Aunque Guatemala se encuentra en la segunda fase del proceso electoral, el impacto del evento en la ciudadanía no es visible, exceptuando la visible desinformación de la mayoría y el descenso en el número de personas que aspiran a ser electas en puestos de elección popular. Según el politólogo Christians Castillo, no se cumplió con el principal objetivo de las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP), que definieron la contienda en la búsqueda de un proceso electoral igualitario, y en cambio, estamos a las puertas de una elección que se caracteriza por la carencia de debate, las dudas sobre la idoneidad de los que debieran ser garantes del proceso y el “voto sensitario”, es decir, el voto excluyente.

Roxana Orantes Córdova

Muchas de las innovaciones del proceso electoral 2019, contenidas en la LEPP reformada, se convirtieron en dificultades y lejos de lograr lo que pretendían, han entorpecido la próxima elección, donde los candidatos inscritos descendieron de 25,792 en 2015 a 10,853 cuando cerró el padrón.

En 2015, el padrón electoral fue de 7, 556. 873 ciudadanos. Actualmente, llegó a los 7, 953,87. Es decir, el número de empadronados actual es muy similar al de hace cuatro años. A diferencia de 2015, cuando la ciudadanía se encontraba ávida de información política y el debate era parte de la cotidianidad, el sondeo de un telenoticiero que circuló en redes sociales evidencia el absoluto desconocimiento de los ciudadanos más jóvenes, personas entre 18 y 25 años que no conocen a los partidos políticos, a los binomios y mucho menos a los secretarios de los partidos.

La desinformación no es novedad, pero la ignorancia política se exacerba por dos factores: la carencia de propaganda electoral para la ciudadanía “de a pie” y la ausencia de debates públicos entre candidatos.

El intento por regular la distribución de espacios para la propaganda ha sido muy diferente en la práctica que en la proyección original. La búsqueda de distribuir equitativamente los espacios proselitistas y el papel del TSE como encargado de la contratación y distribución de esos espacios logró ahuyentar a la mayor parte de medios masivos, que no están dispuestos a cobrar un porcentaje mucho menor por pautas que, además, pagaría el Estado, con los retardos y complicaciones que conlleva para cualquier empresa tener al Estado como cliente.

Finalmente, pero no menos importante, es la promoción del voto entre los migrantes que residen en el extranjero, concretamente en EE.UU. Según Castillo, de unos 2.7 millones de guatemaltecos que estarían viviendo en EEUU, solamente 60 mil tienen DPI actualizado y están debidamente empadronados.

“No es mala intención, sino mala evaluación del timming”

De los 24 partidos políticos que presentaron candidatos, 15 están debidamente acreditados, informa Luis Ramírez, vocero del TSE.  Según dice, la primera fase del proceso terminó con ocho millones de empadronados.

“El TSE está cumpliendo los tiempos. Es una dinámica nueva, sin antecedentes. El proceso tiene como base o fundamento los cambios a la LEPP. El proceso servirá para evaluar si posteriormente se reforman algunos aspectos de esta ley, como artículos o procedimientos”, explica y agrega que la primera fase terminó con ocho millones de empadronados y que el TSE está listo para afrontar los retos de la segunda fase.

Empero, la visión de Castillo es diferente. “Lo que sucede no es producto de la mala intención, sino de la mala evaluación del timming (sincronización) político”, comenta el analista del Instituto de Problemas Nacionales de la USAC (IPNUSAC).

“El evento no termina de arrancar, pese a que se encuentra en su segunda fase”, afirma Castillo. Según dice: “Se buscó promover la competición igualitaria, pero sin éxito. Por ejemplo, debido a que solamente 15 binomios han recibido credenciales, son estos los que pueden tener exposición mediática, según la normativa. Esto implica que para el resto, está corriendo el tiempo sin poder realizar proselitismo”.

Lo engorroso de los trámites incidirá en que se incremente el llamado voto sensitario, término utilizado en ciencia política para el voto excluyente. Por ejemplo, explica Castillo, inicialmente las mujeres y otros grupos, como los analfabetas, no tenían derecho al voto. Posteriormente, fueron los habitantes de las áreas rurales quienes resultaban excluidos, debido al aislamiento geográfico y la falta de información.

Y el voto sensitario en el proceso actual se expresa especialmente en el voto del exterior, que seguramente podrán ejercer los guatemaltecos que migraron legalmente, tienen estudios superiores, un empleo formal y otras características, mientras la enorme mayoría de migrantes y residentes en EE.UU. quedará al margen, señala Castillo, quien considera que “para el TSE, la votación de guatemaltecos en EEUU se convirtió en una especie de plan piloto”.

“Otro tema que incide es la regulación de los tiempos de aire en los medios de comunicación. Se perdió de vista el diálogo constructivo y los guatemaltecos carecen de insumos informativos para tomar decisiones”, agrega.

La propuesta surgió como un “castigo” a la práctica de que, quienes contaban con mayores recursos económicos eran los más reconocibles por tener más exposición mediática. Sin embargo, la forma en la que se decidió la distribución de espacios, “ahuyentó” a los medios masivos y su resultado ha sido la ausencia significativa de debate. Especialmente, la carencia de exposición de ideas por parte de los contendientes.

Castillo concluye: “se trata de un proceso “raro”, que no termina de cuajar. Más que atípico, es un proceso electoral “raro”. En unas semanas, los nuevos gobernantes serán electos y la ciudadanía no ha tenido oportunidad de conocer las propuestas que pueden legitimar las candidaturas, en un momento que clama por la renovación de la clase política”.

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