Hoy, dos académicos expusieron sus respectivos puntos de vista sobre el cierre de la embajada guatemalteca en Suecia. Edgar Ortiz mencionó que es una medida desacertada, que perjudicará la imagen del país ante el concierto de naciones. Entretanto, Nicholas Virzi afirmó que la acción muestra el descontento del actual gobierno de Guatemala con el actual gobierno de Suecia, si bien esto no significa una ruptura de relaciones diplomáticas y podría modificarse durante la gestión del Dr. Alejandro Giammattei.

Roxana Orantes Córdova

Una vez más, el ministerio de Relaciones Exteriores adoptó una medida que ha motivado debate en la opinión pública. El cierre de la embajada guatemalteca en Suecia genera discusiones y especulaciones aunque según afirma Nicholas Virzi, director del Centro de Estudios Económico Sociales (CEES) y catedrático de Relaciones Internacionales en la Universidad Francisco Marroquín, “no se trata del fin de las relaciones entre ambos países, sino se trata de una acción que, aunque no fuera la norma, cualquier presidente puede realizar”.

Por otra parte Edgar Ortiz, encargado del área jurídica en la Fundación Libertad y Desarrollo, expresó que Guatemala podría ser vista como “un país de cavernícolas” ante el mundo civilizado.

“Suecia es uno de los países más desarrollados en todos los aspectos, y hacerle un desplante no ha sido una buena idea”, dijo Ortiz.

¿Qué gana y qué pierde Guatemala? Edgar Ortiz

“Aunque la Canciller lo niegue, el cierre de la embajada en Suecia convierte en institucional un problema entre el embajador Anders Kompass y el mandatario Jimmy Morales”.

“Aunque no sea afín a la ideología socialista de Kompass, las relaciones internacionales se dan en el marco del pluralismo global. Suecia es uno de los países con mayores indicadores y uno de los países más relevantes en el concierto de las naciones”, afirmó Ortiz.

Según dijo el analista, “la actitud del gobierno guatemalteco es un acto de descortesía y además de las relaciones con el reino de Suecia, podría perjudicar también al G13, donde ese país es muy relevante”.

“Aunque formalmente no es una ruptura, se trata de un método muy sutil que obligará a que los asuntos consulares se resuelvan en Alemania. Este es un mensaje claro”, expresa.

Sobre la afirmación de Anders Kompass que habría motivado primero, la declaratoria de non grato y recientemente, el cierre de la embajada, Ortiz consideró que: “fue una declaración impropia para un diplomático, pero hay que considerar que se trató de una opinión en un foro temático y esto conlleva ciertos matices. Guatemala se posicionó como un país con una opinión fáctica. Cuando hay una ofensa de un diplomático hacia el país donde ejerce, primero se envía una nota. Aquí el punto es que el gobierno llevó el problema con la CICIG hasta un punto absurdo”,

Para Ortiz, el gobierno reaccionó de manera infantil a lo que consideró una ofensa. El tema, indicó, se desarrolló en la siguiente secuencia: 1. El diplomático dijo que Guatemala es un país corrupto, en un foro sobre corrupción; 2. El presidente se enoja, y en lugar de ventilar el diferendo con una nota, pide la remoción.

“La reacción no fue proporcional a un comentario inocente. Kompass es un diplomático y funcionario reconocido internacionalmente, con trayectoria en varios foros internacionales. ¿Qué gana y qué pierde Guatemala? No será un impacto inmediato”, señaló.

“Con indicadores tan bajos como los de Guatemala, ante la imagen internacional nos hemos de ver como trogloditas. Esto, en primera instancia. También podríamos encontrar puertas cerradas en países europeos y dificultad en el tema de la cooperación internacional. Nuestra imagen será la de un país con una visión parroquiana”, finalizó.

“El cierre no compromete al siguiente gobierno”: Nicholas Virzi

Según dijo Virzi:

“El cierre de la embajada de Guatemala en Suecia es el reflejo del descontento del actual gobierno de Guatemala con el actual gobierno de Suecia. No compromete al siguiente gobierno guatemalteco en lo más mínimo. Ni Suecia tendría incentivo ni motivo de castigar al próximo gobierno de Guatemala por su rechazo a las políticas del actual gobierno de Guatemala.”

