Argentina está próxima a alcanzar una de sus más grandes cosechas de soya, con un volumen estimado de 56 millones de toneladas, en un año crucial donde las exportaciones jugarán un papel clave para la estabilidad de la economía.


Argentina enfrentó el año pasado su peor sequía de los últimos 50 años, con pérdidas en la producción de soya superiores al 30 por ciento, las cuales se unieron al complejo escenario de volatilidad cambiaria y recesión que llevaron a un revés económico del que aún se padecen los efectos.


Sin embargo, la agroindustria argentina muestra hoy signos de repunte con una de la más altas estimaciones de cosecha general, las cuales suman 145 millones de toneladas distribuidas principalmente entre soya, maíz y trigo.

De acuerdo con la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), sólo por concepto de soya se prevé este año una cosecha de 56 millones de toneladas frente a las 35 millones de toneladas que se lograron el año pasado.    Una de las regiones argentinas donde se reportó mejoras en la producción fue la provincia de Santa Fe (centro).

Marcos Maniado, socio gerente de la planta Paloma Cereales, radicada en la localidad de Timbúes, a más de 300 kilómetros de Buenos Aires, dijo que se trata de “una de las mejores cosechas de la historia argentina” con un “buen ritmo a nivel de producción y campo” y de mercadería en general.

Paloma Cereales es una empresa dedicada al acondicionamiento de granos en Timbúes, cerca de los puertos de la zona del Gran Rosario, desde donde se exporta el 80 por ciento de la producción de granos de Argentina.

La empresa funciona como un centro de acopio que envía a diferentes terminales portuarias, pero su principal función es la del procesamiento de mercadería “fuera de estándar”, mediante la cual se recuperan granos que puedan estar afectados por la humedad o los insectos.

El clima actual y los buenos pronósticos del tiempo fueron determinantes para el objetivo que se trazó Argentina de aumentar las exportaciones, en un contexto de dificultades económicas y financieras.

En tanto, para Guillermo Abatedaga, productor en la localidad, no solo un mayor volumen caracteriza la nueva cosecha de soya, sino también la calidad del grano.  “El grano está en óptimas condiciones por el color, es un color como que recién está la soya para cosechar, sino se va poniendo más negro y se dañan los granos; está en perfectas condiciones y con una sanidad espectacular”, apuntó Abatedaga.

El productor destacó el papel que juega China como destino clave de las exportaciones de porotos de soya argentina, ya que el país asiático absorbe cerca del 90 por ciento de la producción total.

Para el ciclo 2018/19, los agroexportadores argentinos esperan obtener un 75 por ciento más de volumen de producción de soya que el año pasado.   Hasta el momento se ha cosechado sólo el 15 por ciento de toda el área sembrada a nivel nacional que consta de unas 17,6 millones de hectáreas.

El cultivo y procesamiento de la soya en Argentina genera empleos para unas 250.000 personas, entre trabajos directos e indirectos, según datos de la secretaría de Gobierno de Agroindustria de la Nación.

Toda la actividad agroindustrial del país representa el 18 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) argentino, así como el 65 por ciento de las exportaciones y el 15 por ciento de la generación de empleo.

Fuente: Xinhuanet 

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