Asumió la dirección de la Junta Directiva de la Empresa Portuaria Nacional (EMPORNAC), en un momento crítico. Según comenta, la infraestructura y capacidad tecnológica eran lamentables. Poco más de dos años después, Byron Monterrosa dejará al gobierno electo un puerto que llena varios estándares internacionales de calidad y que ha logrado avances sustanciales en materias de tecnología, coordinación intersectorial y planificación.

Por Redacción

 

 

¿Cuándo inició su gestión?

El cinco de julio de 2017. Estamos cumpliendo dos años y medio ahora, a finales de este mes de diciembre de 2019.

¿Qué encontró al iniciar su administración?

Desde que llegamos encontramos una historia completamente triste. Esto era una película de terror. Una crisis en la que el puerto no tenía equipo ni maquinaria en la parte marítima pero tampoco en la parte terrestre.

¿Qué implicaciones tenían estas carencias?

En primer lugar complicaban muchísimo el sistema de importaciones y exportaciones.

¿Cuál fue el reto más complicado?

El principal reto fue devolver la transparencia a la gestión portuaria y aduanera a Santo Tomás de Castilla. En aquel momento, el superintendente de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), Juan Francisco Solórzano Foppa, había determinado que se iban a cerrar las aduanas del puerto. Y esto era cerrar el puerto.

Lo primero fue trazar una hoja de ruta que se cumplió en los primeros cuatro o cinco meses. Y de esa manera, a finales del mismo año, en diciembre de 2017, logramos la certificación como depósito aduanero temporal.

Esto nos convertía en auxiliares de la función fiscalizadora aduanal, devolviéndole la transparencia al puerto. A partir de ahí, comenzamos con un plan de equipamiento y modernización portuario.

 

 

 

¿Cómo se financió esto?

Solicitamos al Presidente de la República una ampliación presupuestaria por Q247 millones y medio. Nos fue otorgado después de pasar todos los procesos y así pudimos iniciar los procesos de licitación, que bendito sea Dios el 97% fue un éxito.

Ahí ya conseguimos comprar los repuestos para levantar la maquinaria que estaba tirada. Mandamos a reparar los remolcadores más importantes.

¿En función de qué miden esta importancia?

Son los barcos que miden el atraque y zarpe de los buques. Ahí inicia la operación portuaria. Se repararon en óptimas condiciones, al cien por ciento. Todas las piezas nuevas, de fábrica.

Compramos repuestos para las máquinas terrestres y también compramos maquinaria especializada moderna en suficiente cantidad para garantizar la operación del puerto. Esto lo hicimos de manera conjunta con los sectores organizados del país, con quienes sostenemos constantes reuniones en mesas de diálogo permanente, para tomar las decisiones de manera  conjunta, porque al fin y al cabo son ellos los que disfrutan y gozan de un buen servicio o los que lamentan y pierden si Santo Tomás de Castilla no tiene el equipo correspondiente.

¿Con qué personal cuentan y cómo es la interacción con estas personas?

Tenemos más de mil seiscientos trabajadores, cinco sindicatos. Primero hubo qué concientizarlos para trabajar en equipo, que no importaba si su ideología sindical variaba un poco, pero había que tener logros de manera conjunta y lo logramos.

Una vez contando con el apoyo de todos ellos fuimos variando los normativos operacionales que hacía 32 años no se modificaban. Eran totalmente obsoletos y ni siquiera ubicaban la tecnología.

¿Cómo es el panorama actualmente?

Estamos migrando a un sistema digital de alta generación para el control de los contenedores. El apilamiento de contenedores en bloque nos permite maximizar los espacios en los patios. Logramos cambiar de cuatro a seis básculas, también de última generación. En este momento las están instalando.

Habilitamos nuevas salidas del puerto para evitar congestionamientos y ahora son cinco carriles, ya no tres. También tenemos la instalación de los rayos X, para la inspección no intrusiva para el cien por ciento de los contenedores entrantes y salientes, llenos o vacíos.

