Aparentemente, los guatemaltecos conocemos la conformación del Congreso, a partir de los resultados electorales. Sin embargo, mapa del legislativo se podría modificar, a partir de la cancelación de varios partidos que podría tener como consecuencia, a 90 diputados independientes. Un análisis del dignatario de la Nación Alfredo García, presenta cómo podrían estar representadas las fuerzas políticas en la legislatura 2020-24.

Roxana Orantes Córdova

Un día antes de su renuncia, el fiscal Andréi González, de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI), presentó una carta al Tribunal Supremo Electoral (TSE), solicitándole a los magistrados iniciar el proceso para la cancelación de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE).

Además del proceso por el cual se señala a la ex candidata Sandra Torres, el fiscal estaba a cargo del caso Traficantes de Influencias, que señala al ex vicepresidenciable de la UNE Mario Leal.

La UNE reaccionó con una demanda penal por abuso de autoridad al solicitar la cancelación de ese partido con base en un hecho “desvanecido”, contra González y Juan Francisco Sandoval, jefe de la FECI.

En un artículo de Gazeta, Mario Polanco, del Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), expone los siguientes elementos:

  1. Si se conocían pruebas de los señalamientos, ¿por qué el TSE permitió participar a Torres?
  2. ¿Será que al TSE y a la Fiscal General no les hubiera importado que Guatemala fuera gobernada por una persona que públicamente estaba al margen de la ley?
  3. ¿Cuál será “la reacción de los magistrados del TSE, quienes en todo momento realizaron acciones favorables a esta excandidata, sobre todo, allanaron el camino para que la UNE pudiera participar sin ningún obstáculo?”.
  4. ¿Los magistrados del TSE continuarán protegiendo a la UNE ahora que la FECI pidió su cancelación o accederán a lo que pide el MP?

Según Polanco, la cancelación de la UNE podría originar un proceso similar a otros partidos y esto provocaría que “en la esfera del Legislativo, decenas de diputados se vuelvan independientes, adoptando la posición cómoda de votar junto con bancadas que realicen propuestas que les convengan a sus propios intereses, eso significa que podríamos tener un Congreso, entre 2020 y 2024, que realice prácticas un tanto anárquicas y al margen de cualquier legitimidad y legalidad”.

Una visión diferente del mismo tema

Para García, en cambio, el panorama es mucho menos desalentador y si bien está convencido de que varios partidos serán cancelados, y de que existe la probabilidad de que la UNE lo sea, la próxima legislatura podría mostrar un mapa “mucho más equilibrado”.

“Son 96 los diputados que quedarían sin bancada, sumando los 54 de la UNE. Evidentemente, conservarán sus curules, pero no podrán ser jefes de comisiones de trabajo ni integrar la Junta Directiva, debido a las reformas de la Ley Orgánica del Legislativo”, menciona.

Según esta probabilidad, las presidencias de las 38 comisiones de trabajo se repartirían entre 64 diputados de los partidos: Valor, BIEN, Semilla, PH, Winaq, PC, PU, URNG, Victoria, MLP, Podemos y Vamos.

Si llegan a cancelar la UNE, indica, estos grupos deberán negociar entre ellos y a su vez, con los 54 independientes de ese partido, quienes tendrán voto, pero no dirigirán la agenda parlamentaria. “Esta será manejada por 64 diputados”, expresa.

Esto, lejos de ser un problema, es visto por García como una oportunidad. “Podríamos estar ante un Congreso más manejable, con mayor capacidad de llegar a consensos”, explica”.

De realizarse la cancelación de la UNE y otras organizaciones, las 12 que manejarían la agenda legislativa se dividirían de la siguiente forma: cinco bancadas de derecha, cinco de izquierda y dos que serían el fiel de la balanza. Esto, enfatiza, augura más debate legislativo y la posibilidad de mayores acuerdos.

¡Suscríbete a nuestro newsletter!

Información importante para ti

Al marcar esta casilla, confirma que ha leído y está de acuerdo con nuestros términos de uso con respecto al almacenamiento de los datos enviados a través de este formulario.