Tomar la decisión de abrir tu propia empresa no es una tarea fácil. Antes de animarte a dar este primer seguramente la pasaste analizando los pros y contras, haciendo planes y cuentas. Ahora que la decisión ha sido tomada, comienza el verdadero camino hacia el éxito del emprendimiento.

Lo primero que hay que tomar en cuenta es que no hay una fórmula mágica para llevar una startup al éxito, cada emprendimiento tiene sus propios retos, problemas y necesidades, y lo que es importante es entenderlos y abordarlos de una manera personalizada. Cada que trabajo con una nueva startup nos enfocamos en no a ver el panorama de la industria, sino a descubrir las fuerzas y las necesidades de la misma que deben trabajarse para entrar al sector que aspiran.

Hoy en día es un gran momento para invertir en nuevos negocios en América Latina. Hay fuertes instituciones y organizaciones de apoyo como aceleradoras, programas institucionales para impulsar a emprendedores y hay un ecosistema creciente en distintas industrias, muchas de estas con foco en nuevas tecnologías. En mi trabajo, de la mano de nuevos emprendimientos, me ha tocado ver una evolución increíble del ecosistema. Hemos dejado atrás la idea de que hacer una startup de tecnología en Latinoamérica era un juego y ahora hay equipos y emprendedores mucho más maduros con el conocimiento y la experiencia para crear compañías exitosas.

Sin embargo, hay que estar preparados y tener un plan sólido que disminuya las barreras y aumente las oportunidades. Como líder del programa Launchpad Accelerator en Hispanoamérica, un programa enfocado en apoyar a startups en etapa de crecimiento para que den el siguiente paso, puedo decir que hay 3 características que tienen en común las empresas que entran al programa: un gran equipo de socios fundadores, foco (tal vez ‘obsesión’ podría ser apropiado) en los objetivos y productos más relevantes, y un equipo capaz apoyado por recursos suficientes para operar de manera ininterrumpida al menos un año.

Otro de los problemas más comunes que he encontrado es que la cultura de la startup brilla por su ausencia y utilizan tecnologías inadecuadas, o peor aún, no tienen un equipo de ingeniería o de tecnología con un líder de alto rango, que bien puede ser un CTO (Chief Technology Officer) o co-fundador técnico que ayude a dirigir el rumbo de la tecnología de la startup.

El equipo en una startup es clave para determinar su éxito. Según una encuesta hecha a inversionistas de riesgo publicada en 2013, el 65% de las startups que fracasan lo hacen debido a “problemas con la gente”, mientras que solo el 35% de estos fracasos se debe a problemas de producto o del mercado. Conformar un equipo sólido y adecuado para la empresa, tanto en integración como en conocimiento, es lo que empujará la empresa al siguiente nivel.

Es importante que todas las personas sepan por qué se hace lo que se hace y lo que se espera del trabajo. En pocas palabras, enfocarse en la gente es la mejor práctica, porque un buen equipo, que además está motivado y se siente seguro, será el que impulse a mejorar el servicio y los productos, por lo que el resto de la operación fluirá de mejor manera.

Fuente: Entrepreneur

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