Aunque faltan alrededor de seis semanas para la primera elección en Guatemala, la apatía y el desconocimiento de los ciudadanos sobre el proceso es una de las características más evidentes. Hoy, Perspectiva presenta a sus lectores información sobre la relevancia de los diputados distritales y la identidad de algunos ciudadanos que aspiran a ocupar esas curules en el distrito central.

Roxana Orantes Córdova

Activistas sociales, oenegeros, profesionales y hasta un estudiante de diversificado buscan ocupar una curul en el Congreso. El espacio desde donde estos ciudadanos pretenden lanzarse al legislativo son las casillas de candidatos a diputados distritales.

La importancia de esta figura, es que teóricamente se trata de los mediadores entre la ciudadanía y el Estado. Más que legisladores, los diputados debieran ser “representantes” de quienes los eligieron. Escuchar y trasladar las demandas ciudadanas, investigar las denuncias de corrupción que les hacen sus votantes, conocer los principales problemas del distrito que los eligió son algunas de las obligaciones que tienen los representantes de los partidos en las diputaciones distritales.

Como en muchos aspectos relacionados con el ejercicio del poder, la realidad y el ideal plasmado en las normativas no se corresponden y en Guatemala, no es raro que diputados “distritales” residan o sean originarios de localidades muy lejanas a las que representan.

También es casi nula la interacción de los representantes con sus votantes y exceptuando el tema de las concesiones para obras públicas en el interior, los “distritales” raramente se interesan por las problemáticas del distrito al que representan.

Simultáneamente, la ciudadanía está marcada por la indiferencia y el desconocimiento del panorama político. Un estudio presentado ayer por la Asociación de Investigación y Estudios Sociales, efectuado por Barómetro de Latinomérica y la Universidad de Vanderblit, EE.UU, evidencia que de poco más de mil quinientos encuestados, el 75% tiene escaso interés en la política y uno de cada tres guatemaltecos no está empadronado.

Casi el 90% de los consultados en esa muestra dijo que no simpatizaba con ningún partido político durante el período en que la realizaron (enero a marzo recién pasado). Y de los encuestados, uno de cada cinco se abstendría de votar, mientras uno de tres votaría en blanco o nulo.

Activistas, profesionales…y un “teenager” en la contienda

La primera característica común a los aspirantes a diputaciones distritales en Guatemala es que la mayor parte son personajes de la vida política nacional, aunque no hayan ocupado curules.

Por ejemplo, Tilly Bickford, quien ocupa la tercera casilla en el listado del Partido Unionista (PU), es una activista de Guatemala Inmortal (GI), quien comenzó a incursionar en el activismo a partir de su oposición al intento de reformas constitucionales. Otro momento que marcó la participación pública de Bickford fue la firma del convenio entre el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), considerado por GI una evidencia de intromisión extranjera que viciaría el proceso.

Samuel Pérez Álvarez, quien ocupa la primera casilla distrital del Movimiento Semilla, inició su acción política durante las protestas de 2015. Joven profesional egresado de la Universidad Rafael Landívar, Pérez dijo hace algunos meses a Perspectiva que su motivación para participar en política surgió a partir de su conocimiento de la “Guatemala profunda” y las necesidades de las personas en el interior.

La  viuda del abogado Francisco Palomo (defensor de Efraín Ríos Montt), Ana Lucrecia Marroquín Godoy de Palomo, es la candidata que tiene el primer lugar entre los diputados del distrito central para el partido VALOR. Su hermano, el periodista Gonzalo Marroquín Godoy es el candidato a la alcaldía metropolitana por Encuentro por Guatemala.

Entre quienes buscan reelegirse, puede mencionarse a Edwin Adim Maldonado Molina, electo por el Frente de Convergencia Nacional (FCN), en la legislatura pasada. Con pensum cerrado en la carrera de Derecho y poco más de 25 años, en 2017 Maldonado presidió la Comisión de Finanzas del Congreso.

Hasta poco antes de su elección, el diputado Maldonado (hijo de un ex congresista de la UNE y LIDER), fue gerente de las empresas familiares Cable TV San José y Megavisión, que operan en Escuintla y tienen cobertura en todo el país, dio a conocer Sylvia Gereda en una nota publicada en 2016.

Con un historial radicalmente distinto al del joven empresario e hijo de un diputado, el primer lugar en el listado de candidatos de Winaq lo ocupa Aldo Iván Dávila Morales, un activista de la comunidad LGBTIQ y ha sido director de la ONG llamada Gente Positiva, integrada por personas que portan el VIH. El enfoque de esa organización es la búsqueda de un trato equitativo y medicamentos para las personas que viven con esa enfermedad.

Entre los que buscan representar a la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), como diputados capitalinos, hay dos periodistas. Marina Coronado, una conocida locutora que hace décadas estuvo vinculada con el Frente Unido de la Revolución (FUR; de Manuel Colom Argueta), es la que tiene la primera casilla entre los candidatos y Sergio del Águila, quien fue editor en Siglo Veintiuno y posteriormente asesor de la bancada de la URNG, está en la octava casilla.

Y finalmente, no puede dejar de mencionarse a Byron Borja, quien con 18 años ocupa la octava casilla de candidatos en el partido Convergencia. Estudiante de Diversificado, quiere ser el diputado más joven de la historia guatemalteca. De ser electo, su “primer empleo” sería el de legislar, han comentado varios medios de comunicación.

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