Empezar un negocio puede ser como aventar espagueti a la pared y ver qué es lo que se pega. Incluso si tienes objetivos claros desde el inicio, una vez que se empieza a andar, las cosas siguen cambiando y evolucionando, manteniéndonos reactivos y fuera del asiento del conductor. Siendo así, tiene sentido que una de las causas más comunes de la fatiga y el agotamiento (según Genny Ghanimeh, fundadora y CEO de Pi Slice y colaboradora de Entrepreneur) sea “trabajar muy duro siendo incapaces de apagarnos”. Muchos emprendedores se encuentran haciendo esto: trabajando largas y pesadas horas para hacer que su negocio funcione en este periodo de caos, cuando en realidad el trabajo real debería empezar con una sesión intensiva de estrategia para crear un plan de negocios.

Ahora, este no deberá ser un plan de negocios en el sentido tradicional.plan de negocios, y sobre cuáles serán tus prioridades semanales y mensuales conforme vayas avanzando. Una vez que tengas claras estas prioridades y el orden para atacarlas, puedes evitar la fatiga construyendo un equilibrio entre tu vida y el trabajo. Aquí te dejamos cuatro tips para hacerlo mientras haces una estrategia para esta nueva década.

1. Crea tres objetivos claros para el año

Siéntate con tu equipo o con tu mentor y haz una lista de los objetivos principales para este año; David Weman escribió en Vistage que idealmente sólo debería haber tres objetivos centrales. Estos pueden ser específicos para el negocio, o más hacia el desarrollo personal, como la cantidad de conferencias a las que deberías ir o en cuántos eventos quisieras estar. Una vez que tengas una lista exhaustiva, revísala. ¿Cuáles tres valen realmente tu tiempo y energía? Puede que te encuentres objetivos que pueden entrar dentro de otros.

Una vez que te sientas bien (¡y emocionado) con tus tres objetivos principales escríbelos en grane para que puedas colgarlos en la oficina. Conforme empiecen a pasar los trimestres, meses y semanas, los objetivos más pequeños y todas las iniciativas hacia lograrlos deberán ir cabiendo dentro de estos tres objetivos base.

2. Fragmenta el año en pedazos pequeños

Puede ser masivamente abrumador ver los 365 días que tenemos por delante e intentar hacer una estrategia de ataque para cada uno de ellos. Mejor, empieza con pedazos pequeños. Piensa en el siguiente trimestre. ¿Cuál deberías ser el subobjetivo para cada mes? ¿Qué harás cada semana para lograr ese subobjetivo, y cómo se unen los hábitos y prácticas diarias, semanales y mensuales para lograrlos?

Cuando empiezas a fragmentar el objetivo, empiezas a sentirte más organizado. Ahora, sabiendo lo que debes lograr en el día a día (que podría ser: cuántos artículos debes escribir, cuántas llamadas de ventas debes hacer, o cuántas sesiones de coaching vas a ofrecer), te garantizará estar siempre en control de tu negocio.

3. Crea parámetros que te permitan ser proactivo, en lugar de reactivo

Al final, el proceso de crear este plan te empoderará para ser proactivo, en lugar de reactivo. Jessica Zimmerman, wedding planner y fundadora de una empresa de arreglos florales millonaria, también es mamá de tres pequeños y tiene que encontrar el equilibrio en esto. Tuvo que deshacerse de la necesidad de ser reactiva (respondiendo cuando los clientes escribían, trabajando toda la noche) para estar para sus hijos y crear ese balance.

“Ten clara la hora a la que empiezas y terminas de trabajar” me compartió. “Históricamente, en nuestra sociedad agraria los humanos trabajaban con los ritmos del sol. Trabajar si parar no está en nuestro ADN.” Zimmerman recomienda crear parámetros para trabajar en bloques de tiempo más cortos para hacer trabajo de mayor impacto, y dar tiempo en la mañana y en la noche para no trabajar. Otra cosa que aplica es sólo revisar su correo una vez al día (en periodos de 30 minutos). De esta forma, tu tiempo laboral se explota al máximo y puede evitar la fatiga antes de que empiece a formarse.

4. Agenda tiempo para salir de vacaciones

Contrario a la reciente tendencia de trabajar todo el tiempo, las vacaciones te dejan mejor que como te encuentran. Emma Seppälä escribe para Psychology Today que “incluso una escapada corta puede ofrecer una recuperación significativa, mientras que los viajes más largos ofrecen aún más alivio”.

Y cuando tomas vacaciones, implica desconectarte de todo en el trabajo. No aprovecharás los beneficios completos del tiempo libre si siempre estás abriendo tu computadora junto a la alberca. Prepara todo para irte una semana, o busca que alguien de tu equipo se haga cargo. Como esto lo vas a planear por adelantado, no será tan difícil lograrlo.

Puede que evitar la fatiga parezca imposible a la hora de empezar y dirigir un negocio, pero es fundamental que protejas tu salud y tu bienestar. Sé proactivo, crea un plan granular y asegúrate de tener suficientes descansos. Tu negocio y tu felicidad dependen de ello.

Fuente: Entrepreneur

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