Nadie sabe a ciencia cierta qué va a pasar en el mundo del fútbol el día después de la pandemia del coronavirus, pero todos los expertos apuntan que el actual modelo que se ha asentado el fútbol se verá modificado sustancialmente. La pérdida multimillonaria de ingresos, la posibilidad de jugar los partidos a puerta cerrada y las dudas sobre las opciones de acabar la temporada crean un nuevo marco donde muchos clubs se verán obligados a gestionar de un modo muy distinto sus activos si quieren sobrevivir.

Pese a esta drástica reducción de efectivos, que ha dejado a la plantilla del primer equipo como la más corta entre todos los equipos de Primera, continúa siendo la más cara del mundo. De hecho, teniendo en cuenta que la masa salarial total se eleva a 245 millones limpios y que la plantilla actual cuenta con 19 jugadores, el promedio es de 12.89 millones netos por jugador.Y a estos casi 13 millones de euros por barba les falta todavía que añadir los bonus que tiene cada jugador por títulos ganados o por partidos jugados. Una auténtica ruina para el club si ve frenados o reducidos sus ingresos de forma sustancial.

Una cifra que seguramente podría verse desbordada en todos los sentidos si finalmente llega Neymar al Barcelona. A nadie se le escapa que el jugador pasaría a ser directamente el segundo jugador mejor pagado de la plantilla, sólo superado por Leo Messi. El aterrizaje del brasileño obligaría a hacer una limpieza drástica en la plantilla para no transformar la tesorería del club en un auténtico solar.

El Barcelona ha conseguido frenar esta sangría en parte con un acuerdo de reducción salarial del 70%. Ahora mismo esta rebaja le ha ahorrado un total de 21 millones de euros del montante total: 245. Evidentemente, sigue siendo del todo insuficiente para hacer frente a todos los gastos y aún más mirando al complicado horizonte que se avecina en el mundo del fútbol. De ahí que las palabras del presidente Josep Maria Bartomeu anunciando que este año en el mercado “habrá más trueques que dinero” se presenta como un vaticinio tan realista como preocupante.

Fuente: AS

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