Esto lo hicimos de manera conjunta y tomados de la mano del gobierno estadounidense, especialmente con la embajada americana, que desde el principio nos escuchó, nos dio la mano, el soporte. Incluso nos ayudó con un poco de logística. Supervisaron y revisaron bases de licitación para darle transparencia al proceso, que era histórico. Imagínese, más de 28 años intentando poner rayos X y jamás se había logrado, por muchas razones. Hoy esto es un hecho, se están terminando de instalar, a más tardar, el próximo 17 de diciembre.

¿Cuándo los instalarán?

Esperamos que en los primeros días de enero de 2020 estaremos inaugurando el sistema de rayos X. Es importante decir que estaremos transmitiendo imágenes de manera permanente en tiempo real, con los sectores que todos los días “hacen puerto”: Gobernación, MAGA, Salud y SAT, pero sobre todo también con autoridades del gobierno de Estados Unidos.

¿Por qué? Porque teníamos que rescatar la soberanía y la seguridad de nuestro máximo aliado comercial. Por razones geográficas así nos tocó, gracias a Dios. Hay que cuidar esa relación. Además, va de la mano con lo que viene.

¿Qué es lo que viene?

La certificación del puerto. Algo muy importante, porque en los próximos meses el departamento de guardacostas estadounidense estará diciendo si nuestro puerto es o no apto para que las navieras de mayor renombre en el mundo puedan venir con seguridad y certeza a nuestro muelle. En este sentido, si no sacamos cien puntos, por lo menos tenemos 85 en este momento. Y por supuesto, terminar el proceso es un reto que les queda a las nuevas autoridades.

¿Qué le dejan a Guatemala?

A los guatemaltecos les dejamos un puerto que funciona, que tiene tecnología de punta, que les da certeza y seguridad a los americanos. Necesitamos el comercio exterior con EE.UU. Más del 80 por ciento de la carga de Santo Tomás llega a Estados Unidos como tráfico de paso o destino final y esto es de respetarlo.

No solamente en la parte del contrabando y el narcotráfico. Actualmente, al gobierno americano le preocupa mucho la seguridad en términos de terrorismo. Con la implementación de todos estos sistemas y circuitos, les podemos garantizar a ellos que esto se va a cumplir y que Santo Tomás de Castilla es un puerto seguro para ellos.

A los guatemaltecos les decimos que tienen un puerto donde pasa cerca del cuarenta por ciento de las exportaciones marítimas del país. Más del veintiuno por ciento de la recaudación fiscal y con un potencial de crecimiento enorme.

También le dejamos a Guatemala una nueva ruta comercial con México, que esta administración logró promover y formular. Inicia el próximo febrero de 2020, para que los exportadores y productores puedan surtirle productos frescos y congelados de cualquier tipo a toda la Riviera Maya. Más de 145 mil habitaciones hoteleras, más de 7 mil restaurantes que esperan la oferta del producto guatemalteco. Entonces, también creamos fuentes de ingreso en el puerto, aparte de dejarlo estable y seguro, debidamente equipado.

¿Qué efectos ha tenido todo esto?

Ya hay un cambio evidente, ya desde el extranjero se confirma al puerto de otra forma. Y sobre todo, las navieras ya pueden sentirse seguras. Y aquella amenaza de que las navieras se iban a retirar es completamente nula.

Por el contrario, hay reuniones con nuevas navieras que quieren entrar a nuestro puerto. Eso ya dice mucho.

¿Al gobierno entrante, qué le dejan?

Primero, le deseamos toda la suerte del mundo. Segundo, estamos en la mejor disposición de compartir la información y actividades con las autoridades designadas. Para hacer la transición de manera cordial.

Dejamos los estudios hechos para la construcción de la terminal especializada de graneles líquidos y la terminal de pasajeros. No solo para promover el comercio y el turismo, sino también descongestionar nuestro muelle actual, que solamente consta de 914 metros lineales. Y para el mercado guatemalteco eso es poco.

Santo Tomás de Castilla queda con una habilidad comercial en carga de contenedores inmejorable. Les quedan también los estudios para la construcción de 300 metros más de muelle, aptos para recibir embarcaciones de mayor calado.

Las cosas sí se pueden hacer. Para muestra un botón y estamos muy satisfechos.

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