Por Juan Carlos Zapata

 

Los países comienzan a ver la seriedad del impacto social y económico del covid-19. La forma en que cada economía está generando programas para solventar la crisis varía entre 0.5-10% del PIB de cada país. La propia OCDE prevé que la economía global crecerá apenas un 1.5% en 2020 en el peor de los escenarios, frente al 2.9% logrado el año pasado. Incluso en Europa, países como Italia, que han dependido del turismo como motor económico consideran cerrar este año en una recesión.

 

La propia revista The Economist comenta que “las propiedades del virus no se entienden completamente y podrían cambiar, por lo que el papel de los pacientes asintomáticos aún se entiende de manera imperfecta”. Esto afecta directamente a las empresas y los hogares que no saben cómo va a reaccionar la economía.

En el caso de Guatemala, todavía es temprano para generar estimaciones económicas y dependerá de qué tanto se prolonguen las medidas de distanciamiento social, las cuales en estos momentos son las más adecuadas para reducir las probabilidades de una crisis de salud. Las medidas de reducción de la tasa de interés líder, así como de estabilización del tipo de cambio por parte del Banco de Guatemala han sido positivas para incentivar la inversión y generar mecanismos que le permitan a los agentes económicos sobrellevar de mejor manera esta crisis.

En todos estos escenarios, hasta ahora analizados, se estima que la economía guatemalteca todavía podría crecer 2.6%, dependiendo del impacto global en el segundo semestre. Lo más grave para un país como Guatemala son las personas más marginadas que viven en condiciones de pobreza y pobreza extrema, que verán sus ingresos seriamente afectados y es hacia allí que deben enfocarse la mayor cantidad de recursos desde organismos como el Ministerio de Desarrollo Social, para generar transferencias condicionadas que les permita seguir sobreviviendo.

Una de las recomendaciones de expertos internacionales de la CDC es no solo el distanciamiento social que el Gobierno del presidente Giammattei está implementando muy bien, sino aumentar el número de pruebas disponibles en el país. Por ello desde Fundesa nos hemos sumado a un esfuerzo colectivo para generar más recursos que permitan que tengamos más pruebas PCR (“Reacción en Cadena de la Polimersa” por sus siglas en inglés) en el país, en esta primera fase de la enfermedad. Este esfuerzo ha sido fabuloso, porque se han recibido donaciones desde US$1 hasta US$60,000 para apoyar.

En todo el país hemos sido testigos de cómo empresarios y Gobierno, así como municipalidades e instituciones autónomas, están trabajando de la mano para ser solidarios y unir esfuerzos de trabajo conjunto que permita agilizar los procesos de contratación pública. Empresas de todo tipo han hecho donaciones directas para la construcción y equipamiento de hospitales provisionales, han donado raciones de comida, se han unido a estas campañas de recaudación para pruebas, entre otros, en donde la solidaridad se ha puesto de manifiesto como no se veía en mucho tiempo y vemos cómo incluso líderes políticos del Congreso de la República, están trabajando de manera conjunta, para aprobar iniciativas de ley que permitan al Estado salir adelante.

Por ello estoy seguro de que vamos a salir adelante. Que luego de que pase la primera fase crítica de la enfermedad, la economía guatemalteca va a seguir su rumbo positivo que llevaba. Pero en estos momentos, lo más importante es respetar las medidas de distanciamiento social que se han implementado hasta el 12 de abril.

 

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