Protegida por las antiguas murallas de piedra que encierran su vibrante puerto, Cartagena está casi totalmente rodeada por el mar Caribe. Edificios rosados, amarillos y púrpuras se alinean en las calles empedradas de la ciudad vieja, descoloridas después de siglos bajo el poderoso sol.


Declarada como patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984, esta ciudad, que durante siglos fue un puerto vital para los colonizadores españoles que fundaron la ciudad en 1533 —y que la tuvieron bajo su dominio durante más de 275 años—, podría perder su estatus como patrimonio si no cumple con las condiciones de la organización.


¿La razón? Un proyecto de cinco edificios de unos 30 pisos llamado “Aquarela”, que la Unesco ha recomendado desde 2017 derribar, pues su construcción “perturbaría y destruiría… la relación histórico visual y simbólica existente entre el castillo y sus alrededores”.

El Castillo de San Felipe y la ciudad amurallada “siguen siendo ejemplos auténticos de algunos de los ingenieros militares más importantes” de los siglos XVI, XVII y XVIII, por eso, si no se protege, quedaría en la lista de Patrimonio en Peligro, y podría llegar a perder su inscripción en la lista de Patrimonio de la Humanidad.

Alberto Escovar Wilson-White director de Patrimonio del Ministerio de Cultura de Colombia, explica que uno de los objetivos de los españoles al construir el Castillo fue defender la ciudad desde allí. Y, por preservar intacto este paisaje durante tantos siglos, Cartagena logró la designación como patrimonio de la Humanidad hace más de tres décadas. Pero ahora está en riesgo.  “Ya está verificado que el edificio Aquarela impacta directamente en la inscripción poniendo en peligro el Valor Universal Excepcional (VUE), que es la razón de ser de estar en la lista del patrimonio mundial”, dice.

La alerta la había dado la Unesco en los comités donde se revisa el estado de conservación de los lugares patrimonio de la humanidad, pero el mes pasado, en Azerbaiyán, la organización volvió a hacer esta recomendación e “instó a finalizar y aprobar los Planes Especiales de Manejo y Protección (PEMP) en los que vienen trabajando MinCultura, la Alcaldía de Cartagena y la Escuela Taller de Cartagena, para el Centro Histórico y para Fortificaciones y Estructuras de la Bahía, teniendo en cuenta las recomendaciones de la misión de 2017″.

Y en un informe de 2018, la Unesco pidió “detener indefinidamente la construcción del proyecto y demoler lo que se ha construido, teniendo en cuenta la amenaza que representa para la conservación de los atributos que sustentan el VUE (Valor Único Excepcional)”.  “Si el proyecto permanece en pie y se culmina”, dice un documento de la Unesco de diciembre de 2018, “el recinto amurallado de Cartagena pasaría a la Lista de patrimonio el riesgo de la Unesco”.

Colombia deberá presentar en diciembre de 2020, al Centro del Patrimonio Mundial, un reporte actualizado sobre el estado del patrimonio en Cartagena y la implementación de las recomendaciones emitidas el mes pasado, para su examen por parte del Comité del Patrimonio Mundial en su próxima sesión en 2021, según un comunicado del Ministerio de Cultura.  Si no cumple con las recomendaciones, entraría entonces a la lista de Patrimonio en Riesgo, como los 53 lugares que integran el listado en peligro, entre los que están lugares de Bolivia, Afganistán, Malí, México, Panamá, Perú, entre otros.

El proyecto obtuvo la licencia de construcción en 2015 y en 2017 inició la construcción del proyecto, le dijo a CNN en Español Gilma Úsuga, portavoz de Promotora Calle 47, que lidera el proyecto Aquarela. Según ella, cuando obtuvieron el aval, el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC), adscrito al Ministerio de Cultura, confirmó que el barrio donde se construyó el edificio “no hacía parte del área de influencia del Castillo San Felipe”.

Úsuga y Escovar Wilson-White coinciden en que el proyecto está debidamente licenciado. Pero según el Gobierno, la irregularidad se presentó por una circular firmada por la Secretaría Distrital de Planeación en 2013 que permite “el máximo aprovechamiento del predio para el desarrollo de tantas viviendas” en la zona cercana al Castillo San Felipe.

Con base en esa circular, explica Escovar Wilson-White, la Curaduría Urbana No.1 de Cartagena expidió la licencia de construcción para este proyecto, en un sector donde la altura máxima de los edificios, según el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) legislación vigente, era de entre 4 y 6 pisos, y autorizó edificios de 32 pisos. La irregularidad está en que una circular no puede superar al POT, cuyos cambios deben ser aprobados por el concejo local, dijo Escovar Wilson-White. El caso está en los juzgados.

En 2017, la Procuraduría general de Colombia le pidió a un juez de Cartagena “suspender de manera inmediata” la construcción del proyecto para proteger “los derechos e intereses superiores” del país. En abril de 2018, la Procuraduría suspendió a tres funcionarios públicos por presuntas irregularidades presentadas en la construcción del edificio Aquarela.  Actualmente el caso se enfrenta cuatro procesos legales para determinar responsabilidades en el otorgamiento de la licencia.

Piden demoler la torre

En abril de 2018 el Tribunal Administrativo de la ciudad suspendió la construcción del proyecto de viviendas.  Para febrero de 2019, la Constructora encargada del proyecto había propuesto reducir los edificios de 30 a 20 pisos con el fin de salvar el proyecto, pero según la Procuraduría, el único destino “inexorable” para este proyecto es su demolición.

La Procuraduría dice además que las torres del proyecto generarían contaminación visual, en el centro histórico debido a sus casi 94 metros de altura. Además, los más de 900 apartamentos que se esperaba se construyeran allí, también representaría una “carga poblacional adicional que podría impactar negativamente la calidad de vida de los habitantes del sector”, según la Procuraduría.

El proyecto fue licenciado para la construcción de cinco edificios que en total suman 956 unidades de vivienda, dijo Úsuga. Hasta el momento se han construido 25 pisos de la torre 1, y las bases de la torre 2, dijo ella.

Las pérdidas parciales, según Úsuga, son de poco más de 15,6 millones de dólares. Ella dice que el 100% del proyecto se vendió la semana del lanzamiento.

Los propietarios de las torres 3, 4 y 5 pueden solicitar la devolución del dinero que han invertido a la fiduciaria, dijo Úsuga. El dinero de los compradores de las torres 1 y 2 fue invertido en materiales de obras de la construcción paralizada, agregó.

Y mientras la justicia colombiana y las autoridades deciden qué hacer con las torres, Colombia está en peligro de perder una de las designaciones culturales más importantes del mundo.

Fuente: CNN

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