“No necesariamente es un daño a largo plazo.  El mandatario electo, el Dr. Alejandro Giammattei, podría restituir la embajada cuando inicie su mandato”, expresó Virzi.

El Dr. Virzi también menciona ciertos antecedentes relevantes de las relaciones entre Suecia y Guatemala.  Según Virzi, mucho antes de que la CICIG se volviera un tema candente en la política guatemalteca existía la percepción de que Suecia, y otros países europeos, se han mostrado inclinados hacia ciertos grupos de presión involucrados en la perpetuación de la conflictividad social en el interior del país.

“Varios sectores empresariales se vienen quejando de lo que han percibido como la intromisión e injerencia de países europeos en lo que mucho llaman la conflictividad social en el interior del país. Esto genera mucho descontento con ese país, y otros también, entre algunos sectores influyentes en Guatemala.

Sin embargo, añade que “Por muchos años, Suecia ha tenido un buen modelo en cuanto a respeto a la ley y el orden en su propio país. Sería ideal que Guatemala emulara el ejemplo nórdico en materia de libertad, libertad de corrupción y protección de derechos de propiedad privada.  No obstante, no se puede decir que Suecia aboga por esos tres puntos en conjunto en países como Guatemala.  Apoya la lucha contra la corrupción, pero pareciera que la protección de la propiedad no es prioridad para Suecia en países como Guatemala.  Está en la libertad de fijar su propia política exterior, pero debe entender que de no hacerla de manera balanceada, generará anticuerpos en este, y posiblemente otros, países.”

El antecedente del cierre de la embajada, fue el intento fallido del Presidente Morales de expulsar al embajador de Suecia Anders Kompass, quien en un evento de la CICIG pronunció una declaración que molestó a muchos sectores en Guatemala. Al no poder hacerlo, recurrió al cierre de su propia embajada en Suecia.  El cierre de una embajada no es una medida inusual en la diplomacia.  Se utiliza este medida para señalar rechazo a la política exterior de otro país.  No obstante, en este caso, no compromete al siguiente gobierno guatemalteco.

Según Virzi: “Moisés Naím  expone en su libro Fin del Poder que  un diplomático debe ser mesurado, profesional, y procurar trabajar tras bambalinas, sin faltar respeto al país en el que se encuentra trabajando. Por eso se ha considerado recomendable que en la medida posible se evite expresar posiciones sobre la política interna del país en el que se encuentra un embajador.”

Sin embargo, a veces tensiones ocasionales son inevitables.  Virzi comenta: “países como Suecia tienen agendas en temas sociales que los colocarían en el espectro de izquierda en muchos países del mundo.  Más alla del apoyo brindado a grupos de presión contestatarios, su agenda de su política exterior, que de entrada la define como feminista, suele incluir temas considerados controversiales en sociedades más conservadoras del Tercer Mundo: temas de género, aborto, identidad sexual, y otros que de entrada pueden generar tensión entre el gobierno de Suecia y un gobierno de corte conservador, como lo es el gobierno de Jimmy Morales.  Si a eso se le suma el apoyo de Suecia a la CICIG, que estuvo involucrada en una confrontación durísima con el gobierno de Jimmy Morales, resulta predecible la decisión de Morales de intentar expulsar al Embajador de Suecia en Guatemala.  Al no poder hacerlo, su única otra opción para mostrar su rechazo a la conducta del mismo, fue retirar el embajador de Guatemala en Suecia”.

Y concluyó: “Sin embargo, repito, esto es cosa coyuntural de dos gobiernos actuales.  No necesariamente afecta las relaciones diplomáticas de largo plazo entre los Estados de Guatemala y Suecia. Se perfila que el próximo gobierno del Dr. Alejandro Giammattei va estar muy atento a los asuntos internacionales, y en manos de un buen equipo bajo la dirección del Señor Pedro Brolo. No habría razones de dudar de sus capacidades de establecer y mantener relaciones con los países que mejor convenga a Guatemala, bajo los términos que acuerda el gobierno de Guatemala.”

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