Por Alex Castillo

Nuevo año, nuevas visiones. Y así como proyectamos nuestras vidas entorno a las estabilidades que necesitamos tener para darle seguimiento a nuestros proyectos, es importante comprender el mundo que nos tocará vivir y, principalmente, las ideas y relaciones a las que debemos responder.

Así, evalúo que las principales tendencias que marcarán cómo percibimos nuestro mundo y el de las empresas estarán marcadas por:

  1. Incremento en la crisis de legitimidad

La sobreoferta digital, de streaming y del Internet de las cosas harán que el cliente se confunda aún más en encontrar la mejor opción para satisfacer sus necesidades.

Se harán necesarias estrategias de convencimiento (imagen pública – RSE) para estimular correctamente sobre la idoneidad de la oferta comercial en cada uno de los sectores económicos.

  1. Debilitamiento en la generación de confianza

La incertidumbre financiera y la de la inestabilidad de las cosas en general quebrantará la confianza en apuestas de corto y mediano plazo, como el propio consumo.

La inteligencia artificial, las estrategias de ventas y el mercadeo deberán avanzar en el eje estratégico del establecimiento de relaciones personales con el cliente, a manera de establecer una credibilidad mínima que sea el sostén del consumo y la toma de decisiones, tanto de la oferta como de la demanda.

Ante estos posibles escenarios, es trascendental decidir qué tipo de imagen (credibilidad) vamos a proyectar, una positiva o una negativa, tomando en cuenta que nos estaremos jugando nuestra reputación en márgenes de tiempo mucho más cortos, por ejemplo, al momento de un saludo, al entrar a un lugar, en el preciso momento en el que entras a una reunión, en el instante en que publicas algo en tus redes sociales o en el momento en que estás recibiendo alguna instrucción por parte de sus superiores para dar una buena atención a los clientes.

Esto se consigue diseñando mentalmente en todo momento la idea de lo que quieres proyectar en cada una de tus interacciones, para lograr así tus objetivos con mucha más eficacia.

En esta línea, les presento tres de las vías que recomiendo seguir para que ustedes mismos diseñen la proyección de su imagen personal y corporativa.

  1. Diseña tu propio método.

Tu método es tu forma precisa y particular de como tú haces las cosas o te desenvuelves. Por ejemplo, el mío tiene tres componentes esenciales que son: visión integral, estrategia y utilidad.

Con estas tres orientaciones tengo claro cómo me quiero conducir, definiendo a cada momento los objetivos que quiero alcanzar en cada acción de imagen pública, y así voy regulando cada una de estas características para que cada una sobresalga dependiendo de las necesidades del momento.

  1. Perfila tus valores.

Muchas veces dejamos que las personas nos perciban de la manera que ellos quieran y otras más pensamos que eso no lo podemos controlar, pero lo que sí podemos controlar son los estímulos, los mensajes que transmitimos en nuestro diario interactuar.

Por eso los valores constituyen ese basamento sobre el cual se edifica tu identidad como persona, la cual va a transmitir tu imagen y marcará tu sello.

Por ejemplo, los valores que he definido que le dan la mística a mi ejercicio profesional son los siguientes:

  • Respeto
  • Ética
  • Integridad
  • Armonía
  • Alegría
  • Honestidad
  • Estrategia, calidad y excelencia
  • Diálogo, cohesión y comprensión

Todos ellos definidos estratégicamente para cumplir con el objetivo que me tracé para que guíen mi diario accionar, y así tener claro qué tipo de persona soy, qué tipo de persona estoy construyendo en mi día a día y qué tipo de imagen personal y corporativa estoy proyectando cotidianamente.

  1. Por último, debes definir de qué forma les gustarás a las personas, es decir, qué gustará de ti para que se puedan conectar contigo.

Hay un gran dicho en imagen pública que les he dicho y he hecho entender a mis asesorados: qué vas a hacer tú para que la otra persona se sienta bien cuando está contigo. Eso depende de tu creatividad, de tu estrategia y, específicamente, de que tengas un objetivo en cada una de tus interacciones.

Teniendo esto claro, por ejemplo, en todo lo que publiques en internet, las interacciones que tengas, etc., tendrás un poco de mayor control y, por lo tanto, irás orientando cómo las personas te perciben y así les gustes más a cada paso que das.

Apegándote a ese libreto que te propongo estarás mejor preparado para transmitir la verdad de lo que eres, lo cual se ha malinterpretado erróneamente como que es apariencia, como que queremos engañar, que somos personas falsas, pero desde la imagen pública, técnicamente se concibe el tipo de persona que eres basada en tus valores como la ruta que orienta tu método de vida.

Espero que con estas tres vías puedas ir orientando la proyección de tu imagen pública, paso esencial que seguimos los consultores en imagen pública para alcanzar esos objetivos tan anhelados en la vida personal y corporativa. Te invito a que los pongas a prueba y me compartas tus comentarios al final de esta entrada. ¡Feliz año 2019!

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