Por Alex Castillo, Consultor en Imagen Corporativa

¿Estamos conscientes de la realidad que vivimos? Como consultor en imagen pública, he insistido mucho en que conocemos la realidad a través de nuestros sentidos. Pero estudios recientes dan cuenta de que la realidad existe en cuanto la miras. Entonces, si queremos construir una buena imagen de algo o de alguien, debemos de voltear
a ver al observador y no a lo observado.

Vamos por partes.


No sé si te has dado cuenta de que en la medida en que tomas una decisión o realizas una acción, realmente lo que estás haciendo es construir una realidad, tu realidad. Por eso, como te vaya en la vida o la opinión que tengan de ti, simplemente será el reflejo de lo que tú mismo has construido, esa emoción, pensamiento, acción, proyecto que hiciste que existiera.


Con cada paso que das, haces que surja a la vida una idea, hecho concreto o cosa física.

Como la mayoría de personas no nos damos cuenta de esto, entonces vivimos engañados por la misma realidad que construimos, o como diría Albert Einstein, «[la realidad] es la capacidad que tienen de engañarse nuestros sentidos».
Avancemos. Al conocer la realidad, tu cerebro se basa primero en tu sistema de creencias (estados de ánimo,  experiencias previas, dónde creciste) para tomar un punto de partida para interpretar mínimamente lo que estás observando o haciendo, pero siempre habrá un sesgo.

Como diría Borja Vilaseca, comunicador emprendedor español, «no vemos la realidad como es, la vemos como somos nosotros». Sí, esto quiere decir que las cosas que hacemos, cómo las hacemos y cómo las interpretamos son un mero reflejo de quiénes somos.

Entonces, al manejar nuestra imagen pública debemos concentrarnos en establecer quiénes somos y cuál es nuestra propuesta de valor porque lo que logremos será una consecuencia de quiénes somos. Lograremos los objetivos aunque las personas solo vean y perciban algunas señales de quiénes somos y la «realidad que queremos construir».

Pero lo que sucede muchas veces es que ponemos mucha atención en lo que los demás creen que somos nosostros (o lo que alcanzan a ver) y poca atención en nosotros mismos y la realidad que queremos crear.

De ahí que debamos poner atención a nuestra capacidad de observar la realidad y volver la mirada hacia nosotros mismos para replantear los parámetros con los que vamos a ajustar nuestros pensamientos y acciones para dar el siguiente paso de una manera más calculada.

Estoy consciente de que la vida del siglo XXI nos deja poco espacio para hacer esta reflexión en el día a día. Lo que propongo es que nos tomemos un instante antes de dar el siguiente paso, porque ese salto puede modificar mucho o poco la realidad, para el ahora y para el mañana, misma que nos rebotará tarde o temprano en la cara porque es un reflejo de nosotros.

Entonces, ¿puedo confiar en la realidad?

Sí, siempre que tengas claro que es un reflejo de ti mismo.

¿Puedo confiar en cómo percibe la gente determinada marca, producto, servicio o país?

Sí, porque es su realidad, estando consciente de que coincidirán en lo más básico que les haga tomar partido por algo o alguien, pero que en lo profundo siempre interpretarán de diferente forma y eso los alejará del asunto.

¿Puedo seguir confiando en mis sentidos?

Sí. Comienza por conocerte a ti mismo para saber cómo miras las cosas y, en el momento en que la realidad entre en contacto con tus sentidos, tú ya sabrás cómo la vas a interpretar y, por lo tanto, visualizarás los siguientes pasos.

¿Puedo confiar en mis percepciones?

Sí. Estando claro que son los lentes que tienen varias graduaciones llamadas historia, experiencias, lugar de procedencia, clase social, cultura, etc., los que determinarán a la idea que sintetizará lo que piensas y sientes de ese algo o alguien.

En síntesis, la realidad no existe, tú la creas en tu día a día con tus pensamientos y acciones. Cuando mires a tus ideas y emociones y las ubiques, estarás ubicando la realidad que quieres construir y a la vez permitiendo, de a pocos, que los demás sepan que tu imagen es lo más real posible y entonces se vuelva pública para que te crean,
confíen y recomienden.

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