La idea de tener un negocio propio suena bastante atractiva, sobre todo porque pareciera que emprender está de moda y porque los emprendedores suelen ser vistos con una imagen de rockstars. Hoy, todo el mundo quiere abrir una startup, pero la realidad es que muchas personas no saben a lo que se van a enfrentar.

Existen muchos factores para que las startups no fracasen, pero definitivamente la manera en la que empiezas un negocio es clave para su éxito o fracaso. Yo lo vi cuando emprendí Kiperfy en 2014, una plataforma que gestiona la administración de un inmueble, que conecta a los inquilinos y que ya opera en México, Colombia y Costa Rica.

1. Emprende con algo que te apasione

Esto hará que puedas resistir las situaciones difíciles y que te mantengas firme en el camino cuando las cosas no se pongan bien. Imagínate que ya tuvieras todo el dinero del mundo y te tienes que dedicar todos los días a algo. ¿Qué harías por gusto y no por dinero? Busca cuáles son las industrias que hay alrededor de lo que tienes en mente.

2. Investiga, investiga, investiga

Una vez que tienes definido lo que quieres hacer, deberás convertirte en un experto en el tema. Hoy en día tenemos todas las herramientas para obtener información de lo que queramos en segundos como internet, y si algo te apasiona, entonces seguramente conoces  un poco más del tema que los demás. Revisa si tu idea, producto o servicio ya existe, si es exitoso o no, si funciona o no y sobre todo, investiga su mercado. Haz el ejercicio, imaginate que tienes que entregar una tesis del tema. Te aseguro que hará una gran diferencia.

3. Crea un modelo de negocio real

“Business Model Generation” de Alexander Osterwalder es un libro que yo recomiendo mucho porque te ayuda a definir de una forma más clara tu idea de negocio. Es un modelo Canvas en donde te obligas a definir todo lo referente a tu negocio. Por lo tanto una vez que construyes este modelo, lo puedes considerar ya como algo real, algo tangible. Se puede modificar continuamente pero ya tienes un modelo real.

4. Haz  un presupuesto

Emprender siempre cuesta tiempo, dinero y esfuerzo. Esto quiere decir que aunque no tenga un precio, siempre llevará un costo de por medio. ¿Cuánto estás dispuesto a dar por tu nuevo negocio? Una vez que tengas la respuesta, haz un presupuesto.  Es importante que sepas que la primer versión que tengas no será la mejor, y tienes que ser muy tolerante a la frustración. Todo es una serie de esfuerzos y mejoras, así que no te desesperes, las grandes empresas comenzaron con modelos muy básicos.

5. Sal al mercado

Uno de los errores que encuentro en los modelos de negocio que me presentan es que antes de conseguir clientes, las personas se gastan el dinero de su familia o de sus ahorros e invierten en lo que será su oficina, en mobiliario y en las mejores herramientas para su empresa.

Sin embargo, esta acción se convierte muy rápido en el fracaso de los emprendedores.   La intención debe ser al revés: primero busca prospectos que se conviertan en fanáticos de tus ideas o por otro lado también las personas que te pueden dar una retroalimentación para que tu producto o servicio sea mejor. Nunca veas el fracaso como una derrota definitiva. Consigue a tus clientes primero y después podrás invertir tu dinero pero de una forma inteligente.

Ser emprendedor no es magia, sé estricto con tu disciplina y tu dedicación. Se consistente en tus buenas prácticas por suficiente tiempo y llegará el momento en donde verás los frutos y que todo ha valido la pena.

Fuente: Entrepreneur

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