reparación o reconstrucción con urgencia, sea para potencializar el comercio, el turismo o para mejorar nuestra calidad de vida.  La mejor vía para lograr que se reparen dichas carreteras, es exigir a las autoridades actuales la aprobación de iniciativas como la Ley General de Infraestructura; y asegurarnos que las autoridades futuras, a quienes daremos nuestro voto, prioricen las carreteras en sus planes de gobierno.

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